UN AMOR DISPAREJO
Capítulo 16; confundido.
—Kiara Jacksyn—
Todos debemos enfrentar la verdad en algún momento, mamá nos mintió durante mucho tiempo y justo cuando apareció papá se le cayó la mentira. El amor nos hace ser ciegos y más de una vez nos hace mentir, sé que por amor se puede cometer más de un error, pero creo que mi madre se pasó haciéndonos creer que papá nos dejó por otra familia cuando era ella la que lo había dejado.
Fui guardando odio en mi corazón cada vez que había fechas especiales y papá no estaba, me imaginaba que seguro estaba con su otra familia llenándolos de regalos mientras mi mamá tenía que prostituirse para darnos de comer y poder pagar nuestros estudios.
Bendito fue el día que mi hermana y yo nos ganamos las becas en la escuela para estudiar nuestras carreras, yo voy más adelantada que ella en la universidad y por ley debo terminar primero que ella, pero las dos somos muy inteligentes y sé que saldremos adelante. Mi trabajo como fisiatra lo he aprovechado al máximo porque he aprendido mucho y sé que todo me servirá para la vida. Pude ayudar a Nicolás para que saliera adelante y a muchos más, por cuestiones de rutina ellos deben seguir yendo durante unas semanas y ya después no tienen por qué regresar, ya han logrado salir adelante.
Doy un largo suspiro y me siento frente a mamá que está en uno de los muebles y su mirada perdida como si no quisiera recordar el pasado. Esto es difícil para ella, pero es mucho más difícil para mí.
—¿Por qué nos mentiste? —tomo la iniciativa de hablar—. ¿Por qué mentirnos cuando podías hablar con nosotras?
—Tuve miedo de que me odiaran. Cuando conocí a tu papá me enamoré de él y fue por eso que me entregué a él, y con el tiempo naciste tú y luego Milagros, pensé que era un matrimonio perfecto, pero con el tiempo ese amor fue disminuyendo, tu papá se la pasaba en el trabajo y yo cuidando de ustedes, no me tocaba, no me decía cosas lindas y eso fue haciendo que el amor se acabara. En una ida al parque con una de mis amigas conocí a un hombre, apuesto y muy divertido, cada vez que salía a correr me lo encontraba y con el pasar de los días me fue gustando —hace una pausa—. Quise hablar de esto con tu padre, pero no fui capaz, aquel hombre hizo que me enamorara de él hasta el punto de ver por sus ojos y fue cuando quise dejar todo con tu papá y le dije que se fuera porque ya no lo amaba. Él quería llevárselas y por eso le puse una orden de alejamiento, pasó casi un año y del hombre que me había enamorado ya no quedaba nada, todo era golpes e insultos hasta el día que se dejó y se me llevó todo lo que tenía ahorrado —seco sus lágrimas y su voz cada vez se entiende menos por el llanto—. Quedé sin un peso para darles de comer y fui a buscar a su padre, pero no lo encontré y por ese motivo me tocó entrar a trabajar con hombres y dejar que me tocaran cuando solo me causaban asco y repugnancia sus caricias.
—Mami, yo sé que te equivocaste y todo lo que sufriste porque yo era testigo de las veces que llegabas golpeada, pero por tu egoísmo no dejaste que Milagros y yo creciéramos al lado de papá y gracias a eso Milagros no está aquí con nosotras. Quizás tenga rabia por todo esto, pero eres mi mamá y no puedo estar lejos de ti —la abrazo—. Nos fallaste, pero sigues aquí como una buena madre.
—Yo no quería lastimarlas. Puedes irte con tu padre si así lo deseas.
—Mi casa es esta, no pienso irme, claro, voy a seguir compartiendo con mi papá y con Josiah su otro hijo.
—¿Tiene un hijo?
—De hecho, es hijo de la mujer con la que vivía y ella murió en un accidente, y pues papá se quedó con él, yo lo conocí hoy y es una buena persona o eso parece.
—¿Y tu hermana, cómo está?
—Ella está muy bien, pero sigue furiosa contigo por mentirle.
—Mañana la buscaré y hablaré con ella —me abraza—. Mis dos nenas deben de estar juntas.
Me sigue contando todo lo que tuvo que pasar por amor aquel hombre con el que traicionó a papá y las lágrimas se hacen presente en más de una ocasión, mamá sufrió mucho y todo por amar a la persona incorrecta, se segó por amor y eso le costó perder a la familia que tenía, pero ella no era feliz y uno no puede estar donde ya no hay amor.
—Nicolás Steel—
Voy saliendo para la universidad y cuando abro la puerta me llevo una de las más grandes sorpresas de mi vida, alguien que no esperé ver nunca más está frente a mí, alguien que me lastimó hasta el punto de dejarme en una depresión. Mi exnovia Dulce que me dejó cuando quedé en silla de ruedas aparece de nuevo en mi vida, pensé que no la volvería a ver más y que aparezca en este momento no me hace bien, no sé si siento rabia con ella por todo lo que me hizo cuando más la necesitaba o si cuando dije que la olvidé del todo era para que todos pensaran que ya la había olvidado, estoy muy confundido y no sé qué puede ser de mi vida en este momento donde todo va mejor de lo que algún día pensé.
—Creí que era mentira cuando me dijeron que ya caminabas.
Se acerca y yo retrocedo.
—Claro, viniste a ver si no seguía en una silla de ruedas —escupo con amargura—. Quiero que te vayas.
—Nuestros amigos me contaron que ya podías caminar y por eso regresé, me di cuenta de que te sigo amando —da pasos hasta quedar frente a mí—. Sé que no debí dejarte, pero no era fácil para mí verte en una silla de ruedas, saber que no podríamos ir a fiestas y pasarla bien como antes.
—Tú no me amas, y si tus amigos te dijeron que ya caminaba también debieron decirte que tengo novia —la aparto, no me gusta su cercanía—. Lo nuestro quedó en el pasado y si regresaste arruinarme la vida puedes irte por donde llegaste, no pienso permitirlo.
—Pensé que era mentira de ellos cuando dijeron que tienes una relación con alguien más, pero los dos sabemos qué me sigues queriendo y nadie va a cambiar eso, ni siquiera esa chiquilla con la que debes de andar —me da un beso y la aparto con rapidez porque no pienso fallarle a Kiara—. No me rechaces, por favor.
—Lo mismo te pedí yo cuando me dijiste que ya no te servía en tu vida, mejor aún, cuando me mandaste la carta —mascullo con rabia—. Puedes irte por donde llegaste que yo tengo una vida hecha y tú ya no haces parte de ella.
Me subo en mi auto y la dejo en la entrada de mi casa, no quiero que haga parte de mi vida, no cuando me lastimó sin importarle que yo la quería y que fue la única chica que tomé en serio porque pensé que era diferente. Dulce hizo parte importante de mi vida y verla otra vez no me hace nada bien porque no quiero sentirme confundido y volver a caer en sus mentiras, la única que saldría lastimada sería Kiara y no quiero verla sufrir de nuevo, no soportaría verla llorar por mí, eso me partiría el alma.
Llego a la universidad y me voy directo a mi salón, necesito distraerme porque no quiero hacer algo de lo que luego pueda arrepentirme. En unos días me toca entregar el dibujo de la persona más importante y creo saber a quién voy a dibujar, porque en poco tiempo se ha vuelto demasiado importante para mi vida y creo que merece ser la persona que dibuje.
—¿Qué pasa contigo? Desde que llegaste andas distraído —la voz de Diego me hace mirarlo—. ¿Pasó algo con Kiara?
—¿No me digas que ya te mandó a volar? —mi hermano suelta una risita.
—Dulce me fue a buscar a la casa —termino por decir y los dos me miran sorprendidos—. No pensé que regresaría.
—Y por lo que veo te está afectando más de lo que debe. Te recuerdo que ella nunca te quiso y que se largó apenas vio que no podías caminar —mi hermano se pone rojo y sé que está furioso, a él nunca le agradó Dulce—. No quiero que lastimes a Kiara, sabes que ella te quiere y que fuera de lo que tengas con ella es nuestra amiga y no quiero verla sufrir por tu culpa.
—Kiara debe saber esto —Diego se pasa la mano por el cabello—. Dulce fue importante para ti y veo que su regreso te está afectando más de lo que pensamos. Kiara es una buena chica y creo que debe saber que tu exnovia ha regresado.
—Decirle eso sería perderla, Dulce ya no me buscará más, se lo dejé claro.
Los dos hacen mala cara y no me dicen más nada, ellos nunca estuvieron de acuerdo con la relación que llevaba con Dulce, me la pasaba en fiestas y más de una vez llegué a consumir drogas y ese fue uno de los motivos de mi accidente.
Pasan las clases y nos permiten ir a la cafetería, salgo con los chicos y cuando llegamos vemos a las chicas en una de las mesas del fondo, Daniel está acariciándole el cabello a Kiara y ella muy feliz le sonríe. No me gusta que él esté tan cerca de ella porque sé que la quiere y no precisamente como amigos.
—Que no se te noten los celos, amigo —Diego suelta una risita junto con mi hermano y pongo los ojos en blanco.
—No estoy celoso.
—Como no, con la cara que tienes cualquiera se daría cuenta de que mueres de celos que Daniel esté tan cerca de tu Kiara.
—Cállate, Oscar —le saco el dedo
Los dos caminan hasta las chicas, así que hago lo mismo. Oscar saluda a Milagros con un beso y a los demás con una sonrisa. Me siento al lado de Kiara y le doy un beso seguido de un abrazo.
—Hola —le digo cuando me aparto y tienes sus mejillas rojas.
—Hola —sonríe un poco apenada.
—¡Buenas, buenas! —un chico aparece frente a nosotros y saluda a Melisa con un beso en los labios, a las chicas de beso en la mejilla y a Kiara con un abrazo muy cariñoso, creo que al estar juntos debo aguantar ver cómo todos la saludan—. Las busqué por todos lados.
—Te dije que estaríamos aquí —Melisa le sonríe—. ¿Ya conoces a nuestros nuevos amigos?
—Claro que sí, los conocí en el lanzamiento —nos mira—. Y también me contaron todo lo que ha pasado mientras yo no estaba.
—La verdad, te has perdido de mucho —dice Milagros.
Todos siguen hablando y yo quedo perdido en mis pensamientos, no sé qué voy a hacer ahora con la llegada de Dulce, ojalá ya no me busque más porque me causará problemas. Le pido a Kiara que hablemos y me la llevo para las gradas que hay en el jardín, debo contarle lo que está pasando porque no quiero mentiras entre nosotros.
—¿Qué pasa contigo? Estás muy extraño y tú no eres así —acaricia mi mejilla—. Yo sé que te pasa algo.
—Quiero decirte algo y no sé por dónde empezar.
—Por el comienzo —se ríe—. Sabes que puedes hablar conmigo lo que quieras.
—Antes de que tú llegaras a mi vida yo tuve una novia que fue muy importante para mí, creo que ya te había dicho que andaba de fiesta en fiesta, pues bueno, era con ella. Siempre salíamos juntos y más de una vez probamos drogas, para mí ella era mi vida entera, pero cuando tuve mi accidente se fue porque ella no quería estar con alguien que dañara su vida. Pensé que no la vería más porque perdí todo contacto con ella y con mi otro grupo de amigos, que no sé dónde me vieron y le contaron que ya podía caminar y que andaba con alguien más.
Me mira sin decir nada.
—Te quiero y eso no puedo negarlo, pero ver a Dulce de nuevo me ha removido muchas cosas y no quiero volver a lo mismo porque sufrí cuando se fue y me dejó en una depresión que mi madre logró ayudarme y después apareciste tú y me hiciste ver la vida de manera diferente.
—Yo sé que lo que pasó no es fácil, esa chica hizo parte importante de tu vida y es entendible que te sientas confundido —intenta sonreír, pero esta vez no es la sonrisa habitual de ella—. La decisión de seguir conmigo está en tus manos, me gusta estar contigo porque en parte también me has hecho ver lo que valgo, pero obligarte a estar conmigo no estaría bien.
—Tengo que ser sincero contigo y la verdad es que no tengo idea qué hacer, pero sí tengo claro que te quiero a mi lado —hago que se siente en mis piernas y coloco un mechón de su cabello detrás de su oreja—. No podría estar lejos de ti, Kiara, ¿quieres ser mi novia?
—No quiero que te sientas obligado a nada conmigo por lo que pasó, si me entregué a ti fue porque quise.
—No me siento obligado, ya sé que somos novios, pero quiero hacerlo oficial, acepta ser mi novia, ¿si?
—Sabes que sí quiero ser tu novia —me abraza y luego me mira directo a los ojos—. Quiero que seas sincero conmigo siempre, con Aron sufrí y tú lo sabes, por eso no quiero mentiras porque solo dañaría la confianza que nos tenemos.
—Será como tú quieras, gracias por entenderme.
—No es nada, Nicolás, los dos hemos pasado por muchas cosas y saber entender no está mal.
Trata de levantarse y veo cómo se queda quieta por unos segundos como si estuviera mareada.
—¿Te encuentras bien? —la sostengo.
—Sí, solo fue un pequeño mareo.
Espabila repetidas veces.
—Kiara, llevas días con mareos, no podemos pensar que es un embarazo porque nos hemos cuidado y mucho antes de estar conmigo andabas con mareos. Ya sé que me dijiste que no querías ir al médico, pero te llevaré cuando salgamos de la universidad, no es normal que te den mareos y dolores de cabeza repetidos como hace semanas.
—Todo lo exageras.
Intenta moverse y veo cómo su cuerpo se va desvaneciendo, la tomo en mis brazos, está muy pálida y su pulso está débil, me da una sonrisa y trata de no cerrar sus ojos, pero se terminan por cerrar. Comienzo a pedir ayuda y todos aparecen, algo no está bien con Kiara, y aunque ella trate de negarlo yo sé que algo le pasa, nadie se desmaya porque sí. He visto cómo le dan dolores de cabeza y cómo los mareos estables la invaden, ha bajado de peso y se niega a aceptarlo.
Me desespero al ver que la ambulancia no llega y la tomo en mis brazos para llevarla en mi auto, Milagros está vuelta un mar de lágrimas y mi hermano trata de calmarla, aunque sé que ellos están igual de preocupados. Necesito saber qué le pasa a Kiara y sea lo que sea estaré con ella en todo momento porque hace parte de mi presente y pase lo que pase quiero que haga parte de mi futuro porque la quiero y alguien como ella merece que la quieran.
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Un amor disparejo.
Teen FictionKiara Jacksyn es una joven estudiante de fisiatría. Es hermosa y su vida es casi perfecta hasta que conoce a Nicolás Steel; un joven con facciones perfectas, pero que tiene el alma oscura. Su manera de ser y tratar a las personas no es la mejor desd...
