UN AMOR DISPAREJO
Capítulo 22; Recaída de Kiara.
—Especial Milagros—
Estoy en el jardín con los chicos cuando empezamos a escuchar gritos desde adentro, nos levantamos a ver y los gritos vienen de arriba de la habitación de mi hermana, quiero subir a mirar, pero Oscar no me deja, minutos más tarde baja Nicolás y Sacha con los ojos llenos de lágrimas, le preguntamos qué pasa, pero ninguno dice nada, a los segundos aparece Daniel y tampoco dice nada, se visten y salen de la casa como si los estuvieran persiguiendo.
Oscar y los chicos deciden ir a ver qué pasa y me quedo con Melisa y Sofía, tratan de evitar a toda costa que vaya a mirar cómo está mi hermana, pero no lo logran, subo corriendo las escaleras y para mi sorpresa la encuentro tirada en el piso un poco cerca de la cama.
—¡Kiara! —me arrodillo frente a ella y le doy leves golpes en la cara—. ¡Kiara, por favor, despierta!
—Buscaré alcohol en el baño
Melisa va corriendo al baño y trae el alcohol, lo destapa y se lo pone en la nariz a mi hermana, pero no reacciona.
—Debemos llamar una ambulancia —hablo tan bajo porque el miedo de perder a mi hermana me invade.
—No creo que sea necesario, subámosla a la cama, no tardará en despertar —Sofía nos mira y detiene su mirada en mí—. Cálmate, Milagros.
—No despertará, mi hermana tiene un tumor cerebral y necesitamos llevarla al hospital ahora.
Las chicas me miran sorprendidas, hasta que Melisa reacciona y llama una ambulancia, ya sé que no debí decirle nada, pero si no lo hacía ellas pensarían que solo es un juego de mi hermana. Pasan varios minutos cuando llega la ambulancia, la suben y yo me voy con ella, le pido a las chicas antes de irme que no digan nada porque ya le había prometido a mi hermana no decirle nada, por sus caras sé que les ha afectado la noticia, pero es la realidad y no podemos cambiarla.
—Cuarenta minutos después—
Desde que llegué le marqué a mis papás para que vinieran, los dos están muy mal, les duele tanto como a mí ver a mi hermana en una cama de hospital, es duro saber que la vida de la persona que queremos está dependiendo de unas quimioterapias o una cirugía, quisiera ser yo quien estuviera en el lugar de mi hermana, quisiera ser yo la que estuviera sufriendo por no saber lo que será de mi vida.
El miedo es el peor consejero y creo que esta vez está de mi lado, porque sin importar que quiera ser valiente para apoyar a mis papás y a mi hermana estoy llena de miedo al saber que algo puede salir mal. Las chicas han venido acompañarme y como se los pedí no le dijeron a más nadie, no sé qué haya pasado con Nicolás y mi hermana, pero por su cara sé que hay problemas. Siento unas fuertes pisadas y cuando levanto la cabeza me doy cuenta de que es el doctor, mis papás se levantan y yo automáticamente hago lo mismo.
—Señores Sang —se acerca—. Kiara está fuera de peligro, pero eso no quita que su vida esté en riesgo, han pasado semanas y no ha empezado con las quimioterapias, necesito que la convenzan de hacérselas o puede perder la vida, un tumor cerebral no es un juego, y sé que es difícil, pero es por su salud.
—Mi hija ya había decidido hacerse las quimioterapias, pero no sé qué pasó hoy para que terminara aquí, estaba muy contenta la última vez que la vi —le dice mi mamá.
—Solo haga el papeleo que se necesite para que mi hija empiece las quimioterapias aquí, no la vamos a dejar morir —mi papá se pasa la mano por el cabello y parece triste, Josiah tuvo que ir a comprarle un café porque no ha querido nada desde que llegó.
—Está bien, esta misma tarde les entrego cuándo será la primera quimioterapia de Kiara —nos informa el doctor y se va dejándonos solos.
Las chicas se nos acercan y sé que están por decir algo, las conozco tanto que creo que pienso como ellas, Josiah llega con café y nos da uno a cada quien porque el frío que hace es tenaz.
—¿Hace cuanto descubrieron que Kiara tiene un tumor cerebral? —pregunta Sofía.
—Hace semanas, se negó a tomar las quimioterapias y ahora ve el resultado —hablo llena de frustración—. El día que se puso mal en la universidad le hicieron toda clase de exámenes y por medio de eso se dieron cuenta lo que tenía mi hermana. Ella nos dijo que iba a tomar las quimioterapias, pero estaba a la espera.
—Debe ser duro para ella saber que tiene un tumor cerebral, las personas cuando es así caen en depresión algunos días —habla Melisa—. Sé que no debo meterme, pero no está bien que Nicolás y el resto de chicos no sepan nada.
—Es la decisión de Kiara y no podemos fallarle, le prometimos no decir nada —interviene Josiah.
—Es cierto, mi hija sabrá el momento exacto para decirles a los chicos sobre su enfermedad —mi mamá me abraza—. Ninguno puede decir nada.
Le seguimos contando a las chicas todo lo que ha pasado con Kiara estos días, sus constantes dolores de cabeza y más de una vez su vista se ha puesto borrosa, ya quiero que todo pase y que nuestra vida vuelva a la normalidad, que todo quede como un mal recuerdo y que mi hermana vuelva a sonreír con esa ternura que siempre la ha caracterizado.
—Especial Sacha—
Tiro todo lo que encuentro en mi camino cuando llego a casa, no puede ser que mi mejor amiga me haya traicionado de esta forma, hemos vivido momentos increíbles y nunca pensé que me haría algo como lo que hizo, ella sabe que muero por Daniel y que a pesar de que él está enamorado de ella yo siempre he tratado de buscarle el lado, pero ya me di cuenta de que mientras me ayudaba estaba con él. Quería matarla a golpes, pero me detuve porque sé que con rabia puedo ser muy violenta y agresiva.
Me duele saber que nuestra amistad se haya ido a la puta mierda porque no se aguantó las ganas de tirarse al chico que me gusta, me duele porque Kiara ha sido mi mejor amiga siempre y debo aceptar que es hermosa, pero no debía joderme la vida de esta manera. Los chicos siempre se han fijado más en ella que en mí, incluso el único chico que he querido siempre y con el único que fui capaz de estar sabiendo que no me ama, no soy virgen hace tiempo, pero no había estado con nadie hace más de un año y por ser tan tonta y enamoradiza decidí estar con Daniel. No le he contado de esto a nadie porque no quiero que me juzguen, pero pensé que todo sería diferente después de haber estado juntos, las palabras que me decía mientras tocaba cada parte de mi cuerpo me hicieron pensar que su cariño de amistad iba más allá, pero me equivoqué como siempre.
Escucho la voz de Daniel llamarme y me asomo por la ventana, me niego a salir y me insiste hasta que me convence, me seco las lágrimas y bajo, lo primero que hago es darle un puñetazo en la nariz haciendo que sangre y me mira, tengo rabia y sé que no debo sentirme así, pero me jode no poder tenerlo.
—Hiciste mal gritándole a Kiara —me dice con la mano en la nariz.
—Claro, debí suponer que venías a defenderla.
Camino de un lado a otro para tratar que la rabia se me pase.
—Yo fui quien la besó, Kiara ni siquiera me correspondió el beso —volteo a verlo cuando escucho lo que dice—. Cuando tú y Nicolás entraron ella me estaba apartando.
—¿Qué mierda has dicho? —lo empujo, me siento enojada—. ¡Habla!
—Que Kiara es inocente de todo, sabes que no es todo eso que le dijiste —le doy un golpe—. ¡Oye!
—Por tu culpa acabo de gritarle barbaridades a mi mejor amiga. ¿Le explicaste esto a Nicolás?
—Fui a buscarlo y no quiso escucharme —se me acerca—. Perdón por causar todo esto, yo solo quería…
—Tú solo querías besar a mi amiga porque la quieres.
—No, quería besarla para comprobar que lo que tú me haces sentir es muy diferente a lo que siento por ella.
—¿A qué te refieres con eso? ¿Acaso me quieres decir que no sé besar?
Suelta una risita y le doy otro golpe.
—Besas muy bien, solo que me gustas, pero quiero a Kiara y no sé si es porque desde niño me ha gustado —toma mis manos—. No quiero lastimarte y no puedo estar contigo hasta que no aclare mis dudas.
—No es momento de decir esto, debo ir a hablar con Kiara.
Le doy un casto beso.
—En serio que no sé qué mereces de parte de Dios, debería de llevarte con él, Daniel.
—Gracias por los buenos deseos.
Le saco el dedo corazón y vuelvo a casa.
Necesito buscar a Kiara para disculparme, me dejé ganar de la rabia cuando pensé que ellos se estaban besando, los vi tan cómodos que pensé que mi mejor amiga me estaba traicionando. Salgo rumbo a la casa del papá de Kiara que es donde se queda ahora, está más cerca de mi casa porque es uno de los mejores barrios, tardo algunos minutos en llegar y cuando toco la puerta me abre la muchacha del servicio, me dice que a Kiara se la han llevado, pero no me dice más nada y me cierra la puerta en la cara. No sé cómo carajos voy a saber para dónde se la llevaron y a qué se la llevaron, como que yo soy adivina para saber interpretar lo que me dijo.
«Vieja estúpida».
—Nicolás Steel—
—Algunos días después—
Miro el dibujo en mi mesita del espejo y no sé si deba entregarlo, he dibujado a Kiara y quedó perfecta, su rostro fileño y su melena rubia han quedado idénticos, es como si la tuviera cerca, pero a la vez no. Desde aquel día donde la vi besarse con Daniel no la he buscado más, he tratado de evitar a toda costa verla porque no quiero regresar a lo mismo, me falló una vez y sé que puede volver hacerlo. Daniel me buscó para explicarme qué había pasado, pero preferí no escucharlo porque me iba a llenar la cabeza de mentiras y no estoy para eso, mi vida ha cambiado lo suficiente para regresar al tormento de estar pendiente de alguien que puede fallarme.
Decido llevar el dibujo de Kiara, ya no me queda tiempo de hacer otro, el profesor dijo que teníamos que dibujar a la persona más importante de nuestra vida y Kiara lo es para mí, aunque me haya fallado.
Hace dos horas he llegado a la universidad, no he visto a Milagros, pero a las chicas sí, no parecen tan felices hace días, he notado a mi prima Sofía muy triste estos días y hace unos días me la encontré llorando, no me quiso decir por qué lloraba y me puso la tonta excusa que le había caído un sucio en el ojo y otras más, pero obvio no le creí. Sé que ha empezado a tener acercamiento con mi amigo Diego, le pregunté a él si había pasado algo entre ellos y me dijo que todo estaba bien, algo está pasando con las chicas y me he dado cuenta de que es desde aquel día que mi relación con Kiara terminó.
—Nicolás Steel —la voz del profesor me saca de mis pensamientos—. Puede pasar a exponer su dibujo.
Asiento con la mirada de todos sobre mí y me levanto, nunca me ha dado pena hablar en público y esta vez no es la excepción. Pongo mi dibujo sobre la mesa y doy un largo suspiro para empezar hablar.
—Decidí dibujar a Kiara, el profesor hace días dijo que debíamos dibujar a la persona más importante para nosotros y ella lo es para mí, llegó a mi vida en el momento menos esperado y de la forma más asquerosa; dejó caer su malteada encima de mí —todos ríen y yo hago lo mismo recordando ese día donde terminamos por gritarnos—. Cuando la vi nunca pensé que llegaría amarla porque somos bastante disparejos, pero se fue metiendo poco a poco en mi corazón y siento que ahora la quiero como a nadie, no estamos juntos, pero eso no quita que la siga queriendo —hago una pausa—. Kiara es la chica más extrovertida y tierna que conozco, es como una mezcla de ternura y maldad, por eso me encanta, su manera de luchar por las cosas que quiere es lo que la hace especial, y quizás ya me pasé de la cuenta hablando, pero solo me queda por decir que no es un simple dibujo porque ahí —señalo el dibujo— está plasmada la chica que amo y que hice con la ilusión de que ella lo viera, y aunque no se pudo ese dibujo le pertenece a ella como también le pertenece mi corazón.
Termino de hablar y todos aplauden, el profesor me felicita por mi trabajo y mi excelente exposición, no solo lo hice por una nota, lo hice porque me nació hacerlo, quiero a Kiara y lo que pasó me está haciendo ver que la distancia que ahora hay entre nosotros me hace extrañarla más. Se termina la clase y salgo con los chicos que también ya expusieron, mi hermano dibujó a nuestros papás y Daniel dibujó a su abuela que ya murió hace un par de años.
Vamos por los pasillos y de repente escucho una voz conocida, es la mamá de Kiara que está hablando con el director, espero que se vaya y dejo a los chicos solos para ir a preguntarle al director qué pasa.
—Director, disculpe —se gira a verme—. ¿La señorita Kiara Jacksyn por qué no ha venido a la universidad?
—Nicolás —me da un apretón de mano—. Está un poco indispuesta, su madre ha venido a decirnos que faltará por otros días. Debo dejarlo porque tengo una junta, pórtese bien.
Se aleja de mí dejándome con la duda, no sabía que Kiara estaba enferma, ¿será por eso que mi prima estaba llorando? Ahora entiendo por qué el comportamiento de las chicas estos días, tengo que averiguar qué pasa con Kiara porque no podré estar con la duda, no estamos juntos desde aquel día que la vi besarse con Daniel, pero eso no quita que la siga queriendo y que me preocupe por lo que pase. Hoy iré a buscarla y me va a tener que decir qué le pasa, no es normal que se la pase enferma, algo le pasa y me lo va a tener que decir.
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Un amor disparejo.
Teen FictionKiara Jacksyn es una joven estudiante de fisiatría. Es hermosa y su vida es casi perfecta hasta que conoce a Nicolás Steel; un joven con facciones perfectas, pero que tiene el alma oscura. Su manera de ser y tratar a las personas no es la mejor desd...
