Veintiocho

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Me estoy emocionando subiendo los capítulos, pero es que... en verdad quería compartir con ustedes este 🤍 espero les guste... ¡comenten mucho! Estoy segura que lo merece 😍👀 -y respondan las preguntas del final: dijo la escritora exigente-.

 ¡comenten mucho! Estoy segura que lo merece 😍👀 -y respondan las preguntas del final: dijo la escritora exigente-

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Canción: Im yours - Jason Mraz
Promesa•
Alek

El tiempo avanzó, y a pesar de que era jodida su próxima partida, lo disfrutábamos al máximo. Ahora mismo, nos encontrábamos sobre el cerro más alto del pueblo con un único objetivo:

Liberarnos.

Era una promesa. Después del gran acto, seríamos libres, felices y serenos.

—Llegamos —extendí mi mano para ayudarle a subir esa última roca. Se veía realmente cansada.

—Gracias a Dios, no puedo más —jadeó.

Sonreí y le pasé una botella de agua que gustosa aceptó.

—La vista desde aquí arriba es impresionante —dije, jalando las tiras de mi mochila y perdiéndome en lo pequeño que el pueblo se veía desde ahí.

El viento golpeaba contra nuestros rostros, era apacible. Sentí su mano sujetar la mía, descansó su cabeza sobre mi brazo y solo disfruté del toque. Junto a Capri se podía gozar incluso el respirar, mientras estuviésemos cerca todo se volvía maravilloso. Por ahora, observábamos el sol queriendo ocultarse en el horizonte. El cielo parecía estar cerca de mostrar el color esperanza, y aunque no era tan perfecto como aquella vez en la casa de Carson, sí que era espléndido.

—Cada día esconde la magia de no tener idea de lo que sucederá, Alek. Pero si solo nos enfocamos en lo que ya sabemos, y no damos o esperamos lo mejor de cada momento, difícilmente podremos ver lo maravilloso que nos ofrece ese nuevo día.

Bajé la mirada hacia ella con lentitud, saboreando cada una de sus palabras. Su estatura era tan pequeña, que me divertía. Tomé asiento sobre una de las enormes rocas y la jalé, haciéndola sentar sobre mi regazo. Fijé la mirada en ella, sintiendo los nervios que le causaba ver a través de mis ojos; sus lindas mejillas blancas se colorearon y me gustó aún más.

—Siempre espero lo mejor de ti, Capri. Y jamás me has decepcionado. Tú eres la maravilla que me ofrece cada día.

—¿Siempre debes ser tan hablador?

—Creí que tú eras la romántica y yo el amargado. ¿Cuándo cambiamos los papeles? —reclamé entre risas y ella me acompañó.

LA PRIMERA VEZDonde viven las historias. Descúbrelo ahora