Capítulo 51

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Logan

Llevábamos dos horas en nuestro nuevo hogar. Nat estaba con Ely pintando el futuro comedor y organizando la limpieza de la cocina, y yo estaba con Carl pintando el salón y la entrada de casa donde se ubicaban las escaleras que subían al segundo piso. Estaba dando la segunda capa de pintura al salón, cuando decidí dar por Ely el paso que hasta ahora no se atrevía a dar. Se suponía que la idea era hablar con su hermano, preguntarle sobre los planes de su madre y así ella poder decidir qué hacer al respecto. Si verla y presentarle a Abby o hacer como si su visita a San Francisco fuera un mal sueño.

- Oye Carl – dije llamando la atención del hermano de Ely, el cual mojaba el pincel en la pintura verde agua – Me he enterado que viene tu madre a San Francisco a verte, y con tu hermana pequeña.

- Si – respondió haciendo una pausa - ¿Te lo contó Ely?

- Más o menos, me enteré primero por tu padre – dije aplicando la pintura en la pared - Supongo que sabrás que Ely no sabe que hacer respecto a tu madre y su visita.

- Lo sé – pronunció sentándose en el suelo lleno de papeles de periódicos para así evitar manchar el suelo de pintura.

- ¿Me haces un favor? – pregunté dejando la pintura a un lado y mirándole por un momento. tras ver que me devolvía la mirada y me afirmaba, continué – Ve a hablar con ella – dije guiando la cabeza hacia el comedor donde estaba Ely – Quería dar el paso ella, preguntarte sobre vuestra madre, pero sé que le cuesta sacar el tema. Tú también lo sabes.

- ¿Eso significa que se replantea ver a mi madre? – preguntó poniéndose de pie.

- Si, y es normal Carl, no deja de ser vuestra madre. Y el hecho de que venga con Theresa, hace que le cueste decidirse por un no rotundo – conteste dejando de pintar la pared - ¿Me harás el favor?, sobre todo por ella.

- Lo haré – dijo sonriéndome.

Ese chaval era increíble. Desde que lo conocí aquella vez en el aparcamiento del apartamento en el que se alojaba su madre en su primera visita a San Francisco, supe que nos llevaríamos bien, y por lo que me contó Ely, siempre defendió mi posición mientras estaba en Seattle ajeno a todo. Lo abrace momentáneamente, un abrazo de colegas, porque eso éramos además de familia, y nos dirigimos a la habitación donde estaba Ely y Natalie.

Al entrar en el comedor las vimos terminando de pintar. Ely estaba sentada en la escalera que trajimos de casa de su padre, y Nat estaba de pie en la pared opuesta dando unos retoques. Debian de estar teniendo una conversación entretenida porque ambas reían al mismo tiempo que pintaban.

- ¿Cómo vais? – pregunté mirando las paredes y acercándome a Ely, para darle un breve beso sobre la frente.

- Terminando – respondió Nat.

- Oye Nat, ¿Me acompañas a recortar el césped del jardín? – pregunté guiñándole un ojo para que me hiciera caso y así poder dejar allí a Carl y Ely a solas.

- Yo termino por ti – intervino Carl ofreciéndole a Nat la mejor de sus sonrisas.

- De acuerdo – respondió Nat con cara de no saber qué coño estaba pasando.

Sali de la habitación junto a Nat y en el camino choque el puño de Carl, nos salió bien la jugada. Ahora solo esperaba que hablasen tranquilamente, y que fuera cual fuese la decisión de Ely, lo hiciera totalmente convencida de lo que hacía y segura de ello. Yo la acompañaría en toda decisión, hasta el fin de los mundos, lo tenía más que claro.

Ely

La conversación con Carl fue de lo más profunda, algo que me sorprendió por con quien estaba teniendo esa conversación. Mi hermano había crecido y no solo físicamente, si no mentalmente, había madurado, y el darme cuenta de eso, y no haber sido consciente de cuando ese niño que jugaba partidos con los amigos e iba al colegio en mi compañía, me dio un sentimiento de nostalgia. Me di cuenta de lo rápido que pasa el tiempo, algo que no deja indiferente a nadie.

Ely Williams [P.2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora