Logan
Volvía en coche a casa. Mi jornada en el hospital había acabado por hoy, y he de admitir que fue una mañana un poco agitada. Además de los pacientes a los que tenía que revisar, me encargué de cerrar la contratación de seguridad para Ely y Abby. Desde que tuve claro que necesitaba proteger a mi familia me encargué de buscar a los mejores en el sector, y gracias a la ayuda del detective Clark me decidí por contratar a Rick y Oliver. Así se llamaban las dos personas que a partir de ahora iban a estar pendiente de lo más importante en mi vida.
Mientras comenzaba a sonar Ocean Eyes - Billie Eilish, por la emisora de la radio, recordaba la ayuda de Harry, el padre de Ely. Desde que volvió de Seattle, y se enteraba de todo lo relacionado con Roger, su trato hacia a mi cambio, y a bien. Y con todo lo sucedido últimamente, era raro el día en el que no recibía una llamada suya preguntándome por su hija, su nieta e incluso por mí. Al comentarle la idea de contratar seguridad, estaba de acuerdo al cien por cien, incluso me aporto la idea de enviar el mensaje antes de cada salida a los chicos encargados de la vigilancia, para facilidad de Ely, y para que no fuera tan agresivo la idea de tener a alguien vigilándote todo el día. Me termino demostrando el gran hombre y padre que era.
Sin ser consciente, estaba terminando de aparcar el coche junto al de Nat. Era media tarde, por lo que aun asomaba el sol desde el cielo. No sabía muy bien que estaban haciendo Ely y Abby, pero por muy cansado que me encontrase, me apetecía pasar tiempo con ellas y no tirado en la cama descansando. Entre en casa y de inmediato se acercó a mi Lala, la perrita de Abby. Acaricié su pequeña cabecita mientras ojeaba el salón, allí estaba Abby jugando con Natalie a las muñecas, sentadas las dos en la alfombra del centro de la habitación.
- ¿Y Ely? - preguntaba a Natalie mientras cogía a mi pequeña del suelo para llenarla rápidamente de besos por sus mofletes.
- Arriba, estaba ocupada y decidí bajar con la pequeña a jugar - contestó riendo ante las risas que provocaban mis besos a mi niña.
- Ahora bajo - respondí a su contestación al mismo tiempo que volvía a dejar a Abby sobre la alfombra.
Subí rápidamente las escaleras, mis labios habían besado una piel que quería, pero me quemaban aun por la falta de otra piel a la que besar, otra a la que además de querer, deseaba. Giré el pomo de la puerta de la habitación y encontré la habitación medio en penumbra ya que estaban las cortinas echadas y no permitían entrar mucha claridad. Terminé por entrar y allí no estaba Ely, miré igualmente en el baño y vestidor, y tampoco estaba. Por unos instantes me entro cierto pánico, hasta que vi un post it amarillo en la mesa del escritorio junto a una vieja cámara de fotos.
"Tienes una hora para arreglarte y bajar a la entrada de casa. Esta noche seré yo quien te invite a una cita a solas, ¿Listo para vivir una noche espectacular?, no te olvides de coger la cámara de fotos."
Una sonrisa boba protagonizaba mi cara ahora mismo, la nota me hizo imaginarme millones de distintas posibles citas a solas con Ely. No pude evitar enamorarme un poco más, si es que eso a estas alturas era posible, pero sabia que Ely no es que fuera la más romántica del mundo, y una nota así, con el detalle y todo lo que conllevaba, era algo que no esperaba, pero me encantaba.
Con la misma sonrisa con la que terminé de leer las indicaciones de Ely, me metí en la ducha. Después saldría, me pondría un poco elegante, ya que no sabia donde me llevaba exactamente, y bajaría a encontrarme con ella.
Ely
Estaba impaciente, incluso nerviosa. Permanecía en la entrada junto al salón, esperando a que Logan bajase de la habitación. Hubiera matado por ver su cara al leer aquella mini nota en un post it, pero me la imaginaba, y eso me hacia sonreír.
Esta tarde tras terminar de rellenar el álbum de fotos, le comenté a Nat mi plan para darle ese detalle. Y con su ayuda planeé una noche más que increíble. Seria una noche a solas por lo que además de ayudarme con el plan, me ayudaría quedándose con Abby durante la noche.
Miré por enésima vez el reloj que colgaba de la pared del salón, y al ver que apenas faltaban unos minutos para acabarse la hora de margen que le di a Logan, me volví a recolocar el vestido que llevaba puesto. No era lo más elegante que tenía, se trataba de un vestido de tirantes, suelto hasta media rodilla, de color rojo coral. Lo acompañe con unos zapatos con un poco de tacón de color negro, y una coleta de caballo como peinado, además de maquillarme un poco, de forma sutil y casual. Mientras apretaba la cola de caballo, escuché como bajaban las escaleras. Mire hacia él, y de forma inevitable comenzamos a reír al tener contacto visual directo.
- ¿Te has escondido de mí? - dijo al llegar a mí, rodearme la cintura con sus brazos, y darme un suave beso en el cuello, justo debajo de la oreja.
- Tengo que mantener el suspense de las sorpresas - respondí para morderme el labio inferior ante la sensación que produjo en mi con aquel beso, con su presencia, con su aroma.
- Me encanta como vas vestida - susurró en mi oído, abrazado a mí aun - Tiene pinta de ser fácil de quitar - rio al escuchar como reía ante su sugerencia.
- ¿Ya me quieres desnudar? - reí separándome de el - Queda mucha noche, y acaba de empezar.
- Te tendría desnuda las veinticuatro horas del día, serias mi Eva en el Edén que es nuestra vida.
No pudimos resistirlo más, la tentación era demasiada. Sus ojos azules no paraban de mirar mis labios, y yo no paraba de mirar los suyos. Apenas hacia horas que no nos veíamos, pero joder, éramos droga el uno para el otro, y ante una adicción como la nuestra, las dosis cuanto más grandes, mejor. Su boca se pego a la mía, complementándose ambas, y en esa intensidad volví a notar una vez mas el deseo que nos teníamos.
Una hora después estábamos llegando al destino. Logan conducía, y yo le daba las indicaciones para llegar. Estaba segura que no se esperaba el lugar, que no se esperaba el regalo, que iba a ser toda una sorpresa para él, y como no, una noche que recordar para los dos.
- ¿El puerto? - dijo al ver donde estábamos llegando.
- Si, ¿Alguna queja? - pregunté mirándole con seriedad fingida.
- Ahora que lo dices - contestó sin poder terminar por la risa que le provoco mi cara.
- Aparca y vámonos, la sorpresa no acaba aquí.
Y así era, no acababa ahí. Me encargué de reservar una salida en velero por la costa de San Francisco. Un velero para nosotros solos, donde tendría lugar una cena a solas. Después pensaba darle el álbum de fotos, y como no, añadir una última foto a ese álbum, la que nos haríamos esa misma noche en mitad del mar, con la costa de San Francisco iluminada de fondo, y las luces de las estrellas acompañándonos en la velada. Logan no se merecía menos.
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Ely Williams [P.2]
Novela JuvenilSegunda entrega de Logan Clifford. Tras una bonita relación pese a los problemas y los kilómetros que los separaban, Logan y Ely llegaron a su fin. Y todo por la inesperada aparición de Ann. ¿Cómo superaran la ruptura con el amor de su vida?. Logan...
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