Logan
Estábamos en mitad del almuerzo. Miraba a mi alrededor, y no podía dejar de agradecer a la vida, al destino, por la gran familia que tenía a mi lado. Mis padres, situados en frente mía, no paraban de reír y disfrutar de su adorable nieta. Natalie, en las breves pausas que hacía del móvil, nos otorgaba alguna que otra tontería con la que reíamos sin parar, como no, dando su toque rebelde. Ely, mi amor, tan correcta como siempre, siendo la buena madre que siempre supe que sería, la gran chica que era. Y mi Abby, mi princesa, mi pequeña, como no iba a caer redondo ante sus miradas tiernas y sus sonrisas infinitas.
Cogí mi copa de vino, e interiormente, brindé por ellos, por mí. Deseando que jamás se separasen de mi lado, dando gracias por lo que tenía.
- ¿Estas bien? - me susurró Ely acercándose a mí desde su asiento.
- Claro - sonreí.
- Se te ve muy callado - dijo bebiendo de su copa de vino mientras el resto charlaban entre ellos.
- Un poco sentimental, quizás - pronuncié.
- ¿No me digas que ya te estas volviendo un serio y aburrido? - preguntó en un tono gracioso - Aún no nos hemos casado.
- Bueno, ¿Ya queda poco no? - pregunté mirándole a los ojos.
- Venga ya – río - Si aún no lo hemos ni anunciado.
- Eso se soluciona rápido – dije para agarrarla por su cabeza y darle un tierno y breve beso en la frente. A continuación, me puse de pie y llamé la atención del resto de mi familia.
- No jodas - escuché decir a Ely, seguramente ya sabía a lo que iba.
- Por favor, escuchadme - pronuncié y al recibir la atención de mis padres y Nat, continúe - Todos sabéis que esta mujer - señale a Ely - Ha hecho conmigo lo que ha querido. Primero, me enamoró locamente con sus encantos ocultos - rieron junto a mí, y Ely comenzó a sonrojarse - Segundo, me dio los mejores momentos de mi vida, momentos inolvidables. Y tercero, pero no último, ya que considero que vendrán mil cosas mejores junto a ti, me distes a esa mocosa que adoro con toda mi alma. Por lo que...- me puse de rodillas en mitad del restaurante - Aunque ya te lo pedí, esta vez quiero hacerlo delante de mi familia, de los presentes. Desde hace dos meses este anillo - señale aquel anillo artesanal con perla que llevaba puesto desde aquella noche - Simboliza nuestro amor. Y ahora lo hará este también - abrí una caja negra de cuero, y di a ver un anillo de oro blanco con una pequeña esmeralda en medio, rodeada por diamantes diminutos. Un anillo no más simbólico que el otro, pero un poco más formal. - Dame otro si y me terminare de creer que seré afortunado por pasar todos los días de mi vida junto a ti.
- Si, si y sí – contesto como respuesta, sonrojada, con los ojos humedecidos, pero sonriente.
Tras colocarle el anillo junto al otro, no pude remediar el sellar aquella propuesta con un beso. Un beso cálido, lleno de amor, un beso acompañado de los aplausos de nuestra familia y de algunos comensales del restaurante. La felicidad es muy relativa, y hay muchos tipos de felicidad en esta vida, pero yo tenía claro que esta era mi preferida. Y desde que soy consciente de ello, me centro en disfrutarla al máximo, en sentirla por todos los poros de mi piel.
Tras el almuerzo, nos dirigimos a casa. Todos estábamos cansados en cierto modo, fue un medio día intenso, con pedida de mano, una comida deliciosa, y parte de la tarde tomando copas y celebrando el compromiso entre Ely y yo. Al llegar a casa, acosté a Abby en su cuna. Había caído redonda en sus sueños en el trayecto de vuelta, daba gusto verla dormir tan tranquila y a gusto. La arropé un poco y me fui al baño donde estaba Ely desvistiéndose.
- ¿Otra vez provocando? - dije agarrándola por detrás y besando su espalda desnuda.
- Quizás - río mientras dejaba que mis besos fluyeran -Voy a darme otra ducha, ¿Me acompañas?
- Ni se pregunta - reí. Comencé a quitarme la ropa, y cerré un poco la puerta del baño. No es que fuese a entrar nadie, pero si Abby se despertaba nos enteraríamos.
-Ven aquí - dijo para cogerme por detrás del cuello y besarme pasionalmente con algún que otro mordisco en mi labio inferior. Y dios, como me ponía aquello.
Recorrí su cuerpo con las yemas de mis dedos, los cuales resbalan debido al agua que bajaba por su torso. Adoraba el contacto de mi piel con la suya. Llegué a su parte íntima, y sin dudarlo o pensarlo, introduje mis dedos en ella. Inmediatamente un leve gemido surgió de sus labios, un gemido surgido de lo más profundo de ella. Provoqué en ella un escalofrío, el cual fue evidente en su piel erizada. Me era inevitable no admirarla, no admirar su piel desnuda, sus pequeños lunares, su reacción corporal provocada por mí. De un momento a otro, pegó un pequeño salto y se enredó en mi cintura con sus suaves piernas, y sin esperarlo, detuvo mis dedos, cogió mi miembro y se lo introdujo entre las piernas. Ahora yo era el que sentía ese escalofrío de los pies a la cabeza. un escalofrío por sentirla tan mía, por notar sus besos mojados bajar por mi cuello, por escuchar los cálidos gemidos que exhalaban de sus labios.
Ely
El reloj marcaba las ocho de la tarde. Hacía poco que salía de esa ducha compartida con Logan, esa ducha que fue de todo, menos ducha. Y aquello nos produjo cierta hambre a ambos. Por lo que ahí estaba yo, en la cocina batiendo unos huevos para hacerlos revueltos con un vaso de zumo. Era los que nos apetecía. Mientras, Logan estaba en el cuarto hablando con Liam. Por lo que me dijo, le había escrito para hablar con él, pero nada grave. Quizás solo sería una conversación entre dos amigos que llevan tiempo sin verse.
- Veo que hay hambre - dijo riendo Peter, el padre de Logan.
- Si - reí también - Se nos apetecía un revuelto. ¿Quieres algo tú? - pregunté por si quería que le preparase algo.
- No tranquila, solo bajo a por un poco de agua - respondió abriendo la nevera - Por cierto, me alegro mucho que deis este gran paso.
- Yo también - pronuncié apagando el fuego - Supongo que ya era hora de darlo.
- Pues sí, os merecéis los mejor. Eres una gran chica Ely, y Logan junto a ti es otro, estáis hechos para estar juntos.
- Gracias Peter - dije sonriendo, agradecida.
- Que aproveche - intervino saliendo de la cocina con su vaso de agua. Y yo me puse a emplatar los huevos revueltos y a llenar los vasos de zumo de naranja. Una vez hecho, fui a salir de la cocina para llamar a Logan, avisarle de que esto estaba listo para comer, cuando me lo crucé entrando.
- Justo a tiempo - dije riendo por la coincidencia.
- Eso veo - contestó dirigiéndose a la mesa.
- Y, ¿Que tal la llamada? - pronuncié tomando asiento junto a él.
- Pues quería sobre todo saber que tal me iban las cosas por aquí - bebió de su zumo - Le conté que nos casamos, y me dijo que le gustaría venir a visitarme.
- Perfecto - pronuncié contenta por Logan - Puede venir cuando quiera.
- Eso le dije. Quizás este para el cumpleaños de la peque.
- A mí no me importa. Seria un placer volver a verle, y verte a ti con él, sé que lo aprecias bastante.
Me entusiasmo la idea. Era amigo de Logan, incluso como su hermano. Me alegraba saber que vendría a verle, y que compartiría con él ese momento único del primer cumpleaños de Abby. Le vendría bien despejarse, con el trabajo apenas salía con sus amigos, y él también necesitaba tardes como las que yo pasaba con las chicas.
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Ely Williams [P.2]
Teen FictionSegunda entrega de Logan Clifford. Tras una bonita relación pese a los problemas y los kilómetros que los separaban, Logan y Ely llegaron a su fin. Y todo por la inesperada aparición de Ann. ¿Cómo superaran la ruptura con el amor de su vida?. Logan...
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