Primera revisión

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(Alex)

Hoy es la primera revisión de mi hijo. Estoy muy nervioso por saber si todo va bien. Hemos venido todos a la consulta. Bells y yo vamos en mi coche y Marc, Isel y Jordi van en el coche de mi hermano.

Por el camino, mi mujer me intenta calmar, pero ella también está nerviosa. No lo expresa, pero ya son muchos años a su lado para saber que está nerviosa porque es la primera vez que vemos a ver a nuestro bebé.

- Seguro que está todo perfecto. Entre todos hemos cuidado mucho a Isel para que no haga esfuerzos.

- Nada de eso vale si, cada vez que nos apetece, todos nos metemos en la cama con ella.

- Alex, el sexo no es malo durante el embarazo. No seas tan paranoico.

Seguimos hablando sobre el tema durante el resto del trayecto, cada uno defendiendo su postura. Al final, ninguno cedió ante el otro. En definitiva, nada fuera de lo normal en nuestro día a día.

Cuando llegamos al hospital, Marc, Isel y Jordi ya nos estaban esperando en la entrada. El pequeño vino corriendo hacia mí para que lo cogiera en brazos.

- Ven aquí campeón. Vamos a ver al primito.

- Primito dentro de mami.

Los cinco entramos en el hospital y preguntamos donde estaba la consulta de ginecología. Subimos hasta la planta que nos indicaron y nos sentamos en la sala de espera con el resto de familias que había allí.

- Recuérdame por qué no estamos en una clínica privada o en un horario especial.

- Porque somos una familia como otra cualquiera y no necesitamos tratos de favor –me contestó Isel de manera tajante.

En el fondo sabía que ella tenía razón y no hacía otra cosa que recordarme los valores humildes que tengo. Sin embargo, todas aquellas personas mirando y hablando por lo bajo me incitaban a irme para que dejasen de hablar de mi vida privada.

- Alex, por favor, cálmate. Solo serán unos minutos hasta que llamen a Isel. Van a hablar de nosotros te guste o no. No les muestres un Alex maleducado.

Marc se sentó a mi lado e intentó hablarme de los entrenamientos para que no pensara en toda la gente que nos rodeaba. El pequeño Jordi estaba muy contento de escucharnos hablar de nuestras motos y a Marc le brillaron los ojos cuando el enano dijo que él también quería una. Esa conversación hizo que el tiempo se pasara más deprisa y que, cuando llamaron a Isel, me sorprendiera de lo rápido que nos había tocado entrar.

- Pasen por aquí. Isel, en esa puerta puedes cambiarte para que podamos hacer la ecografía.

Todos nos sentamos en la consulta de la doctora mientras Isel se cambiaba antes de hacer la ecografía.

- ¿Y mami?

- Mami ahora viene campeón.

Mientras Marc le explicaba a Jordi lo que iba a pasar ahora, yo aproveché que estábamos con la doctora para hacerle algunas preguntas que me atormentaban.

- Doctora, ¿Isel puede tener relaciones sexuales durante el embarazo?

Sabía que la cara de mi mujer y que la de Marc eran de muy pocos amigos y que seguro que en casa me iban a decir de todo, sobre todo por preguntar algo así delante del niño, pero la duda me estaba volviendo loco y me parecía un buen momento para hacer la pregunta.

- En principio no hay ningún problema para tener relaciones sexuales durante los embarazos, pero después de revisar con la ecografía como están la madre y el bebé le hablaré del caso en concreto.

- Muchas gracias doctora.

En cuanto a doctora fue a ayudar a Isel, Bells y Marc se giraron para mirarme y, sin que Jordi se diera cuenta, empezaron a llamarme la atención por lo que acababa de hacer.

- ¿Tú estás loco? –dijo mi hermano.

- ¿En qué estabas pensando? –me reprochó mi mujer.

- Capto la idea de que no debo abrir más la boca. Pero es que la duda de estar haciendo daño a mi hijo me estaba matando joder.

No nos dio tiempo a decir nada más porque la ginecóloga vino a avisarnos de que ya podíamos pasar a la sala donde se hacían las ecografías. Allí ya estaba Isel tumbada en la camilla con su vientre descubierto listo para que le echaran el gel.

- Vamos a ver como está el bebé –dijo la doctora tras echarle a Isel el gel y poner el aparato del ecógrafo sobre ella.

Durante unos segundos todos permanecimos en silencio hasta que apareció en la pantalla el útero de Isel.

- ¿Dónde primito? –Jordi estaba impaciente por ver al bebé.

- Tu primito es este que está aquí –dijo la doctora señalando la pantalla-. ¿Quieres escuchar su corazón?

- Siiii.

La ginecóloga le doy a un botón de la máquina y empezamos a escuchar los latidos acelerados del bebé. A mi pequeño sobrino le sorprendió lo rápido que iba el corazón del bebé, pero le explicamos que era normal que fuera así de rápido. Que eso significaba que el bebé estaba muy bien.

Tras ese momento mirando la pantalla embobados, la doctora no preguntó cuantas copias íbamos a querer de la ecografía y, mientras Isel se volvía a cambiar, nosotros volvimos a la consulta de la doctora.

- Bueno, el bebé y la madre están muy bien. Así que, contestando a la pregunta que me hizo antes, no creo que haya ningún problema para que puedan tener relaciones sexuales con ella. Aunque también necesita descanso. Que no sea en exceso.

Tras las palabras de la doctora miré a Marc. Mi hermano parecía que no le importaba lo que acababa de decir, pero sé que tener que dejar a Isel descansar no iba a ser de su agrado cuando él todavía tuviera ganas de más.

- Muchas gracias por todo doctora.

Salimos todos de la consulta con las copias de la ecografía. Al final pedimos una de más para poder plastificarla y que Jordi tuviera una foto de su primito para él solo. Así que, de vuelta a casa, Marc paró para poder plastificar su copia y que el pequeño estuviese tranquilo.

Una vez en casa, los cuatro nos fuimos al salón y mi mujer y mi hermano le contaron a Isel la pregunta que le había hecho a su ginecóloga.

- ¿Pero tú que tienes en la cabeza?

- Te recuerdo que es la salud de mi hijo de lo que estamos hablando.

- Y yo te recuerdo que es de mi vida privada de la que estabas preguntando. Si me lo hubieses dicho, se lo hubiese preguntado yo.

- Vale, me he equivocado. La próxima vez solo voy de espectador.

- Así me gusta. Pero, al menos, dime que te ha respondido.

- No hay ningún problema princesa –le dijo mi hermano antes de besarla.

- Pero sin pasarse. Tienes que descansar.

- ¡Joder Alex! Mira que eres aguafiestas.

Marc e Isel subieron a su habitación dejándome a solas con mi mujer y Jordi que no dejaba de mirar la ecografía.

- Tienes que dejarles su espacio.

- Lo sé, pero me cuesta.

- Es pequeñito –dijo Jordi.

Los dos dejamos nuestra conversación y nos sentamos en el suelo con nuestro sobrino que no podía estar más contento por tener alguien con quien jugar en unos meses.

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