Capítulo 45

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Ely

Llevaba tres horas en casa de Holly, y no podía estar pasándomelo mejor. Sus padres decidieron pasar la noche fuera de casa, para así dejar a Holly toda la libertad en esta noche tan especial para ella, y eso mi amiga lo iba a aprovechar al máximo. Era más de media tarde, y estábamos todas sentadas en el suelo del salón viendo como terminaba la película. Holly había preparado palomitas, comprado bolsas de patatas de distintas clases y un repertorio de bebidas, incluso compro algodón de azúcar. Con lo que ella era y lo nerviosa que estaba por la boda y por que todo saliera bien, no sé cómo nos permitía comer esa gran cantidad de cosas a días de la boda.

Incluso Nat le hizo la broma de que con todo aquello engordaríamos y no nos quedarían a la perfección los trajes. Por unos instantes estuvo a punto de tirarlo todo, pero nos comprometimos a comer de forma responsable todo aquello.

-Y ahora, ¿Qué tienes pensado que hagamos? – preguntó Carol al finalizar la película, incorporándose en el suelo ya que estuvo tumbada.

-Pues por la hora que es, toca hacer unos Margaritas, y estar en la piscina – dijo Holly levantándose.

- ¿Todo planeado por lo que veo? – intervino Nat riendo.

- Claro, no os iba a dejar a vosotras la organización de mi noche de chicas – contestó Holly orgullosa de lo que dijo. A lo que Carol, Nat y yo no pudimos evitar reír, sabíamos que lo decía sin ofender. Aunque nos hubiera encargado la organización de la noche lo hubiera terminado haciendo ella. Era muy líder para todo – Vamos anda, que esos Margaritas no se preparan solos.

Ya en la cocina, hicimos una cadena de trabajo. Holly se estaba encargando de mezclar en la coctelera el tequila seco y el Cointreau, otro licor triple seco. Nat estaba exprimiendo el jugo de limón para añadirlo a la mezcla de Holly. Carol se encargaba de cubrir el borde de las copas con limón, y yo acto seguido cubrir el borde de la copa de sal. Tras varios minutos realizando todo el proceso y riéndonos de cosas sin sentido, terminamos de elaborar unos deliciosos Margaritas. Las chicas salieron a la piscina de Holly con los Margaritas, yo en cambio fui a cambiarme para ponerme el bikini, cosa que no había hecho antes al llegar por estar con el cuerpo cotado a causa del periodo.

Unos minutos después, con mi bikini negro puesto, y un ligero vestido blanco de verano, salí al jardín con las chicas. Carol estaba en la piscina metida, apoyada en el borde de esta con la copa en una mano, Nat sentada en una hamaca y Holly en el césped entre Nat y Carol. Yo cogí mi Margarita y me senté junto a Nat en la hamaca.

- Me ha dicho Nat que tenéis trabajo en el centro comercial – dijo Holly dirigiéndose a mí.

- Si, fuimos esta mañana a la entrevista y sin dudarlo firmamos los contratos – dije para darle un sorbo al Margarita.

- Que bien – dijo esta vez Carol – Ojalá mi carrera fuera más animada – comenzó a reír. Carol estudiaba traducción, en su carrera eran todo idiomas, interpretaciones de textos etc. No tenía la opción de hacer las prácticas antes de tiempo y así terminar antes.

- ¿Ya tenéis cerrado el viaje a Canadá? – pregunté a Holly.

- Si, estoy muy emocionada, sabes que desde chica quería viajar a Canadá, y he tenido que esperar al día de mi boda para poder planearlo – contestó riendo, y llevaba razón. Desde pequeñas, ella soñaba con visitar el país vecino.

- Te tenemos envidia, y hablo por todas – dijo riendo Nat – Quien pudiera irse de vacaciones justo antes de comenzar las clases.

Seguimos charlando y tomando Margaritas, incluso Holly puso música de fondo con su Smartphone. Era como estar en una fiesta privada con tus amigas, y que bien sentaba pasar un día así. Aun no podía creerme que esa chica de melena rubia, con la que me crie estuviera a punto de dar un "Si quiero", y comprometerse para toda su vida con Adam. Pero sabia que era lo que quería, lo que deseaba, y que lo haría enamorada a más no poder, por lo que no podía alegarme más por ella.

Unas horas después, tras cenar unos menús que Holly encargo a un restaurante, el cual nos lo envió a casa. Estábamos todas en el sofá del salón, viendo programas cutres de la televisión, mientras comíamos de nuestros cuencos de cristal los helados que trajimos Nat y yo. Estaba probando el de Vainilla con galletas, cuando vi como mi móvil se iluminada encima de la mesita auxiliar. Vi que se trataba de unos mensajes de Logan, y no pude esperar para abrirlos. El primer mensaje era una foto de él en nuestra cama, tumbado a punto de dormir y con nuestra pequeña a su lado, dormida con su pijama de tirantes color rosa. No pude evitar sonreír al ver la foto. Con la imagen en mi mente leí el segundo mensaje.

"Se me hacia la cama inmensa sin ti, y no pude evitar acostar a Abby conmigo. Espero que te lo estés pasando bien con las chicas. Nos vemos mañana pequeña, Te amo."

Logan

Era media mañana, llevaba despierto quizás una hora. Esta tarde tenia trabajo, por lo que ya me había dado una ducha y me había arreglado. Abby estaba abajo, jugando con mi madre y con Lala, por lo que me puse a revisar de nuevo mis correos. No tenia nada del hospital, pero si de la agencia inmobiliaria. Me daba la posibilidad de ir mañana por la tarde a visitar la casa que me había gustado, y como no le di un si por respuesta.

Con la emoción en el cuerpo, noté como alguien entraba por la puerta de la habitación, y al mirar, vi que se trataba de Ely. Venia con una sonrisa de oreja a oreja, feliz, y eso me encantaba.

- Hola pequeña – dije levantándome para recibirla con un tierno beso - ¿Qué tal la noche?

- Muy bien, me encantó pasarlo con las chicas – respondió soltando sus cosas en el vestidor - ¿Y tu noche?, me dio la sensación de que me echabas de menos con la foto que me mandaste – dijo riendo y acercándose esta vez ella a mí.

- No te lo puedo negar – respondí sonriendo y disfrutando al ver como se acercaba a mi boca. Tras besarla suavemente, sin prisas, disfrutando de sus labios, no pude evitar contarle la visita a la casa – Por cierto, ayer como te echaba de menos y no sabia que hacer sin ti – dije riendo – Me puse a buscar por internet agencias inmobiliarias con casas en venta, y vi una que me encanto para nuestra familia Ely. Es más, tengo ya una cita programada para mañana ir a verla.

- ¿Me lo dices en serio? – pregunto riendo y sentándose en la cama.

- Si – dije para sentarme junto a ella – Si te gusta tanto como a mí, la compramos.

Por unos minutos estuve contándole como era la casa, al menos lo que pude ver por fotos. Al igual que le contaba la de cosas que podríamos hacer en familia en el jardín que tenía, y como decoraríamos la habitación de Abby. Ely solo podía sonreír, y al igual que yo imaginar como seria.

Horas después, tras almorzar y pasar un pequeño rato con Ely y Abby, me dirigía al hospital. Hoy me tocaba un turno largo, apenas eran las cuatro de la tarde y debía de permanecer allí hasta pasada la media noche. Motivo por el cual le pedí ayer a Adam de realizar nuestra noche de chicos mañana. En el último turno que tuve, apenas quedaban pacientes ingresados a lo que tuviera que atender, ni ninguna operación programada, por lo que en el turno de hoy no me esperaba mucho trabajo. Pero en un hospital nunca se sabía.

Ely Williams [P.2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora