Capítulo 54

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Ely

Los nervios me atacaban por dentro, en una lucha si piedad. Dejé a Abby con Nat, y recogí a Carl de casa de mi padre. Mi hermano estaba contentísimo con la idea de ver a mi madre y a nuestra hermana. Que lastima me daba el saber que mi madre quería negarle hoy, en su primer día en San Francisco, esa felicidad a su hijo.

Comencé a aparcar el coche cerca de la entrada a la cafetería en la que quedé con mi madre, y por el espejo retrovisor vi como el coche de Oliver y Rick aparcaba a unos cuantos metros del mío, para no levantar sospechas de que había dos hombres siguiéndome. A los pocos segundos, ambos nos bajamos del coche, y Carl con su ilusión se adelanto a mi queriendo entrar primero en la cafetería.

-Carl espera – dije evitando que entrara aún. Cerré la puerta que había medio abierto el mismo, y me separé un poco con él de la entrada. – Oye no sé qué va a ocurrir ahí dentro, pero quiero que sepas que, si en algún momento te sientes incomodo, o quieres que nos vayamos, solo tienes que decírmelo.

- ¿Por qué voy a querer irme? – dijo con cara de no entender a lo que me refería, podría ser todo lo maduro del mundo para su edad, pero lo que más me gustaba, aunque podría ser un inconveniente, era esa inocencia que aun conservaba.

- Solo quería que lo supieras ¿Vale? – contesté sonriéndole un poco.

- Vale, ahora vamos a conocer a Theresa – dijo sonriente, con esa felicidad que le rebosaba desde que lo recogí.

Entre detrás de él, y a los pocos segundos pudimos oír como alguien nos llamaba desde un lateral de la cafetería. Oír su voz después de tanto tiempo, me hizo sentir un escalofrió por el cuerpo. Giré la cabeza hacia el sonido, y la pude ver, tan elegante como siempre, manteniendo la postura, con su cabello bien peinado y esa sonrisa dibujada en su cara, una sonrisa que ya no sabía diferenciar entre la verdadera y la falsa. Carl como no, se adelantó rápidamente y fue a saludarla el primero, se lo merecía, era el que más ansiaba este momento.

Mi madre le sonreía, falsamente diría yo, hasta que por fin se dirigió a mí. Se acercó con sus tacones y sus andares de señora, algo que siempre odie en ella. A mi parecer, prefería guardar las apariencias frente al mundo, hacer ver algo que no era.

- ¿No te dije que prefería hablar contigo primero?, eso quería decir sin Carl – dijo nada más llegar a mí.

- Carl se merece estar también aquí, es el único al que le hace ilusión verte y aun así, prefieres no tenerlo aquí, contigo – dije mirándola fijamente – Sabes, es tu hijo también, no se merece que le vuelvas la cara a tu antojo.

- Estás muy contestona Ely – dijo con cierta rabia reflejada en sus ojos.

- Lo aprendería de ti – dije para sentarme en una de las sillas y terminar con esa conversación directa con ella.

Al dejarla desecha con mis palabras, se sentó en su asiento, el cual estaba situado frente a mí. Deje de mirarla, para mirar junto a Carl a esa niña de pequeños ricitos castaños que estaba junto a ella. Esa era mi hermana Theresa. Tenía la mirada de Carl, esa mirada sincera y profunda, y al verla sonreír, pude verme reflejada en ese gesto. El resto de rasgos no los identificaba con los de mi madre, por lo que eran de su padre, Jaime. Me preguntaba que habrá sido de él, ¿Será feliz con la exmujer de su amigo, o se arrepentirá de haberse "enamorado" de ella?

En ese punto, la camarera se acercó a cogernos nota de lo que queríamos desayunar. Y tras apuntarlo todo se marchó, dejando paso a que mi hermano comenzara a hablar con Theresa. Era más mayor que Abby, por lo que ya hablaba algo, aunque un poco, cosas sin sentido. Aún vivía en su mundo de niña, donde todo era bonito, de color de rosa, con unicornios y hadas, y que afortunada era. No paraba de observar como mi hermano estaba desviviéndose con esa niña, ambos se reían juntos, y parecían hacer buenas migas. Yo en la distancia, era feliz por ellos, por ver como mis hermanos se conocían, por estar presente en ese momento. Y al mismo tiempo, veía esa intensa mirada de mi madre hacia mí.

Ely Williams [P.2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora