29. Obedeciendo tus reglas

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UN AMOR DISPAREJO

Capítulo 29; Obedeciendo tus reglas

—Kiara Jacksyn—

Cuando me dejé convencer por mi hermana y mis amigas de venir a la fiesta nunca pensé que podría pasarla tan bien, y lo mejor, sin una gota de alcohol, antes no solía beber y ahora mucho menos por mi enfermedad. He bailado y reído como hace tanto tiempo no lo hacía, creo que esto era lo que necesitaba, mis amigos no han dejado de bailar, igual que Nicolás conmigo, después de haberlo hecho en uno de los salones me quedó doliendo hasta el alma y, claramente, eso es risa para el pendejo que tengo como novio. «Pero así lo quiero».

Ya falta poco para amanecer y nosotros seguimos disfrutando de lo divertido que puede llegar a ser la vida en ocasiones, mis papás no nos dieron hora de llegada, así que hay que aprovechar. Cambian la canción de hace segundos por una electrónica y todos comenzamos a brincar con nuestros brazos arriba, los profesores han conseguido algún tipo de pintura y comienzan a empaparnos mientras todos bailamos, nos han dado especie de una espuma de colores la cual nos echamos encima, es increíble lo divertido que puede llegar a ser pasarla bien con tu grupo de amigos cuando hace tiempo no lo hacías.

Suelto una carcajada cuando veo que Robi se cae por el exceso de pintura en el piso, los chicos me siguen la corriente y al igual que yo mueren de la risa, Robi se levanta y está vuelto nada, creo que el alcohol ya empezó hacer efecto en más de uno.

—Amo verte tan feliz —la voz de Nicolás me hace mirarlo—. Hace mucho no te veía reír como ahora.

—Es que me estoy divirtiendo, ya había olvidado lo bien que se siente estar con todos mis amigos —le digo con emoción—. La verdad no pensé que la iba a pasar tan bien estando aquí, las fiestas no son lo mío, pero esta definitivamente ha sido increíble.

—Claro, la señorita no le gustan las fiestas, pero bien que se las goza —nos reímos—. Te quiero proponer algo —le hago señas para que siga—. Que hagas lo que yo te pida, solo será por hoy.

—Depende qué cosas me pidas, si son indecentes por supuesto que… —me agarro la barbilla como si pensara—. Por supuesto que acepto.

—¡Esa es mi novia! —me abraza—. Por ahora solo será pasar toda la fiesta juntos, bueno, lo que resta de la fiesta.

Estoy por hablar cuando siento que me abrazan, volteo a ver y es Oscar, tiene más de un trago encima, Milagros se le tira encima a Nicolás y le da un beso en la mejilla, ella también está pasadita de tragos.

—¿Qué hacen hablando? Estamos en una pinche fiesta y ustedes hablando —empieza hablar Oscar—. Yo voy a bailar con esta cuñada tan bella que tengo porque estoy muy orgulloso de ella.

—¿Orgulloso por qué?

Le pregunto en son de burla.

—Porque eres hermosa, hermanita, porque dejaste a todos sorprendidos con ese baile a la hora del Karaoke, eres mi ídolo, hermana —responde Milagros, se mira tan emocionada—. Te dejo a mi novio por unas horitas, haz con él lo que quieras, bueno, nada de faje porque ya sabes que no se puede.

—Ok, ya entendí.

Alcanzo a decir antes que Oscar me lleve hasta la mitad de la pista de baile, comienza a moverse muy sensual y me causa gracia ver cómo me baila, nos tenemos mucha confianza, pero no me acostumbro a estar así, le sigo el ritmo y deja salir una risita, Oscar es una belleza de persona y quizás no me agradaba que estuviera con mi hermana, pero ya me di cuenta de que la quiere tanto como ella a él.

Siento un pequeño empujón y veo que es mi hermana que baila muy sensual con Nicolás, pero nada vulgar, me guiñe un ojo y me tira un beso. No sé cómo haré para que mis papás no se den cuenta de que mi hermanita está bien tomada, pero bueno, ya veremos después. Bailo más de cuatro canciones con Oscar y nos vamos a sentar, me duelen los pies de tanto bailar, Sacha se me tira encima quedando en mis piernas y me planta un beso en la mejilla, huele a alcohol.

Un amor disparejo.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora