La tarde había sido un torbellino. Cocina esto, compra aquello... todo parecía multiplicarse a su alrededor, y Alvaro estaba al borde de la locura. Las cenas de clase media le resultaban agotadoras, rutinarias y caóticas. Sin embargo, por primera vez en su vida, la Navidad se sentía real. Porque estaba con quien realmente quería estar. Claudia, impecable y radiante, parecía iluminar toda la habitación. Qué ganas de arrancarle ese vestido, pensó, divertido y embobado.
—¿Bueno, esa lasaña qué? —gritó Claudia desde el salón, ocupada en los últimos detalles de la decoración navideña.
—Sí, amor, solo falta un poquito más —respondió él, acercándose para besarla—. Te quiero, ¿sabes?
—Yo más —le devolvió Claudia con una sonrisa y un beso.
—¿Aron, dónde está? —preguntó Ester, recién salida del baño, deslumbrante con su vestido.
—Tía, estás de escándalo —dijo Alvaro, chiflando con admiración.
—Amiga, pareces una diosa griega —añadió Claudia, girando a Ester con cariño.
—Gracias por los halagos —sonrió Ester—. El muy tonto se llevó mi celular en lugar del suyo. Tardará en volver.
—Ni idea de a dónde fue —encogió los hombros Alvaro, divertido.
—Ni yo —aclaró Claudia—. Solo me llama para que baje al Starbucks a comprar café.
—Qué malo —dijo Claudia, acariciándole el rostro—. Un ser vil —y le dio un beso en la frente.
—Bueno, parejita, voy a cenar —interrumpió Ester, nerviosa, sin saber muy bien cómo continuar.
—Tranquila, amiga —la tranquilizó Claudia—. Ya sé con quién.
—Quería decirte algo —Ester bajó la mirada, apenada.
—Todo bien —le lanzó Alvaro un beso antes de que se marchara.
Cuando la puerta se abrió de nuevo, apareció Aron, acompañado por Yon. Alvaro sonrió al ver la escena; su plan había funcionado a la perfección. Claudia parecía feliz, y eso le bastaba.
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Flashback – Narrado por Yon
Alvaro le había enviado un mensaje para encontrarse en su casa esa tarde. Tras romper con Blanca, se sentía un poco perdido, cuestionándose si todo había valido la pena. Al llegar, no había nadie. Cuando tocaron el timbre, apareció Aron, inesperadamente.
—Alvaro, ¿por qué tocas el timbre? —preguntó Yon, sorprendido.
—Hola —respondió Aron, nervioso—. Claudia me dijo que nos veríamos aquí.
—Pues mi hermano también —pensó Yon—. Nos tendieron una encerrona, para que coincidieramos.
—Qué retorcidos —rió Aron, ladeando la cabeza.
Se sentaron en el sofá del salón, en silencio, hasta que Aron lo rompió.
—Yon... si te casas, yo...
—No me voy a casar —lo interrumpió Yon.
—¿Qué dices? —Aron lo miró con una mezcla de incredulidad y alegría.
—No puedo... no estando enamorado de alguien perdidamente... como de ti.
—Yon, estoy dispuesto a decirle a todos que soy gay —dijo Aron—. Me da igual.
Yon casi lloró de alegría.
—Tranquilo, sé que te tomará tiempo, pero estaré aquí esperándote.
—¿Quieres ser mi novio, Yon?
—Más que nada —respondió Yon.
Fin del flashback
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—Amigo, qué despistado eres —le reprochó Ester en la puerta—. Te llevaste mi teléfono.
—Sí, sí, toma —respondió Aron, sonriendo.
Yon y Aron entraron juntos.
—¿Qué pasa, tortolitos? —preguntó Claudia—. Parecen mi pareja ideal.
—No se pasen —rió Aron.
—Bueno, qué celebración más colorida. ¿Van a repartir caramelos? —bromeó Yon.
—Tú eres el único caramelo aquí —respondió Aron, besándolo.
—Ay, son adorables —dijo Claudia, contenta.
—Bueno, ¿probamos ya esa lasaña? —dijo Alvaro, orgulloso.
—Sí, vamos —rió Yon—. Seguro está igual de mala que todos los años.
Todos comieron, riendo y disfrutando del ambiente. Pronto llegaron Georgina, Diego y un amigo de Claudia de la universidad. Las presentaciones fueron rápidas y llenas de risas. El ambiente estaba lleno de calidez y complicidad.
Al cabo de un rato, Alvaro salió al balcón. Pensaba en Mina, la amiga de su hermana fallecida, que llevaba semanas sin sonreír. La extrañaba profundamente.
—Amor, ¿qué pasa? —preguntó Claudia, preocupada.
—Estaba recordando a Mina —respondió, sintiendo los celos de Claudia—.
—Siempre Mina... —dijo ella, molesta.
—Claudia, deja los celos. Ella está pasando un mal momento.
—Alvaro, lo siento —dijo Claudia, tocándole el hombro—. No sabía.
—La voy a textear para que venga —dijo él.
Un mensaje rápido:
●Mina, ven a casa de Claudia. Solo un rato, luego te devuelvo a casa. Te quiero, fea●
Mina respondió casi de inmediato:
○Alvaro, no sé... solo salgo de esta reunión familiar un rato. Voy en Uber. Beso, te quiero, feo○
La noche transcurrió entre juegos, risas y música. Todos se divertían, y Alvaro disfrutaba especialmente viendo a Mina sonreír de nuevo. Claudia estaba a su lado, relajada en el sofá, mirando videos en YouTube.
—Quiero estar así toda la vida, contigo —susurró él.
—Yo más, mi amor —respondió ella, besándolo—. Claudia, creo que es hora de que conozca a tu padre.
Claudia se tensó y lo miró seria.
—Vale, cuando gustes —dijo finalmente.
Las dudas sobre la familia de Claudia rondaban la mente de Alvaro, pero confiaba en ella. La Navidad, por primera vez, se sentía como algo real, como un hogar en medio del caos, aunque aún desconocía cómo terminaría todo aquel entramado de emociones.
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POLOS OPUESTOS
RomancePara Claudia tener a la gente que quiere bajo sus alas es tan ley cómo llevar un outfit neón al menos dos veces por semana. La diversión y el derroche son su sello hasta que un inexplicable evento cambia completamente su realidad . Despertar en una...
