Degel deseaba que se pasara el tiempo más rápido, una semana, una bendita semana lleva en el hotel y tenía que aguantar las insinuaciones de Kardia y los coqueteos de Deuteros.
—Todo por mi empresa — Degel soltó largo suspiro y volvió a cubrirse el rostro con la almohada, no sabía que le esperaría ese día con semejantes hombres.
De repente sus pensamientos fueron interrumpidos, alguien lo llamaba detrás la puerta. Sin muchos ánimos se levantó para poder abrir para ver.
— ¡Oh! Buenos días señor Degel, soy la señorita Lyfia, el señor Kardia me ha enviado a decirle que lo espera en el restaurante del hotel, a las nueve de la mañana para tomar el desayuno con él — Contestó la chica de cabellos azules un poco nerviosa, la mirada fría de Degel la asustaba un poco.
— Muchas gracias señorita Lyfia, en unos momentos bajo.
— Claro Señor Degel, con su permiso —Lyfia se despidió y se fué a otra recámara para seguir en sus actividades de trabajo.
Degel cerró la puerta y se acostó nuevamente en su cama, el reloj marcaba las ocho de la mañana, aún faltaba para presentarse al desayuno.
— Con que cosas me van a salir ahora estos dos — Pensó para si mismo tratando de no perder la paciencia.
Deuteros trataba de estar casi todos los días en el hotel, buscaba cualquier pretexto para estar con Degel y tratar de coquetearle.
Kardia por lo consiguiente, ayer pidió un arreglo floral muy lindo para el señor Labelle y se lo llevó personalmente a la Suite donde estaba quedándose.
— Sinceramente no sé cuanto podré aguantar toda esta situación— Degel nuevamente volvió a cubrirse con las sábanas, trataba de matar el tiempo, aunque no quería bajar al desayuno con sus dos pretendientes; su empresa estaba en juego, así que no le quedaba de otra... Seguir sobre llevando a ese par.
Faltaban pocos minutos para que el reloj marcara las nueve de la mañana, Degel se levantó con mucha pereza y se dirigió al baño, necesitaba ducharse y arreglarse. Lo que lo motivaba a seguir en el hotel independientemente de obtener de socio a Kardia, también lo hacía por Camus, su hijo llegaba en una semana y es la oportunidad perfecta para pasar tiempo con su hijo, aunque así fuera aguantar a sus dos pretendientes, toleraba esa situación por esperar a Camus.
Salió de bañarse y comenzó a vestirse. No usaba traje, pero si un atuendo formal. Su trabajo era seguir notando los movimientos del hotel, así como las entradas de dinero. Eran muy buenas, la demanda de turistas aumentaba y eso generaba más ingresos, cosa que a Degel le agradó, sin duda aliarse con Kardia y su abogado, fué muy buena estrategia de negocios.
Solo le quedaba seguir soportándolos, admitía que eran lindos y sobre todo muy guapos, pero primero estaba el trabajo y luego todo lo demás. Aunque ellos así no lo vieran.
Con mucha pesadez bajó hasta el restaurante del hotel y caminó hasta una mesa que estaba preparada para Kardia y para él, después observó que había otra silla, no era necesario preguntar a quien estaban esperando, era algo más que obvio, llegaría también Deuteros a desayunar. Que idea genial... Pero no para Degel.
— Degel buenos días, permíteme cederte el mejor asiento del lugar— Se acercó Kardia con una sonrisa.coqueta y jalando una silla muy cómoda para su invitado.
— Buenos días Kardia — Respondió mientras tomaba asiento frente al dueño del hotel.
— Y bien Degel cuéntame que te ha parecido mi hotel, ¿Sigue siendo una buena opción para tu empresa? — Preguntó mientras entrelazaba sus manos y las colocaba cerca de su rostro, mirando al galo.
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Inalcanzable
Fanfiction"Me enamoré de ti aunque no tenga tu afecto lo conseguiré, aunque no me ames te conquistaré" Acompaña en esta historia a Milo Venizelos quien se enamora de una celebridad de un programa de TV... Camus Labelle quien ni se da cuenta de la existencia d...
