Capítulo 59

3.6K 221 25
                                        

Logan

Tal y como le escribí, fui a recoger a Ely con Abby, y pusimos rumbo al Cliff House. Era un restaurante junto a la costa, tenía buenas vistas y no se necesitaba de reserva para ir a almorzar, por lo que venía perfecta para la ocasión. Al llegar nos sentaron junto a uno de los ventanales desde donde se veía parte de Ocean Beach con su extensa área de arena, bañada por las olas continuas del pacífico. Tras un rato de conversación en el que me puso al día del comienzo en su último año, el camarero nos cogió nota de nuestro pedido. Abby tomaría algo de pescado con patatas asadas, Ely un risotto, y yo unos raviolis con marisco.

- Entonces invitas tú, ¿No? – pregunté al saber que se había ganado treinta dólares en una apuesto con Nat, y su amigo Marcos.

- Invitan Marcos y Natalie – contestó riendo, con esa risa contagiosa, esa risa libre de preocupaciones. Una risa plena, rebosante de felicidad.

- Se lo tendré que agradecer – dije bebiendo de mi copa de vino.

- Podríamos invitarlos a casa una tarde, aprovechar el jardín con piscina – dijo tomando su Bloody Mary.

- Cuando quieras – dije devolviéndole una sonrisa. Continúo contándome sobre sus clases, sus primeras impresiones de los profesores, y yo la escuchaba, pero en parte estaba en otro mundo. No paraba de castigarme a mí mismo por el hecho de que le robaría esa alegría cuando le contase las últimas noticias.

- Y cuéntame, ¿Qué tal la mañana con nuestra pequeña? – preguntó llamando mi atención.

- Bien, estuvimos en casa de tu padre – dije viendo como nos traían unos entrantes a la espera de los platos principales.

- No sabía que tuvieras pensado visitar a mi padre – dijo sirviéndose un poco de ensalada.

- Necesitaba hablar con él – pronuncié mirándola detenidamente.

- ¿Qué pasa? – intervino haciendo una pausa en su acción de servirse ensalada.

- Hay algo de lo que tenemos que hablar pequeña – dije de una vez por todas, necesitaba soltárselo, y cuanto antes lo hiciera, antes podríamos pasar esta página tan pesada.

- Cuéntamelo Logan – dijo incorporándose.

- Me ha llegado noticias de Roger, y para ser totalmente sinceros, también de Ann y su padre.

Endereza y madurez, así definiría la actitud con la que Ely se tomo las noticias. Tras especificarle con más detalle a que tipo de noticias me refería, al contarle del interés que mostro Roger en Seattle por mí, y como no, del inminente viaje de Ann y su padre a San Francisco, Ely pareció aceptar la realidad, y no dejar que le afectase.

- ¿De verdad que estás bien? – pregunté quizás por segunda vez al ver que apenas pareció afectada por saber lo ocurrido.

- Estoy bien – dijo agarrando mi mano sobre la mesa – Logan, no te niego que en parte me preocupe y me haga estar alerta, pero tampoco puedo negarte que ya lo he dejado atrás. ¿Qué vida tendríamos si no fuéramos capaces de dejar atrás a Roger, Ann y quien quiera que se sume a sus andanzas? – dijo haciendo una pausa para mirarme y sonreírme – Mi vida es maravillosa, con ustedes lo tengo todo – pronunció mirando también a nuestra pequeña, entretenida mirando para la playa – Tengo claro que, con nuestro amor, con nuestra familia, no podrá nada. Y si esos tres tienen pensado hacer algo en contra, no se lo permitiré, y tengo claro que tú tampoco.

- Por supuesto que yo tampoco – dije algo aliviado – Quería que te lo tomaras bien, y te lo has tomado mejor que bien – dije riendo un poco.

Ely Williams [P.2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora