Claudia observó la botella girar con cierta apatía. Su juego favorito para beber, pensó, pero en ese momento era lo último que quería. No tenía idea de lo que le esperaba, ni remotamente. La tensión en el aire se podía cortar con un cuchillo.
—A ver, comienzo yo —intervino Yon, con esa sonrisa traviesa que siempre la hacía sonreír involuntariamente—. Yo nunca, nunca he hecho un trío.
Solo bebieron él, Diego y Claudia.
—Bueno, pero qué cuñi más adelantada tengo —bromeó Yon, mirándola de reojo.
—Mi turno —interrumpió Georgina—. Yo nunca, nunca lo he hecho en una disco.
Bebieron todos, menos Álvaro y Blanca. Georgina abrazó a Diego, juguetona.
—Uy, pero si hay más gente que lo hace, ¿ves, amor? —dijo ella con un guiño.
Llegó el turno de Blanca:
—Yo nunca, nunca me he enamorado.
Bebieron todos, menos Claudia. Álvaro no dejaba de mirarla con una intensidad que casi le quemaba la piel. La tensión era palpable.
—Pero bueno, este enojo entre vosotros... si aquí todos sabemos que están locos el uno por el otro —comentó Georgina, con esa sonrisa socarrona.
Claudia tomó su turno, observando a Yon con una mezcla de diversión y deseo.
—Yo nunca, nunca me he puesto cachonda con alguien solo de verlo.
Yon bebió, levantando la copa hacia ella, y Claudia rió, sintiendo cómo la electricidad recorría su cuerpo. Todos bebieron, y la atmósfera se volvió más densa, más cargada.
—Mi turno —dijo Álvaro, visiblemente molesto—. Yo nunca, nunca he tenido sexo por dinero.
Claudia lo miró con decepción y tristeza. ¿Por qué quería destruirla así? Nadie bebió.
—En serio, nadie lo ha hecho —dijo Yon, y bebió, desafiando la tensión con una sonrisa.
—Bueno... la verdad, una vez me prostituí en el instituto... tuve sexo con una chica para que me hiciera el examen final de Historia —confesó, provocando risas incómodas. Yon tenía la habilidad de sacar sonrisas incluso en los momentos más incómodos.
—Idiota —susurró Claudia, sonriendo. Él la miró como si supiera algo que ella no. Oh, Yon...
El turno de Diego llegó:
—Yo nunca, nunca he besado a alguien de mi mismo sexo.
Bebieron Yon y Claudia.
—¿Que para probar? —dijo ella, mirándola Georgina, cuyos ojos se abrieron como platos.
El turno de Yon se volvió candente:
—Yo nunca, nunca he sentido deseo sexual por alguien de esta habitación que no sea mi pareja —interpeló, mirándolos a todos con intensidad.
Claudia iba a beber, pero cuando lo hizo, Álvaro se levantó de golpe y salió, furioso.
—Déjalo —dijo Yon—, ya se le pasará.
Pusieron Tusa y todos cantaron gritando. Yon la abrazó cantando:
—Un shot pa' las penas profundas, es lo que necesitas.
—Yo necesito un toy boy, ¿me lo pagas? —susurró Claudia, con picardía.
—Pues claro, uno que sea tela fina, luego hablamos de eso —sonrió Yon, provocadora y descaradamente.
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POLOS OPUESTOS
RomancePara Claudia tener a la gente que quiere bajo sus alas es tan ley cómo llevar un outfit neón al menos dos veces por semana. La diversión y el derroche son su sello hasta que un inexplicable evento cambia completamente su realidad . Despertar en una...
