UN AMOR DISPAREJO
Capítulo 37; La tragedia
—Nicolás Steel—
Nadie puede saber el dolor tan grande que se siente despertar y querer llamar a la persona que amas para ver su sonrisa y que ella parezca no escucharte, que la muevas de un lado a otro y ella parezca no sentir nada, yo hoy puedo comprender el dolor tan inmenso que se puede sentir, porque precisamente cuando intenté despertar a mi Kiara no despertó, sus labios estaban morados y su cara estaba tan pálida que no hice otra cosa que llorar y comenzar a gritar como loco para que mi hermano y Milagros me ayudaran, la trajimos al hospital y fue tan duro para nosotros porque justo estaban sacando una chica de la edad de Kiara que había fallecido, no quise imaginar lo que sería mi vida sin ella, pero me duele tanto verla mal. Nuestros amigos se han venido en cuanto Milagros los llamó, sus papás y los míos también nos están acompañando.
Quiero ser fuerte, pero tengo miedo de perder a mi Kiara, solo ayer estábamos tan felices, ella reía tan radiante y se veía tan contenta de estar con todos nosotros y hoy simplemente está en una camilla conectada a muchos aparatos que la ayudan a respirar porque no puede hacerlo por sí sola. Milagros se me acerca y me da un abrazo, se lo correspondo y trato de hacer que sea fuerte, aunque yo esté igual que ella, sus papás están en una esquina, la señora Jacksyn tiene los ojos hinchados mientras su esposo acaricia su cabello, están mal y sé que deben de estar muertos de miedo por lo que pueda pasar.
—Tengo miedo, mucho miedo de perder a mi hermana —Milagros me mira con sus ojos llenos de lágrimas y su voz está ronca—. Kiara es la persona más importante de mi vida y no soportaría perderla.
—Kiara estará bien, solo es una crisis que pasará —trato de sonreír—. ¿Crees que te dejará? Kiara te ama, pequeña.
—No puedes decirme eso cuando puedo ver el miedo de perderla en tus ojos —seca mis lágrimas—. ¿La amas?
—Como nunca amé a nadie —le confieso—. Esa chica se ganó un lugar en mi vida.
Me vuelve abrazar por largos minutos y luego mi hermano la abraza, veo al señor Rubén alejarse de todos y camino detrás de él, se sienta en una silla y por primera vez lo veo llorar, llora como si fuera un niño, ha estado aguantando el dolor por no poner a su familia peor. Me acerco con cuidado y levanta la mirada.
—Muchacho —seca sus lágrimas—. No me di cuenta de que me seguías, ¿cómo estás?
—No debe guardarse lo que siente —pongo la mano en su hombro—. Ya sé que es duro ver a Kiara conectada a esos aparatos, pero debemos confiar que todo pasará.
—La recuperé hace unos meses y no tienes idea el miedo que tengo de perderla nuevamente. Sabía que esto no sería fácil, pero tampoco pensé que sería tan difícil, y verla en una camilla es duro para mí. No quiero pensar que le puede pasar algo, y ver a Milagros y a mi esposa tan mal es algo que me llena de tristeza.
—Yo lo sé, ha sido difícil este proceso, pero debemos confiar que esto pasará. La lluvia pasará y volveremos a ver el sol.
—Gracias, gracias por estar cerca de mi hija en todo momento, y discúlpame por pensar que no le hacías bien cuando tú eres lo mejor en su vida, la haces sonreír y eso es lo que cuenta.
No digo nada y lo abrazo, es duro verlo llorar por su hija que hoy se encuentra hospitalizada, hablamos por algunos minutos hasta que vamos a donde están todos y nos encontramos con el doctor, pongo atención a lo que va a decir.
—Las noticias no son tan favorables. Pensé que con las quimioterapias el tumor cerebral que tiene Kiara iría desapareciendo, pero las células cancerígenas siguen, debemos operar enseguida o no lograremos salvarla, la vida de Kiara está en peligro y sería un milagro que siga con vida.
—Claro que pueden operarla —la mamá de Kiara lo mira—. Por favor, haga lo que sea para salvarle la vida a mi niña.
—Haré lo que esté en mis manos —le da una corta sonrisa—. Deben venir conmigo para firmar la autorización.
—Claro —el señor Rubén nos mira—. Chicos, ya regresamos.
Se alejan de nosotros y nos sentamos, todo tiene que estar bien, no soportaría una mala noticia, no puedo perderla cuando ya hemos quedado en casarnos cuando seamos profesionales, Kiara no puede dejarme, no podría con ese dolor.
—Deberíamos hacer algo —comenta Aron—. Kiara no nos puede ver, pero sí nos puede escuchar.
—Cierto —Dulce se levanta—. Yo sé que Kiara y yo no fuimos las mejores amigas durante mucho tiempo, pero ustedes son testigos que estos días ella y yo nos hemos llevado bien, pero cantémosle, eso es la cura para el alma.
—No nos dejarán entrar a la sala de cirugía y lo saben —murmura Josiah y tiene la nariz tapada de tanto llorar.
—El amor es la cura para todo, y si no nos dejan entrar, pues no pedimos permiso, Kiara nos necesita —los miro—. Chicos, no la podemos dejar sola.
—De acuerdo contigo —Brenda me sonríe—. No podemos quedarnos aquí sentados, una amiga nos necesita y no podemos dejarla sola.
—Le cantaremos entonces —Robi se levanta y nos mira—. Nuestra Kiara debe saber que aquí estamos todos.
Sin que nadie nos vea nos entramos a los pasillos de cirugía, nos damos cuenta de que Kiara está en una camilla mientras la rodean, nos tomamos de las manos como hicimos hace unas horas en el conteo de año nuevo y como si todos estuviéramos conectados comenzamos a cantar la misma canción. Es una canción de Barak que se llama todo va a estar bien.
[Sobre todo Dios tiene el control
Y aunque venga lo peor
Dios siempre estará ahí
Cuando sientas que has perdido todo
Que te han dejado solo
Dios jamás se irá de ti
Cuando sientas que estás solo
Que te hundes en el lodo
Que se borra la sonrisa, que se te acaba la vida
Con Dios, te aseguro todo va a estar bien
Tu problema no se compara con Dios
Y porque él es fiel todo va a estar bien
La enfermedad se sana si le crees
Él tiene el control, él es tu doctor
Nada puede compararse a él
Y porque Dios es fiel, todo va a estar bien
Satanás puede como a Job
Quitarte todo lo que Dios
En un momento le permitió
Pero es solo para demostrar
Que el poder en su mano está
Y tus bienes multiplicar
Cuando sientas que estás solo
Que hundes en el lodo
Que se borra la sonrisa que se te acaba… Con Dios todo va a estar bien]
Dejamos de cantar y nos damos un abrazo, es muy duro para nosotros que Kiara esté tan delicada, y solo pensar que la podemos perder nos duele, juntos hemos pasado momentos increíbles, hemos aprendido uno del otro y, sobre todo, aprendimos que el amor puede venir de donde menos creemos, en un momento como este es donde nos damos cuenta quiénes son los amigos y quiénes no, quiénes estarán con nosotros en todo momento y quiénes nos darán la espalda. Quizás hoy estamos pasando por el peor momento, pero tenemos que ser fuertes y enfrentar lo que se venga porque puede ser nuestra prueba más difícil.
Pasan las horas y nadie nos viene a decir qué ha pasado, tenemos mucho tiempo esperando y no es justo que nos tengan aquí sin decirnos qué ha pasado, es horrible esta sensación de querer ayudar a la persona que queremos y no poder hacer nada porque su vida está fuera de nuestro alcance, no se siente nada bien querer abrazarla y no poder porque solo te la dejan ver detrás de un cristal, donde no puedes besarla y decirle lo mucho que la amas, sencillamente no te escuchará.
«Lucha por tu vida, mi Kiara, para que estemos juntos, por favor» Pienso mientras dos lágrimas bajan por mis mejillas, es duro empezar un nuevo año y que nada empiece como nos imaginamos, y todo porque la vida puede llegar a ser tan injusta con personas que no merecen estar en una camilla conectadas a varios aparatos para que puedan seguir con vida.
Tengo fe que Kiara saldrá de esta, pero el miedo de perderla no se va de mí, porque sé que son pocas las personas que pueden salir con vida de algo como esto. Kiara tiene que ser fuerte por todos nosotros, no soportaremos perderla, ha pasado tanto al lado de cada uno que es como si cada uno hubiera creado una vida con ella, tenemos recuerdos a su lado de todo lo que hemos hecho, de las risas, de los momentos que nos han dolido, de cada lugar a donde fuimos y de cada segundo que fue todo el tiempo que ha pasado. La suma de tantos recuerdos es la creación de una vida que construimos.
«Despierta, princesa».
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Un amor disparejo.
Novela JuvenilKiara Jacksyn es una joven estudiante de fisiatría. Es hermosa y su vida es casi perfecta hasta que conoce a Nicolás Steel; un joven con facciones perfectas, pero que tiene el alma oscura. Su manera de ser y tratar a las personas no es la mejor desd...
