15. Discusión Hot.

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UN AMOR DISPAREJO.

Capítulo 15: Discusión hot.

—Kiara Jacksyn—

Miro para todos lados bastante sorprendida, nunca había visto tanto lujo junto, he ido miles de veces a la casa de mis amigos y no puedo negar que tienen de todo, pero la casa del señor Rubén es divina, tiene lujos por todos lados y es enorme, se nota el dinero que tienen y ahora entiendo por qué mi hermana está tan bien viviendo con mi padre. Decidí venir a conocer a mi hermano porque dije que así sería y siempre cumplo lo que digo, pero cuando dije eso no me imaginé que estaba tan guapo, es mayor que yo por un año y puedo decir que es casi perfecto, aparte de ser muy cariñoso, debe tener a más de una a sus pies, desde que llegué me ha atendido demasiado bien, no pensé que sería tan cómodo venir, papá también se ha portado muy bien y no puedo negar que es agradable estar así con todos, pero me hace falta mamá, nunca habíamos discutido, pero me afectó mucho que me haya mentido sin importar el resentimiento que yo guardaba durante años pensando que papá nos había dejado por otra familia.

Josiah nos ha hecho reír mucho, es divertido y creo que me agrada tener un hermano mayor, mi padre lo ha criado y creo que por eso lo considera como su hijo. Estamos en un salón de juegos que es de mi papá, hemos jugado de cuanta cosa y tengo que decir que mi papá es divertido, nos ha comprado pizzas, y aunque al comienzo estuve un poco distante en estas horas he tratado de ser menos antipática con ellos porque no tienen culpa de las mentiras de mamá.

Grito con emoción cuando gano el partido de ajedrez, soy muy buena y por mucho que Josiah sepa jugar no hay nadie mejor que yo en estos juegos de mesa.

—Hiciste trampa —se queja Josiah.

—Por favor, acepta que soy mejor que tú jugando —le saco la lengua.

—No es por darle el lado a mi hermana, pero es buena jugando —Milagros me abraza.

—Bueno ya, tanto Josiah como Kiara son muy buenos jugando —mi padre nos mira—. Me alegra que se lleven así de bien, no pensé que Kiara aceptaría estar así con nosotros.

—Ya sé que he sido un poco antipática, pero nada de esto ha sido fácil, y Josiah no tiene culpa de lo que pasó —sonrío—. Aparte, veo que hacemos un buen equipo.

—¿Han pensado en hablar con su mamá? —Josiah me mira—. Papá me contó lo que pasó y quizás hizo mal ocultándoles las cosas, pero sus razones debe tener, a veces decir las cosas no es tan fácil.

—Pensábamos que mamá era perfecta, que no habían mentiras entre nosotras y no fue así —Milagros da un largo suspiro—. Nos falló.

—Pero sigue siendo nuestra mamá, ya sé que fuimos groseras y debemos perdonarla. Me hace falta abrazarla, contarle mis cosas.

—Tiene razón, Marcela no es mala persona, se los digo yo que la conozco. Y que haya durado años sin verlas no quita que sean mis hijas.

Convencemos a Milagros que debe perdonar a mi madre y termina por aceptar. Nos quedamos un buen rato hablando hasta que me despido para irme, Josiah se ofrece a llevarme y acepto, no quiero salir a tomar un autobús, odio que siempre me anden tocando cuando está muy lleno o que se formen discusiones sin sentido.

Le cuento un poco de mi vida y él hace lo mismo, me cuenta que está enamorado de una chica que muy poco le presta atención porque es muy tímida, me ofrezco ayudarlo, aunque no la conozca, va en otra universidad, pero puedo ayudarlo a conquistarla. Tardamos casi una hora en el camino hasta que llegamos, Melisa y Sacha están en la entrada y al ver que me bajo del auto quedan viendo, me despido y se marcha dejándome con las chicas.

—¿Quién es? —pregunta Melisa con media sonrisa—. Parece que está muy guapo.

—¿Acaso andas con él y con Nicolás? —Sacha me mira muy sonriente.

—Claro que no, Sacha, es mi hermanastro, y dejen de ser tan mente mala. Mejor vamos a hacer lo que cuadramos.

—¿Tener sexo? —Sacha me toca un seno y le quito la mano—. No aguantas nada, solo quería hablar con ustedes, chicas, ayer en la discoteca terminé por discutir con Daniel y le grité que lo quería.

—¿Y qué pasó?

—Fue horrible, él estaba mal porque te vio a ti con Nicolás, me dio mucha rabia verlo mal y como odio que no entienda que nunca lo verás como algo más le terminé por decir que siempre me ha gustado.

—Daniel está confundido, le he dicho que no lo veo como otra cosa que no sea amigos —le aclaro—. Yo sé que tú lo quieres y lo último que haría sería estar con él.

—¿No has pensado en salir con alguien? Daniel parece que no cambiará de opinión, y no quiero hacerte sentir mal, pero un chico cuando ve que estás para todo a su lado no te presta atención porque sabes que estás allí, en cambio, si le haces falta te buscará —Melissa le sonríe—. Deberías de poner tus ojos en alguien más.

—Alguien como Josiah —me mira sin entender—. Es mi hermanastro, él muere por una chica que no le presta atención y tú estás igual, así que si los ven juntos probablemente ellos se den cuenta lo que están perdiendo.

—Como que me suena tu idea, estás aprendiendo amiga —Sacha me abraza y me da un beso exagerado en la mejilla—. El problema aquí es que no tengo amistad con tu hermano.

—De eso no te preocupes y espera un momento —le digo a Melisa que me preste su móvil para marcarle a Josiah porque el mío no tiene saldo. Lo llamo y le pido que se regrese porque tengo una idea para que pueda conquistar a su chica, sin poner problemas acepta y me dice que ya viene de regreso, así que cuelgo—. Listo, Josiah ya viene de regreso.

—Parece que lo conocieras de hace mucho tiempo.

—Es muy divertido, aparte, se portó muy bien conmigo y con mi hermana Milagros.

Respondo a lo que dijo Melisa.

Esperamos por unos minutos y aparece Josiah, nos vamos a sentar en una de las bancas que están cerca de la casa de Sacha, le presento a mis amigas y le hablo de ellas para que tenga una idea y también le cuento nuestro plan para que ellos puedan estar con las personas que quieren.

—¿Ustedes lo que quieren es que yo haga pasar como mi novia a Sacha y ver qué pasa con mi chica? —asentimos—. No parece mala idea y así ese chico del que hablan puede verla con otros ojos. Una última cosa, ¿ustedes están seguras de que él la quiere?

—Claro que sí, hemos sido amigos desde niños y él dice que está enamorado de mí, pero yo nunca le he prestado atención, en cambio, mi amiga aquí presente se desvive por él.

—Quiere faje intenso con él —Melisa nos hace reír.

—¡Seguro! —dice Josiah entre risas—. Bueno, acepto lo que me dicen, pero pienso que debemos ir practicando para ser esto real, ¿qué te parece si nos vamos besando?

—No te quieras pasar —recibe un golpe en el brazo de Sacha—. Únicamente tienes derecho a besarme delante de Daniel y yo puedo hacerlo cuando la chica esté.

—Una pregunta, ¿quién se hará amiga de esa chica?

—Buena pregunta, Melisa, pero seré yo, iré a la universidad y con cualquier excusa le hablaré, Josiah me dirá quién es.

—Bueno, está todo dicho —Sacha se nos queda mirando—. Espero que esto funcione porque no sé qué haría si eso no pasa.

Seguimos hablando sobre nuestro plan y hacemos que Sacha y Josiah se digan sus gustos y todo sobre ellos, tienen muchas cosas en común y creo que harían una buena pareja, pero desgraciadamente los dos tienen los ojos puestos en personas que no corresponden su amor, o que quizás sí, pero están muy confundidos. Ojalá esto funcione porque no quiero ver a ninguno de los dos tristes.

Ya se ha hecho de noche y por todo lo que hablamos el tiempo se fue muy rápido, Josiah me lleva directo a casa porque no quiso que tomara un autobús, me dijo que le diría a papá que me diera un auto, pero me negué porque a pesar de que lo necesito no debo estar aceptando cosas que yo no he hecho el esfuerzo por ganármelas.

Llegamos a casa y nos bajamos, me sorprendo cuando veo a Nicolás, no me dijo que venía y, por lo que veo, ya se va, le voy a dar un beso en la mejilla a Josiah y me termina por abrazar, quedamos en vernos mañana y se va en su auto. Me acerco a Nicolás para darle un beso en los labios y aparta la cara, lo miro extrañada y parece que está furioso.

—¿Qué pasa, por qué no quieres que te bese?

—Llevo horas aquí esperando como un pendejo y me encuentro que mi novia viene con otro chico no sé de dónde y que muy cariñosos se andan abrazando frente a mí. ¿Acaso andas con él también? Porque si es así me alejo de ti.

—No me hables así, no tienes derecho de hacerlo. ¿Si no confías en mí para qué carajos me buscas? No estoy para que nadie me haga escenas de celos —le digo entre dientes. Me ha hecho enojar—. Y si quieres alejarte de mí, hazlo, porque no pienso detenerte y menos sacarte de tu error.

—No, pues, te salí a deber. Ya me quedó claro que prefieres a ese chico con el que llegaste.

—Piensa lo que quieras —me le acerco y me pongo en puntillas para quedar cerca de él y tirar de su labio con fuerza hasta dejar una marca y hacerlo quejar—. Odio que seas tan desconfiado, pero lo que más odio es que hasta enojado te veas tan sexy.

—No me tientes porque voy a sacar la rabia contigo —me toma de la cintura con fuerza y me pega contra su pecho para succionar mi labio con tanta sensualidad que me vuelve loca, me mira a los ojos y en un rápido movimiento me pega contra uno de los árboles que está cerca de mi casa y donde la claridad que hay es muy poca, acaricia mi brazo con uno de sus dedos y va subiendo hasta trazar líneas en mi cuello haciendo que mi respiración se acelere—. No me gusta verte con alguien que no sea yo.

—Y a mí no me gusta que seas tan agresivo —hablo en voz baja y veo cómo mete su mano en mi blusa—. No quiero que me toques.

—¿Segura que no quieres?

—Muy segura.

—Te voy a demostrar que no estás segura

Y es ahí donde me deja sin respiración y me hace disfrutar del momento.

[…]

—Si las discusiones siempre terminarán de esta manera podemos discutir cuando quieras —comienzo a vestirme y él hace lo mismo.

—¿Quién es ese chico que te trajo?

Me toma del mentón.

—Josiah, mi hermanastro —le quito la mano y me siento encima de él—. No podría fallarte porque sé cuánto te dolería.

—Discúlpame por dudar de ti —me abraza—. Soy un tonto por pensar mal de ti.

—Lo eres —susurro cerca de sus labios—. Eres el más idiota de este mundo.

—Exageras —me besa y escucho cuando están abriendo la puerta, así que me bajo con rapidez de sus piernas quedando sentada a su lado. Mi mamá aparece con su pequeña maleta, nos mira sin decir nada, pero creo que se imagina lo que acaba de pasar—. Señora Marcela.

—Nicolás —le regala una sutil sonrisa—. Hija.

—Hola —la saludo con simpleza—. Pensé que ya no vendrías.

—Yo creo que ustedes deben de hablar —Nicolás se levanta y le da un pequeño abrazo a mi madre para luego darme un beso—. Nos vemos mañana en la universidad, te quiero.

—Y yo a ti también —lo abrazo—. Me gustó lo que pasó —eso sí se lo susurro.

—Y a mí me encantó —dice antes de apartarse—. Las dejo solas para que puedan hablar, que tengan buena noche.

—Igual para ti, ten cuidado en el camino, es peligroso.

Le dice mi madre antes de que se vaya y él responde con una sonrisa, creo que es momento de hablar con mamá y saber por qué nos dijo tantas mentiras y por qué permitió que guardara tanto odio hacia papá cuando él era inocente de una mentira que destruyó nuestra confianza.

Un amor disparejo.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora