Capítulo 34

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Logan

Hacia cerca de una hora que había almorzado, y ya estaba conduciendo junto a Nat de camino al apartamento donde se encontraba Liam estos días. Íbamos a recogerlo para ir a la ciudad a comprar algún regalo para la pequeña. Hoy cumplía un año, y mi madre y Ely estaban como locas decorando toda la casa de arriba a abajo. Estaba seguro que no quedaría ni un rincón vacío de algún que otro globo.

- En realidad yo ya tengo el regalo de Abby - interrumpió Nat en el silencio del coche.

- ¿En serio?, pensaba que como venías le ibas a comprar el regalo ahora - dije girando la calle para llegar al destino.

- Y le voy a comprar otro, es mi única sobrina, la tengo que mimar y consentir en todo - dijo riendo.

- Pero sin pasarte – reí - Ya estaré yo pendiente - la mire y le guiñe un ojo - Además, tu única sobrina de momento.

- ¿Qué? - pegó un bote del asiento y me agarró un brazo.

- Cuidado - expresé en voz alta - Estoy conduciendo - dije mientras me deshacía de su agarre.

- ¿Está embarazada? - dijo en tono de ilusión.

- No – reí - Pero lo estuvimos hablando, y tomamos la decisión de dejar que suceda cuando tenga que suceder. Llegué a la entrada del edificio de apartamentos mientras terminaba de pronunciar aquello. Eché el freno de mano y miré a Nat.

- Mm, eso significa sexo a todas horas y sin protección - pronunció con cara pensativa.

- No te pases - reí junto a ella - Anda, ve a buscar a Liam, está en el apartamento de nuestro tío.

Estábamos terminando de comprar los últimos regalos. Nat fue por su cuenta a comprar el suyo, decía que ya vería lo que es en un rato cuando mi pequeña lo abriese. Por lo que Liam y yo fuimos a una tienda de juguetes. Mi amigo de Seattle se decidió por comprar la típica muñeca que venía con varios conjuntos de ropita para ponerle, y yo le compré un bonito y tierno peluche casi gigante de un osito color marrón claro. Podía llegar a ser un regalo un poco previsible, ¿Qué niña no tiene el típico oso de peluche?, por lo que también fui a por otro regalo. Cerca de la tienda de juguetes había una joyería, por lo que, al entrar y echar un vistazo a las vitrinas, seleccioné unos bonitos pendientes en forma de flor. Para ser exactos, en forma de margarita, eran del tamaño perfecto para esas orejitas escondidas por su pelo castaño. Incluso eran de plata, lo que le daba un toque de delicadeza. La chica estaba preparándome el regalo en una cajita rosa, cuando Liam me llamó la atención señalando un collar de la vitrina que se encontraba en frente nuestra. Rápidamente lo visualicé, y una sonrisa surgió de mis labios.

- Es un buen detalle - dijo Liam.

- Cierto – afirme – Perdone - llamé la atención de la chica dependienta - Me gustaría añadir algo a mi compra.

Diez minutos después, y con los regalos en las manos, nos dirigimos al coche. Había pasado cerca de una hora, por lo que Nat seguramente ya nos estaba esperando en el aparcamiento. Al llegar pude ver que llevaba en la mano derecha una gran bolsa blanca, sinceramente me daba una tremenda curiosidad el saber de qué se trataba.

- Miedo me da esa bolsa - dije mirando a Nat y sonriendo mientras abría el coche.

- Que va, te va a encantar, aunque aún más a la peque - río.

- Bueno, vámonos - pronuncie al subirnos al coche - Dentro de poco empezaran a llegar a casa los invitados.

Y así era, llegarían en unos tres cuartos de hora. Por lo que ya estará toda la casa completamente decorada, mis padres medio arreglados y nuestra cocinera terminando de colocar los canapés en la mesa para los padres y niños invitados. Me tenía que dar un poco de prisa en llegar, quería darme una ducha rápida y vestirme para la ocasión. Era el primer cumpleaños de mi niña, el primero de muchos. Era un momento maravilloso, ya que después de todo lo ocurrido estaba junto a ella, a Abby y Ely, pero también un momento triste. A partir de ahora no dejaría de crecer a la velocidad de la luz, se me haría mayor.


Ely Williams [P.2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora