39. Koh phra thong.

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UN AMOR DISPAREJO

Capítulo 39; Ko Phra Thong.

—Nicolás Steel—

¿Enfrentar nuestros miedos? Es muy duro, ¿cierto? A mí me ha tocado enfrentarlos como no pensé hacerlo, una realidad tan cruda que muchos no queremos vivir en carne propia y menos de cerca, he querido llorar, pero solo me queda sonreír por Kiara, he querido estrujarla en mis brazos y decirle que el miedo de perderla se apodera de mí cada segundo, pero, sin embargo, únicamente le puedo decir que la amo.

Es duro ver cómo la persona que amas te dice que le quedan pocos días de vida, y que solo quiere pasarlos contigo, saber que no la verás sonreír y que no escucharás más su voz puede llegar a ser lo más difícil. Cuando nos dijo que viniéramos a mundo arcoíris, me negué a hacerlo, igual que nuestros amigos, porque el miedo y la tristeza se apoderó de todos, la vimos salir como si nada en su vida estuviera pasando y nos quedamos en aquella habitación vueltos un mar de lágrimas, pero minutos después nos dimos cuenta de que la vida es tan impredecible y que debemos ir al paso de ella.

Los papás de Kiara nos hicieron comprender con más claridad que su hija nada más busca ser feliz en el tiempo que sea posible y que con nosotros o sin nosotros ella iba a ser feliz, nos dolió aceptarlo, pero era cierto, y decidimos ir todos juntos, incluso mis papás. En el camino fue difícil ver a Milagros y a las chicas llorando, les duele que Kiara no quiera seguir viviendo, los chicos pueden tratar de poner su mejor cara, pero se les nota que la tristeza los está carcomiendo igual que a todos nosotros.

Me asomo por la ventana de la habitación donde me estoy quedando con todos los chicos, las chicas están sentadas en un pequeño andén junto a Kiara y a su lado mi mamá con la señora Marcela, todas ríen porque mi padre está bailando algún tipo de música que no le queda nada bien, quieren hacerla feliz y lo están logrando, su mirada se ve tan llena de paz que cualquiera creería que nada le está pasando y que su vida siempre ha sido llena de felicidad.

Doy pasos hacia atrás y veo en la cama la franela que tenía ayer puesta cuando estuve en la playa con Kiara, me acerco y tomo la carta que me entregó ayer y me siento en el piso dejando mi espalda pegada a la cama, abro la carta y comienzo a leer.

¡Hola! Ya sé que debes de estar pensando que estoy loca, pero tienes razón porque estoy locamente enamorada de ti, eres tóxico, pero sin importar eso estás tan clavado en mi ser que parece que nacimos juntos. Pero no te escribí esta carta para decir que estoy loca, sino para dejarte saber que eres tan importante en mi vida como tu mente no lo pensaría, que eres la persona más valiente que he conocido, porque has vivido cada etapa de mi enfermedad junto a mí. Y sé que fui egoísta queriendo alejarte de mí aquella vez donde duramos sin vernos, pero era por no verte llorar, sé que debes estar sufriendo en silencio al saber que dentro de poco no estaremos juntos, pero no lo tomes como un adiós, tómalo como un hasta pronto, porque sé que algún día nos volveremos a ver. Cuando te dije que me quedaba poco tiempo era cierto, aunque olvidé decirte que estás por ser papá; estoy embarazada. No pensé que por dejarme llevar pasaría esto, el doctor me ha dicho que debemos de interrumpir el embarazo porque mi vida está en riesgo, me negué hacerlo, quiero que una parte de mí se quede contigo y haré lo posible para que mi bebé siga con vida. Te amo, Nicolás, y quiero que sepas que siempre te llevaré presente en mí a donde vaya, no quise decirte sobre mi embarazo por miedo y creo que la mejor manera fue escribiendo esta carta, no tengo idea de lo que puede pasar en este tiempo y por eso te digo gracias, gracias por hacerme ver que la vida vale mucho y que el amor siempre está allí esperando por nosotros, aunque nos toque hacer sacrificios que nos carcomen el alma. Me enamoré como una tonta de ti y hoy solo puedo decirte que eres lo mejor que llegó a mi vida, cuida de nuestro bebé si me llega a pasar algo y, por favor, muéstrale que el amor puede ser la cura para nuestras tristezas sin importar qué tan disparejo sea. Tú y yo somos la muestra de que lo disparejo también puede ser compatible. Te amo.

Dejo de leer la carta y no sé en qué momento me puse a llorar como un niño, no esperé que Kiara me diría tantas cosas en una simple carta, está embarazada y no sé si sentirme alegre o seguir llorando, son sentimientos encontrados porque quiero tener a mi bebé en brazos y decirle cuánto lo amaré, pero también quiero seguir al lado de Kiara y verla a diario como hasta ahora, la vida me da una felicidad que es difícil de explicar y no sé qué deba hacer.

Me levanto con mis ojos húmedos y salgo de la habitación, busco a Kiara por todos lados hasta que la encuentro hablando con Sacha, sin que lo espere la abrazo y lloro como un niño pequeño que llora porque no sabe qué sentir o a dónde ir, Sacha nos deja solos y yo me aparto un poco para ver a los ojos a Kiara, tiene su cara roja y sus ojos derraman un par de lágrimas.

—¿De verdad estás embarazada? —asiente—. ¿Sabes que es un riesgo que lo tengas?

—Sí, pero no pienso abortar —me mira y toma mi mano llevándola a su vientre que está un poco abultado y ahora recuerdo que ha estado usando cosas anchas—. Este bebé estará contigo siempre, no importa si yo esté, tú te harás cargo de él, y si no quieres que este bebé venga al mundo aléjate de mí porque antes está él.

—Kiara, no soy un ogro, ese bebé tiene que nacer y tú te quedarás —sobo su barriga—. Estaré con ustedes siempre.

—Y me follarás cuantas veces quiera —me sonríe—. ¿Cierto?

—Estamos en algo serio, Kiara —sonrío con tristeza—. Prometo cuidarlo a los dos.

—Yo lo sé —me da un casto beso—. Creo que hoy nos toca regresar a casa.

—Nuestros amigos y padres sí, nosotros no —me mira confundida—. Iremos a la isla Ko Phra Thong.

—¿En serio? —su sonrisa se hace más grande—. ¡Joder, amo ese lugar!

—Amarás más hacer el amor bajo la luz de la luna y frente al mar —muerdo su oreja—. Haz tu maleta que en unas horas nos vamos.

—Te amo.

Me aprieta la nalga y se va corriendo, pero me mira. Escucho su grito.

—¡Estás malditamente sexy!

Suelto una carcajada mientras niego con la cabeza, Kiara tiene su toque de locura, la amo y si ella quiere tener el bebé que lo tenga, si la he apoyado todo este tiempo también lo haré ahora, corremos un gran riesgo, pero es una vida lo que lleva dentro y lo más importante es que es nuestro.

—Kiara Jacksyn—

Tomo con rapidez lo poco que llevaré, ya sé que no debí decirle a Nicolás lo de mi embarazo por una carta, pero era lo mejor, sabía que al no cuidarme esto pasaría y quizás fui irresponsable, pero no está mal que tenga un hijo del chico que amo. Estoy segura de que mis papás no tomarán esto nada bien, pero es mi vida y puedo hacer de ella lo que me venga en gana. La reacción de Nicolás fue la mejor y no sé cómo dudé de él si era más que claro que me apoyaría en todo esto.

Sé que es una locura ir a la isla Ko Phra Thong en Tailandia, pero es la mejor locura que podemos cometer, es un lugar que muy poquita gente conoce y que es uno de los lugares más bellos que puede existir. Termino de hacer mi maleta y salgo de la habitación encontrándome con Sacha que me mira de pies a cabeza y se detiene en la blusa que llevo puesta, me la regaló ella hace un año y la he cuidado porque es un detalle muy lindo de su parte.

—Pensé que no la tenías —sonríe refiriéndose a la blusa, se detiene y me mira—. ¿Son ideas mías o estás inflamada?

—Sí, ya sabes, mi periodo. Debo irme, gracias por estar aquí, te adoro.

—Ya nos contó Nicolás que se van para la isla Ko Phra Thong en Tailandia —me abraza—. Disfrútalo, no cualquiera te lleva a ese lugar.

—Nos vemos cuando llegue a casa, ¿vale? —beso su mejilla—. Te tengo una sorpresa para cuando regrese.

—¿Y me lo dices así de tranquila? Adelántame algo, no hallo mi vida si no me dices una parte de la sorpresa.

—No puedo, cuando regrese te prometo que sabrás todo —me alejo de ella dejándola con la duda y la escucho gritarme muchas groserías, le diré lo de mi embarazo cuando regrese de Tailandia.

Encuentro a Nicolás en la puerta de donde nos hemos estado quedando, está con todos nuestros amigos y nuestros padres, nos despedimos y nos dan muchas recomendaciones, sé que no debo andar como si nada pasara, pero debo disfrutar, no quiero pasar encerrada mi pedacito de vida. Nos vamos en auto porque del lugar donde estamos solo está a un par de horas, pongo un poco de música y ambos comenzamos a cantar, en más de una ocasión nos equivocamos y morimos de la risa, cantar no es lo nuestro.

Escucho a Nicolás con atención cuando comienza hablar sobre la familia que vamos a formar y quisiera vivir más tiempo para estar a su lado y ver a mi bebé crecer, quiero seguir adelante por él, porque lo amo y le pido a Dios que me dé una oportunidad de vida, la voy a aprovechar como si fuera la primera.

Mi vida cambió desde que apareció Nicolás aquella vez donde nos terminamos por gritar, pero cambió para bien, porque he conocido cada una de las facetas del amor y no me quedan dudas sobre lo que él siente por mí, somos tan disparejos en un mundo parejo.

Miro a mi alrededor y no puedo creer que esté aquí en la isla Ko Phra Thong, muchas veces fantaseé con venir cuando lo veía en fotos, no tenía idea que existía hasta que en un anuncio de YouTube salió y me causó curiosidad, investigué y me di cuenta de que esto es un paisaje.

Es de tarde y ya podemos ver el atardecer, el agua del mar se ve tan pura con la luz del cielo que irradia en la naturaleza, el cielo está en su mejor momento porque el sol se está escondiendo dándole paso a la noche y es una creación que únicamente Dios pudo hacer. Me quito las sandalias y camino hasta la orilla dejando que el agua cubra mis pies, está fría, dejo mis cosas a un lado y veo que Nicolás me está mirando, se me viene a la mente una idea un poco loca y la termino por hacer, tomo agua en mis manos y se la tiro a Nicolás haciéndolo retroceder, se ríe a carcajadas y se quita los zapatos, sé que va a hacer lo mismo que yo y salgo corriendo, pero de todos modos me tira agua con sus manos, hago igual que él y se forma una guerra de agua, los dos reímos a carcajadas mientras nos echamos agua. Me gusta esto.

Nicolás me toma de las manos y me hace caer en la arena, sin lastimarme, queda encima de mí y sus ojos se apoderan de los míos haciendo que mis latidos se aceleren más de lo normal.

—Chica mala, ¿eh? —sonríe cerca de mis labios.

—Solo quería ver si el agua moja —bromeo haciendo que se ría—. Es hermoso este lugar, mira el paisaje, parece de otro mundo.

—Lo es —se levanta y me ayuda a levantar—. Hagamos algo antes de irnos a la cabaña que nos toca y luego a comer.

Lo sigo con la mirada y con su dedo hace un corazón en la arena, coloca nuestros nombres dentro de él y le da un beso que me hace reír porque se llena la boca de arena, termina por limpiarse para que no me siga riendo, me extiende su mano para que la tome y lo hago, me hace arrodillar frente al corazón y se levanta, saca una flor roja y me la coloca en la oreja, me mira con una sonrisa y toma mi mano mientras se pone al lado mío, me dice que hablemos sobre lo que representa el uno para el otro y decido empezar yo.

—Tú eres todo para mí, desde que llegaste pusiste mi vida patas arriba, me hiciste odiarte, pero también amarte y eso solo lo hace un amor disparejo como el tuyo y el mío. Eres todo mi universo y quiero que siga siendo así.

—Me sorprendes —me da un beso en la punta de la nariz —. Tú para mí eres vida; mi vida, Kiara Jacksyn. Llegaste haciendo estragos desde el momento uno que nos conocimos, eres esa persona con la que quiero despertar y decirle lo hermosa que se ve recién levantada, con la que quiero pasar tristezas y alegrías porque sencillamente te robaste mi corazón de la mejor manera, y te felicito, nadie había logrado hacerme sentir tan poderoso y miserable a la vez —sonrío. Este chico es todo lo que alguien querría en su vida—. Me dijiste mis verdades desde que apareciste y me hiciste ver que las segundas oportunidades existen y por eso te digo que eres mi vida y debes seguir luchando por tu vida, seremos padres y sería una buena etapa para los tres.

—¿Sabes que eres un tóxico? —asiente—. Pero el tóxico más guapo del mundo y con el que quiero estar siempre.

—Entonces lucha por una oportunidad para estar juntos —mira hacia todos lados y se va hasta unas flores de color blanco que hay cerca, en algunos minutos arma dos coronas y me coloca una para después ponerse una él, toma mi mano y me amarra un hilo del mismo color, me lo coloca y me pide que haga lo mismo con él hasta atar los dos—. Esto que te he puesto y tú me has puesto es el símbolo de nuestro amor y estamos plenamente casados por la naturaleza. Kiara, quiero que nuestro amor sea eterno, no importa qué te hayan dicho los médicos, solo lucha porque con Dios todo lo podemos y tú serás un milagro, Kiara Jacksyn.

No digo nada y me le tiro encima para abrazarlo, lo amo y cada palabra que me dice me hace saber que va a estar conmigo en cada momento por muy duro que sea. Nos miramos a los ojos y nos acercamos tan lento que siento que se hace una eternidad para probar sus labios, chocan y siento una corriente en mi cuerpo, mi corazón se acelera y me dejo llevar hasta que nuestros cuerpos van cayendo y quedamos justo en el corazón que ha hecho sobre la arena, sentir sus manos en mi cuerpo puede ser una adicción sin cura y me encanta que sea de esta manera.

—Más tarde en Kho Phra Thong—

Si cuando llegué a la isla me sorprendí no sé ni qué decir ahora que estoy viendo las cabañas, es un lugar de varios pisos y entre espacios cae una agua tan cristalina que te deja sorprendida, es un lugar tan lujoso, pero a la vez tan sencillo que puedes estar toda una vida aquí, arriba en el último piso hay unas chozas rodeadas de algunas palmeras, la vista que tiene te permite ver la naturaleza en su mejor esplendor, esto es hermoso y valió la pena pasar horas en la carretera por llegar a esta isla que es una maravilla.

—¿Qué te parece si nos damos una ducha y vienes conmigo a un lugar que preparé para ti? —Nicolás me abraza y muerde mi oreja.

—Me parece una buena idea. Me voy a acostumbrar a las sorpresas por tu culpa.

—Esa es la idea, mi amor —me quita la blusa—. Ahora sí vamos a ducharnos.

Me termino de quitar el resto de la ropa y él hace lo mismo, nos metemos al baño para ducharnos. No tengo idea lo que habrá preparado para mí, Nicolás tiene tantas locuras en su cabeza que me es imposible adivinar todo.

Me pongo la mano en la cintura cuando me doy cuenta de que Nicolás me está mirando, se ve tan guapo, tiene una camisa blanca mangas largas con los botones de arriba abiertos, pantalones del mismo color que se ajustan bien a su cuerpo, su cabello está perfectamente peinado hacia atrás dándole un aire más maduro y está descalzo. «Eres malditamente guapo». Yo llevo puesto un vestido color crema que para nada está pegado a mi cuerpo, cero maquillaje y unas sandalias tejidas. Nicolás se acerca a mí y sin más me da un largo y apasionado beso.

Salimos de la cabaña donde nos estamos quedando, Nicolás no me suelta la mano para nada y cuando llegamos a un ascensor hecho en madera no evito reír porque es increíble lo que las personas pueden hacer cuando se lo proponen, subimos y nos deja en un pequeño piso de madera, Nicolás me tapa los ojos con sus manos y me indica que camine porque no me soltará, me dejo llevar de él porque confío en lo que me diga y a donde me lleve.

—Uno; Por todo lo que empezó por una malteada y terminó en un bebé —seguimos dando pasos.

—Dos; Por tu salud y porque sé que vas a luchar por nuevas oportunidades —sigue hablando sin detenernos.

—Tres; Porque te amo más que a mi vida —me quita las manos de mis ojos y automáticamente todos mis problemas se van al carajo, una ola de felicidad se apodera de mi cuerpo, no tengo palabras para decir cómo puedo sentirme en este momento por lo que mis ojos están viendo, estamos dentro de un zapato enorme hecho de madera, adentro está cubierto de manteles azules que parece el cielo, en el medio hay un corazón hecho en algunas piedras blancas y dentro de sí misma una mesa decorada con algunas bebidas naturales, comida especial y en cada punta hay dos árboles con luces opacas que le dan claridad a todo, podemos ver el mar desde aquí y la hermosa luna que nos acompaña esta noche.

Es uno de los lugares más lindos que he visto y sin duda me quedaría a vivir en la isla de Ko Phra Thong.




Un amor disparejo.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora