La vida está hecha de primeras veces.
Algunas te cambian para siempre.
Otras... te rompen un poco.
Capri lo sabe, y aun así decide enfrentarlas todas.
Tiene seis meses para cumplir una lista de catorce cosas que podrían cambiar su vida por completo...
A llorar, bye. (Ahora sí, esto es lo último. Quizá haya segunda temporada pero hasta que no organice las ideas, no confirmo. Cualquier cosa, lo publicaré en mi tablero) MUCHAS GRACIAS POR TODO, espero les haya gustado tanto como a mí escribirla🤍
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14 de Junio de 2021
Patético hoy, patético siempre.
Hace un año la vida te arrebató de mí y estoy triste. Sigo triste. Aquella noche dormiste entre mis brazos. Te abracé por última vez sin saberlo y, hasta el día de hoy, aún deseo volver a tener la oportunidad de hacerlo... aunque sea solo un momento.
Aún te imagino a mi lado, pronunciando mi nombre completo con tu acento elegante. Confieso que ya me acabé tu perfume, lo rocío sobre mi almohada cada noche para poder dormir. Pero tranquila, ya mandé pedir otra botella por internet y, a pesar de que el Porsche se quedó sin gasolina un mes porque tú solo usabas cosas finas, no me importó. Vale más gastar el dinero en tu esencia floral, porque es la única manera que he encontrado de sentirte cerca. Y no me interesa lo que el resto diga, tampoco lo que tú digas. Te quiero conmigo. Te quiero a mi lado. No te voy a olvidar. Me aferraré a ti hasta el último de mis días y, entonces ahí, me aferraré más.
Nuestro tiempo fue corto, Capri; pero eras tú y siempre serás tú para mí. Porque puedo olvidar las pequeñas cosas que dijiste, incluso los lunares que adornaban tu cuerpo o las cosas que hiciste, pero jamás olvidaré cómo me hiciste sentir.
Me hiciste creer en la existencia del amor, porque, aunque muchos lo nieguen, sé que existe. Me consta porque ese eres tú. Porque yo te amo. Porque lo fuiste todo. Porque siempre lo serás.
Te extraño, Caprichos. Te extraño en las mañanas, te extraño en las tardes, te extraño en las noches y, más aún, en las madrugadas. Porque si lo recuerdas, éramos tú, yo y la madrugada.
Te extraño más de lo que te amo, Capri. Y, aun así, trato de sobrellevarte.
Tranquila, amor mío, ya me saldrán alas para volar y, entonces, nos volveremos a encontrar.