#017

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El Sol se encontraba cerca de su punto más alto, pero aún así solo unos pocos estaban despiertos a esa hora, pero este no era el caso de nuestro rubio que se había levantando tan radiante que nadie le podrían quitar su sonrisa, ni siquiera las estúpidas bromas de Hidan, su noche había sido genial, estaba tan feliz. Sin embargo no era momento de sus macabros planes para hacer rabiar a los integrantes de Akatsuki, en unas pocas horas tendría que encontrarse con Hakku en el claro, justo como lo habían prometido el día anterior, aunque no habíamos acordado una hora, pero en fin.

Baje a la cocina y lo primero que vi fue a la chica de cabellos rosas junto a mi querida pelimorada haciendo el desayuno, me acerque hacia ellas y salude a ambas con mi característica sonrisa, me acerque a Konan y le sonreí,  tenía que decirle que me iría a la cascada al medio día, pero era todo un caos siquiera intentarlo, Konan seguía  haciendo el desayuno, mientras que la de ojos jades simplemente le pasaba las cosas que la mayor necesitaba. Carraspee llamando la atención de ambas chicas y al verme cada una tuvo una reacción diferente, la chica de cabellos rosas me saludaba amablemente mientras que Konan me miraba con los brazos cruzados una ceja alzada y en su mano derecha un cucharón, por donde yo lo viera no parecía que saldría beneficiado.

—¿Dónde estuviste anoche jovencito?— Si, definitivamente estaba muerto, sus ojos me miraban serios mientras que movía uno de sus pies con prisa golpeando el suelo, estaba esperando una respuesta.

—Fui a alimentar al cuervo y a ponerle abono a las calabazas, le dije a Sasori y Deidara que iría— ahí estaba de nuevo aquella mirada, me escaneaba de arriba hacia abajo buscando el mínimo rastro de que le mintiera, pero aún así no me creía.

En parte lo que decía era cierto, fui a alimentar a Itachi y a Tobi, el menor de los dos es el cuervo y el mayor la calabaza por la máscara, digo es la mejor metáfora para que sepa de quienes hablo, según yo, o al menos la de Itachi debería de entenderla, pero lo de la calabaza no podía decir lo mismo.

—Ayer conocí a alguien cuando salí, y quede de verme con esa persona hoy al medio día en el claro, juro que TODOS saben.

Su postura se relajo y me dio una sonrisa tranquilizadora, sabía que tenía que dar algo menos más de una explicación después de que nuestros invitados se fueran.

—Bien, te quiero aquí para la cena.

Su voz fue lo último que escuche antes de que me sacara de la cocina a rastras, no había desayunado, que triste, y hoy Konan hizo panqueques.

Tome agua y unos onigiris que estaban en el refrigerador y salí de la casa hacía el patio, donde estaba nuevamente aquel cuervo.
Le sonreí al cuervo y en cuanto vio que salía del área del patio y voló supongo que va de chismoso con Itachi.

Solté un suspiro mientras sonreía y corrí a la cascada, al llegar no había nadie, mire al cielo y todavía faltaba para que dieran las doce, deje las cosas a un lado de mi y me acosté en el pasto, a un lado del lago, y cerré mis ojos, estaba cansado, anoche llegue a casa al rededor de las dos de la noche, si no fuera por Itachi puede haber dormido al aire libre junto con ellos.

Ni siquiera pude saber cuanto tiempo estuve con los ojos cerrados meditando sobre la vida y las desdichas cuando sentías que alguien me observaba desde arriba, abrí los ojos lentamente para acostumbrarme a la luz y al hacerlo me encontré con Hakku, estaba sonriendo y sus ojos se cerraban por ello.

—Buenos días Naruto— me sonrió y después se separo de mi.

Yo solo me senté mientras estiraba mis brazos hacia arriba cansinamente y talle mis ojos para después sonreír ante aquella mirada que me veía calculadora mente.

—Lamento si te hice esperar, no diste una hora así que— el pelinegro solo pudo poner su mano en su nuca mientras hablaba nerviosamente.

—Si, fue mi error, lo siento— el rubio también llevó su mano su nuca como muestra de nerviosismo.

Después de aquella pequeña aclaración Naruto sacó las cosas que había llevado y se las ofreció a su acompañante, el ambiente era relajado y alegre, nada lo podía arruinar.

Pero no contaba con que fueran observados de lejos , en una cabaña para ser más específicos, donde en el ático el cual tenía una pequeña ventana se podían distinguir unas cuantas cabezas con unos binoculares en mano.

—¿Qué tan cerca están?— Preguntó el de cabellos naranjas mientras trataba de no mirar mucho. 

—Es un chico, déjenlo en paz— la voz cansada de Kakuzu hizo eco en la habitación. 

—Tiene estilo, y un lindo cabello— el de coleta empujo a su amigo bicolor a un lado para poder observar mejor. 

—Entonces supongo que esta permitido— una voz extra en el lugar, todos voltearon y pudieron ver a Konan, de inmediato se hicieron a un lado y le extendieron el aparato de espionaje—, dile a Sasori que detenga el plan— miro a la planta y esta asintió desapareciendo del lugar.







Última actualización:
28/10/21


Naruto en Akatsuki [✔ ] Wattys 2022Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora