Capítulo 23

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Logan

Los instantes después de leer aquella nota, pasaron muy rápidos. Solo sé, que fuimos rápidamente a comprar ropa para Abby y salimos corriendo hacia mi casa. Ely se puso bastante inquieta y quería volver y estar junto a la pequeña. Ambos sabíamos que esa nota la envió Roger, incluso Ely me lo confirmo contándome que esa frase se la decía muchas veces él. Pero, no sé por qué, estaba convencida de que iría directamente a por nuestra hija, a por Abby.

Esa certeza que tenía realmente me preocupó. Que yo sepa Roger quiere evitar que nosotros estemos juntos, o al menos eso ha intentado en este tiempo. ¿Por qué iba a ir a por Abby?, si es cierto que de ese modo nos haría daño a ambos, a Ely y a mí. Pero, no evitaría nuestra relación, y se ganaría su propia muerte, porque lo mataría si le hiciera algo a Abby. Aunque, ¿A quién quiero engañar?, estaba deseando salir de casa, buscarlo y partirle las manos para que no enviase más notitas.

- Voy a traerte el biberón - dije mirando como Ely mecía a la pequeña sin quitarle ojo de encima. Bajé las escaleras para llegar a la cocina. Estaba empezando a anochecer, así que seguramente encontraría a Nat en la cocina. Preparando a saber que plato - Como imaginaba - pronuncie al verla allí.

-Ya sabes, alguien tendrá que hacer de comer. Nuestra segunda madre está de vacaciones - río moviendo las verduras de la sartén y refiriéndose a nuestra cocinera.

- Cierto - reí cogiendo la leche de Abby - Por cierto, ¿Te contó Ely algo?

- No, ¿Qué pasa? - preguntó mirándome con curiosidad.

- Roger nos dejó una nota, o mejor dicho una amenaza - apreté la mandíbula de la rabia al recordarlo.

- ¿Y a que esperas para ir y denunciarlo? - elevó un poco el tono.

- No puedo hacer eso - hice una pausa - Natalie no es tan fácil. No puedo ir sin más y denunciarle, no tengo pruebas de que haya sido él.

- Joder - expresó frustrada.

- ¿Cres que iría a por la niña? - pregunté para saber si opinaba como Ely, para saber si tenía que tomar ciertas medidas.

- No sé qué decirte - suspiró apagando el fuego de la comida - ¿Recuerdas lo que te comenté del corte de Abby en el dedo?

- Si. Me dijiste que no pudo ser cosa de Ely, que jamás dejaría que se hiciera daño, ni la descuidaría.

- Eso es - me señalo - Eso tuvo que ser cosa de Roger. Y si hizo eso, puede hacer más. No sé cómo no nos dimos cuenta de cómo era verdaderamente – dijo mientras yo me quedaba pensativo terminando de preparar el biberón de Abby. Tendría que hablar con Ely, saber hasta que limites llegó Roger. Intentar conocer hasta donde podía llegar y hasta donde no.

- Hola chaval - dije saludando a Carl que me abrió la puerta.

- Logan - exclamó alegre - ¿Cómo está mi hermana y mi sobrina?, me contó mi padre que ahora está contigo en tu casa.

- Si – reí - Están muy bien. A ver si la convenzo para venir a verte, o te llevo un día a mi casa para que estés con ellas.

- Me gusta más la segunda idea - río - Así conozco tu casa.

- De acuerdo - le guiñe un ojo - Oye, ¿Esta tu padre?

- Si, pasa. Esta en su despacho - hizo una pausa - Segunda planta a la derecha.

Le sonreí y puse dirección a las escaleras. Le dije a Ely que vendría a por ropa suya, pero aprovecharía la ocasión para hablar con su padre. Me acordé de que era abogado, y uno de los mejores de San Francisco. Le comentaría lo ocurrido, y con suerte, me daría una buena solución. Aunque esto no quitase que tenía una conversación pendiente con su hija.


Ely

Me sentía más culpable que nunca. La nota de Roger me hizo pensar en Abby, y desde ese momento quería estar pegada a ella. No podría perdonarme que, por un error mío, un error de irme con un capullo, mi hija sufriese algún daño.

Logan, en cambio, parecía estar en su mundo, pensando a saber que por esa cabeza. De cierto modo me tenía también preocupada. Tenía miedo de que cometiera alguna locura, una locura de la que se pudiese arrepentir. Miré a Abby y vi que se quedó dormida, por lo que la coloqué en la cama. Aún no estaba montada la cuna, con todo esto de la nota volvimos a casa y no hicimos nada. Salí de la habitación para bajar a por algo de comida. Apenas cené las verduras que preparo Nat, y ahora me entraba el hambre. La casa estaba muy silenciosa, se notaba la ausencia de los padres de Logan. Encendí la luz de las escaleras y entrada para al menos ver por donde pisaba. A los pocos segundos entre en la cocina y fui a la nevera a por un poco de leche. Me apetecía un vaso de leche caliente con algo de dulce. Comencé a llenar el vaso, y escuché como alguien entraba en la cocina.

- Joder Natalie, me has asustado - me puse la mano en el corazón al verla allí, en la puerta.

- Tranquila, la puerta está cerrada - río - Te dije que te entraría hambre - dijo al ver que me estaba preparando un vaso leche y galletas.

- Lo sé - sonreí brevemente - Me apetecía algo dulce, ya sabes, endulzarme la vida.

- Logan me contó lo de la nota - vi como pronunciaba aquello mirando al suelo - Oye, quiero que sepas que esta es tú casa. Y ni yo, ni Logan, ni mis padres cuando vuelvan, van a permitir que te pase nada, y mucho menos a la peque.

- Gracias Nat - me dirigí a ella y le di un abrazo - No sabes las ganas que tengo de poder respirar hondo sabiendo que nada más podrá pasarnos a ninguno - le susurré.

- Y yo te recuerdo aquello tan bonito que te dijo mi hermano el otro día, delante de tu padre incluso - me miró a los ojos - Un amor como el vuestro, puede con todo.

Llevaba razón en aquello. Hasta el momento, habíamos pasado mil cosas juntos, y mira donde estábamos. Viviendo juntos, aunque en su casa, pero juntos. Y con una hija que ninguno de los dos esperábamos, pero si deseábamos. Momentos como este, con gente tan buena como Natalie, me hacían recordar lo fuerte que éramos, lo fuerte que era nuestro amor. Y lo fuerte que seríamos siempre, a pesar de las adversidades.

Ely Williams [P.2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora