La vida está hecha de primeras veces.
Algunas te cambian para siempre.
Otras... te rompen un poco.
Capri lo sabe, y aun así decide enfrentarlas todas.
Tiene seis meses para cumplir una lista de catorce cosas que podrían cambiar su vida por completo...
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•Placeres de la vida• Capri
Sábado... aunque, ¿quién nombra los días cuando no tienes más por hacer que exprimir cada instante?
Si alguien me hubiera dicho meses atrás que estaría exactamente donde me encontraba hoy, no lo habría creído. Me sentía feliz... y algo más. Algo más profundo, más vivo. Por eso decidí que este sería un día especial para mí. Uno de esos que se esperan con ansias y que, cuando llegan, parecen brillar distinto.
La emoción escapaba de mí en destellos.
¡Enhorabuena!
Todo estaba listo para ejecutarse... aunque hubo un pequeño fallo en el plan. O más bien, un añadido.
Últimamente, Aleksanteri no me dejaba en paz.
Y, siendo honesta... no tenía la menor intención de que lo hiciera.
Nunca planeé compartir mis primeras veces. Aquella tarde lluviosa, fría y gris en la que hice la lista, fui egoísta: eran mías. Solo mías.
Pero Alek... él tenía algo.
Algo más que esos ojos azules imposibles.
Era especial.
Y me gustaba tanto tenerlo en mi vida que, sin darme cuenta, le abrí un espacio incluso en eso.
—Caprichos, ¿qué estás haciendo?
—Preparando comida —respondí, chupando distraídamente mi dedo lleno de aderezo—. Hoy tendré un festival gastronómico en mi habitación. Habrá de todo. Y si quieres venir, tendrás que ayudar.
Él me observó, su mirada se hizo pequeña mientras ladeaba lentamente su cabeza hacia la derecha. Tras unos segundos, se rascó la nuca con gesto confundido.
—Eres tan rara, carajo. ¿Crees que alguna vez llegue a entenderte?