Capítulo 5

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Una semana después...

Logan

Agarré el traje de corbata y lo metí en la maleta. Hoy era el día que volvía a San Francisco, y estaba tan nervioso que incluso tuve que revisar dos veces lo que me llevaba para no olvidarme nada aquí. Cerré por fin la segunda maleta, y me dirigí al baño.

Pensaba darme una buena ducha y repasarme el afeitado de la barba. Últimamente había descuidado un poco mi apariencia física, sobre todo lo referido a esa barba negra que cubría parte de mi cara. Aunque en lo que se refería a mi cuerpo físico, estaba igual o quizás mejor que años atrás, ya que correr por las calles de Seattle conseguía distraerme. Tras terminar la ducha, vestirme con unos vaqueros claros y una camisa blanca, me colgué al hombro el macuto del portátil, agarré mis dos maletas y me dispuse a salir del apartamento hasta dentro de dos semanas que volvería. Pero al parecer el día no iba a ser tan bonito.

- ¿A dónde te vas? - dijo Nancy a la cual me la encontré nada más salir por la puerta del apartamento.

-Me voy unos días a San Francisco - respondí dirigiéndome al ascensor- ¿Y tú?, ¿Qué haces aquí?

-Vine a verte - me siguió - Logan, no puedes irte así sin avisar - dijo en un tono molesto.

- ¿Sin avisar? - reí irónico entrando al ascensor junto a ella - No tengo por qué avisarte Nancy. Recuerda que no somos pareja.

-Lo sé, siempre estás tú para recordármelo - me miró fijamente - Pero no quita que haya algo entre nosotros. Dime, ¿Vas a buscarla? - miró esta vez al suelo.

-Se podría decir que sí – dije con total sinceridad, no tenía necesidad de ocultarlo. Nada más decir aquello, el silencio inundo el pequeño ascensor donde nos encontrábamos. Solo se podía percibir la respiración de ambos y el pequeño sonido que ocasionaba el elevador al bajar cada planta.

-Bueno - dijo Nancy respirando hondo - Que tengas buen viaje.

-Gracias Nancy - pronuncié un poco antes de que saliera medio corriendo del ascensor.

No era una situación agradable, Nancy era buena chica. Desde el minuto cero que empezamos a tener esta especie de relación me trato bien, y siempre intentó agradarme. Pero tanto ella como yo, sabíamos que nunca llegaríamos a nada. Como ella dijo, siempre estaba Ely, y siempre lo estaría. Al menos, lo comprendía, y no intentaba interponerse.

-Por fin - dije abrazando a Adam, mi primo. Era el único que sabía que volvía a San Francisco, por lo que fue quien me recogió en la estación de autocar.

- ¿Qué tal el viaje? - sonrió.

-Lleno de nervios - reí cogiendo mis maletas - ¿No le contaste a nadie que venía no?

-A nadie - dijo ayudándome con las maletas - Bueno dime, ¿A dónde te llevo? - preguntó llegando a su coche.

-Reserve habitación en el Fairmont.

- ¿Te vas a quedar en un hotel? - preguntó sorprendido arrancando el coche.

-Si. Es la mejor opción - respondí afirmando con la cabeza - Si me quedo en mi casa, Natalie le contará a Ely que estoy en San Francisco.

-Cierto. Y, ¿Por qué no te vienes a mi casa? - se ofreció sonriendo.

- ¿Y arriesgarme a que Holly me vea y también se lo cuente a Ely? - dije riendo - No puedo permitírmelo.

Y esa era la cuestión, tenía que evitar por todos los medios que Ely supiera de mi presencia en la ciudad. Solo así podría encontrármela casualmente y hablar con ella. Y una vez conseguido eso, podría ir a mi casa con mis padres y Natalie sin correr riesgo.

Ely Williams [P.2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora