Capítulo 65

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- ¿Te gusta? – preguntó Ely dando una vuelta sobre si misma, haciendo que el vestido cogiera algo de vuelo.

- Estás preciosa, como siempre – dije sonriéndole con esa cara de embobado que normalmente tenia cuando la miraba.

- Hace que se me note la barriga – dijo acariciando la abultada barriga a causa del embarazo, un embarazo que estaba viviendo con toda la intensidad posible al no haber estado presente en el de Abby.

- Una barriga preciosa también – dije acercándome a ella y abrazándola por detrás, haciendo que quedásemos frente del espejo. Posé mi mano junto a la suya sobre la barriga, y la acaricié.

- Es un niño Logan – dijo Ely mirándome a través del espejo, sonriendo con esa sonrisa suya.

- ¿Segura? – pregunté riendo, y abrazándola más fuerte aún.

- Segura, y va a ser un niño precioso, como su padre – respondió riendo conmigo al mismo tiempo que se giraba para estar cara a cara. Al verla de frente, tenia esa cara pálida del hospital, y ese precioso vestido blanco estaba manchado de sangre que salía de su hombro y su pecho – Te amo mi ángel.

Agitado me desperté. Al ver que estaba en mi cuarto en casa de mis padres, respire hondo varias veces para tranquilizarme, había sido un sueño. Un sueño bonito, pero desagradable. La situación puede que me hubiera superado, pero ¿Quién puede superar el ver al amor de su vida tirada sobre tus brazos muriéndose poco a poco?

Apenas entraba claridad por la ventana, miré a mi derecha y vi a Abby dormir. Anoche al llegar a casa pasada la media noche, aun estaba despierta con mi madre en el salón. Estaba nerviosa, no nos veía ni a mi ni a Ely desde el mediodía, y aunque fuera chica, y apenas entendiera, tuvo que sentir que la situación a su alrededor no era muy normal. Mis padres que estuvieron con ella todo el día estaban nerviosos, y eso los niños lo notan. Al llegar, se lanzó a mi con su cara de medio llanto, y no pude evitar el volver a emocionarme. Tomo algo de cena conmigo, y no se separó de mi hasta que cayo rendida del sueño. La acosté en mi cama, ella necesitaba de mí, y yo de ella, de tener algo de Ely conmigo. Finalmente me di una ducha, y me acosté con mi pequeña, hasta ahora, despierto por ese sueño, con algo de pesadilla.

El reloj del móvil marcaba las seis de la mañana, y no había ningún mensaje, correo o llamada del hospital, por lo que todo estaba bien. Anoche cuando la vi al salir de la operación aun estaba dormida, pero ya tenia otro aspecto, un aspecto sano. Me la comí a besos por unos instantes, la amaba con toda mi alma. Con ese recuerdo dulce, me levanté y bajé a por una taza de café. El día iba a ser largo. Aunque ya estaba operada, aún tenía un largo camino por delante de recuperación. Además, estaba el factor de ver a nuestro hijo en su primera ecografía. Pero me sentía que podría superar todo, más fuerte que nunca. Ely estaba conmigo, y nuestro segundo hijo también, eso era lo que me importaba.

- Buenos días – dijo Nat entrando en la cocina mientras me servía un poco de café negro en una taza.

- Buenos días – respondí algo sonriente.

- ¿Estás más animado? – preguntó sonriéndome y cogiendo unas naranjas para exprimirlas.

- Estoy algo más tranquilo sabiendo que tanto Ely como el bebé están bien – dije echándole leche caliente al café.

- ¿Cómo esta Abby?, ayer parecía ser otra niña, estaba inquieta, algo triste – dijo haciéndose su zumo.

- Lo sé, lo note al verla, y mamá me lo confirmo – conteste sentándome en una de las sillas de la isla – Esta durmiendo, se quedo mas tranquila al verme.

- Me alegro – contestó sonriendo.

- Oye aún es bastante temprano, había pensado ir a mi casa para coger algo de ropa para Abby, y recoger a Lala. La pobre lleva en casa sola desde ayer – pronuncié para beber un sorbo de café - ¿Me acompañas?

- Esta bien, desayunamos y nos vamos.

Una hora después, estábamos entrando por la puerta de mi casa. Lala se volvió loca ladrando y moviendo su pequeño rabo de alegría al ver a alguien después de un día entero en soledad. La acaricié y cogí durante unos minutos para que se tranquilizase, para que viera que nadie la había o iba a abandonarla. Poco después, Nat se empeñó en subir al cuarto de Abby y cogerle ella misma los conjuntos de ropa a su sobrina, por lo que yo me quede en la planta de abajo, recogiendo un poco la casa, ya que tenia el presentimiento que no volvería en unos días. Al menos, hasta que Ely no estuviera recuperada como para salir del hospital.

Recogiendo un poco los juguetes de Abby, y colocando bien los cojines del sofá, vi en la estantería aquel álbum de fotos que me regalo Ely. El álbum lleno de fotos de ella embarazada de Abby, y de mi pequeña desde la primera ecografía hasta el momento de su nacimiento. Una sonrisa apareció en mí, como si fuera un niño chico recordando aquellas imágenes en mi mente. Y es que era pensar en Ely o en Abby, y juro que me inundaba la felicidad plena. Cogí aquel álbum de la estantería, y me senté en el sofá para ver de nuevo algunas de aquellas fotografías, cuando al abrir la primera página, un sobre cayó al suelo. "Joder" salió de mis labios. Era la carta que Ely me dio aquella noche, la carta que me dijo que no leyera delante suya, y la cual se me olvido leer. ¿Seré imbécil? La abrí con cuidado, y comencé a leerla por primera vez.

Mi ángel,

A estas alturas de mi vida, de nuestra relación, me doy cuenta de las cosas buenas que hice, pero también de las malas. Siento que he jodido muchas cosas, a veces por mi cabezonería, otras por mi incapacidad para pararme, escuchar y ver lo que sucedía a mi alrededor. Pero lo que más siento es haber jodido lo nuestro. Haber cortado de raíz nuestra relación, sin permitirte dar una explicación, sin permitirme a mi misma ser madura por unos instantes y hacer las cosas bien. De algún modo, siento que te he destrozado parte de la vida, impidiéndote disfrutar de Abby desde que tuve conocimiento de su existencia, y como no, he destrozado parte de la infancia de nuestra hija, acercándola a una persona que no se merece nada en esta vida. Alejándola de ti, ocultándotela. Y, sobre todo, me he jodido a mi misma haciendo todo eso.

Sé que eres tan dulce, que en tu corazón no hay hueco para el rencor o los reproches. Que jamás me dirás la realidad de cómo te sentiste al romper con lo nuestro, que no serás capaz de decirme que se siente al saber que te he ocultado la existencia de Abby, y te he despojado de su vida hasta el momento. y aunque me haga una ligera idea, se que lo pasaste mal, muy mal. Y a pesar de todo, aquí estas. Conmigo, con la persona que te ha hecho cierto daño. Sacándome de malas decisiones, dándome vida, espacio, amor, comprensión, respeto, dulzura. Y siento que en parte no me lo merezco.

Te escribo esta carta porque siento que no soy capaz de decirte todo esto en persona, mirándote a esos ojos que me derriten. Y porque así, quedara para la eternidad. Logan, me he sentido destrozada por todo esto, pero me he dado cuenta, que no me sirve de nada vivir en el pasado. Me has enseñado a ver solo lo que esta frente a tus ojos, vivir el presente y no pensar demasiado en el futuro. Me has ayudado a madurar, sin darte cuenta. Me has demostrado que eres el amor de mi vida, y que yo, a pesar de todo, sigo siendo el tuyo. Que el amor es indestructible, que una vez que se entrega con todo el corazón y el alma, jamás será devuelto. Y tu tienes todo mi amor. Ahora lo sé, ahora soy consciente de todo esto. No quiero una vida sin ti, sin nuestra pequeña. Porque a estas alturas, carecería de cualquier sentido.

Pienso pasarme la vida pegada a tus costillas, al calor de tu cuerpo y a la tranquilidad y bondad de tu corazón. Eres esa media naranja, limón o sandia que toda persona quiere en su vida, y yo soy afortunada de tenerte en la mía. Y Abby en la suya, por que eres el mejor padre que puede tener, un padre que la va a consentir a más no poder, pero que le va a transmitir unos valores y unos principios inigualables. Daria la vida por ti Logan, al igual que por Abby. Así de grande y de incondicional es el amor que siento por vosotros.

Gracias por tu amor, por la vida que has formado conmigo. Por permanecer conmigo después de todo. Por seguir amándome, incluso cuando te he dañado, por ser como eres conmigo y con Abby. Por ser simplemente tú, al cien por cien, sin miedo a demostrar lo que sientes.

Te amo con todo mi ser, mi ángel. 

Ely Williams [P.2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora