Capítulo 15 (Celos por ti)

656 77 132
                                        

Estaba solo a un par de días para ver a su hijo. Degel se sentía muy contento.
También hoy llegaba su contador, confiaba ciegamente en él, sabía que su empresa estaba en buenas manos.

Bajó al restaurante del hotel para desayunar y se encontró con Kardia, ya se le había hecho costumbre esperarlo.

-Buenos días Kardia, te aviso que hoy en la tarde llega mi contador- Contestó Degel al llegar a la mesa donde lo esperaba pacientemente el dueño del hotel.

-Buenos días Degel- Respondió Kardia mientras tomaba su mano y depositaba un beso en el dorso - Me alegra que ya esté tu contador por venir.

Degel se soltó del agarre de Kardia y tomó asiento, mientras venía el personal del restaurante a dejarles su desayuno. Kardia fué el primero en romper esa tensión de silencio.

-Tu hijo también llega pasado mañana, el lugar donde se llevará a cabo las grabaciones se encuentra listo.

-Si, estoy feliz por ello. Casi no comparto tiempo con él, así que aprovecharé el tiempo que esté aquí. Por cierto Kardia ¿Tu no tienes familia?.

-¿Sabes? Siempre fui a oveja negra de la familia, el que era diferente a los demás. Pero  tengo un sobrino al que cuidé como si fuera mi hijo. De hecho el trabajaba aquí, solo que un día decidió irse a vivir a otro lugar, según él para volverse más independiente. Casi ya no habla conmigo, a veces lo extraño, porqué sin duda se llevó parte de mi cariño con él.

- Quieres mucho a tu sobrino ¿Verdad?

- La verdad sí. Milo fué como un hijo para mí, pero así es la vida Degel, los hijos crecen y algún día tienen que volar.

El personal del restaurante llegaba en esos momentos con el desayuno para ellos dos.
Dejaron todo en la mesa y comenzaron a tomar sus alimentos.

-¿Y ese milagro que tu licenciado no está?- Preguntó apenado Degel después de recordar ese momento cuando Deuteros le robó un beso.

-Llega al rato, necesito mandarlo de viaje con uno de mis amigos en Italia, el tiene otro hotel. Quizá también se quiera unir a tu empresa Degel.

Degel soltó un suspiro, descansaría por lo menos de uno de ellos, aunque aún estaba Kardia.

-Si es así, puedo enviar a mi contador con él, en mi representación ó lo correcto sería ir yo personalmente.

-¿Qué?... Ni loco dejaría que te fueras con mi abogado, prefiero mil veces que te quedes conmigo.

-¿Qué? ¿Contigo?- Gritó el galo después de escuchar las palabras de Kardia.

-Perdón, quise decir... Aquí en el hotel, te necesito aquí en el hotel, mejor manda a tu contador por favor- Respondió un poco apenado Kardia, por que esa palabra "Conmigo" lo dijo sin querer. Simplemente se le salió...

Degel no dijo nadamás, quizá sería mejor no mover más el tema, se concretó a seguir desayunando. Pero Kardia seguía mirando a Degel de una manera discreta.




La tarde llegó, Degel se encontraba afuera del hotel esperando a su contador, junto con Kardia, quien no se le despegaba ni un instante. De pronto llegó un taxi y se estacionó justo enfrente de ellos. A los pocos segundos bajó un bello joven de  cabellos rubios lacios, que se mecían al compás del viento.

-Buenas tardes Degel, llegué justo a tiempo.

-Buenas tardes Asmita, descuida siempre has sido muy puntual, te agradezco que te dieras un espacio de tu tiempo para venir. Te presento al dueño del hotel, Kardia Venizelos- Contestó Degel mientras dejaba que Kardia tomara la palabra.

Inalcanzable Donde viven las historias. Descúbrelo ahora