¡Pero que incomodas son estas sillas de hospital!, como se tire muchos días aquí voy a terminar ingresando yo con la espalda hecha un ocho, cuando llegué anoche ya estaba durmiendo.
Milton se fue a descansar y yo me quedé trabajando y rellenando formularios de adopción, no tendré tanta influencia como dice la bruja esa si no evito rellenar tanto papeleo.
¿Que demonios sucederá ahora? Es demasiado temprano para recibir llamadas telefónicas, las siete de la mañana nada menos.
- Jess cariño ¿estas en el hospital?
- Claro Sergio ¿donde si no? Son las siete aquí.
- Pues mueve tu precioso culo que hoy te pegas todo el día con la agente de servicios sociales, hemos conseguido que reduzca varias visitas a un intensivo.
- ¿Con esa bruja? Se ve a la legua que quiere hacer un informe desfavorable.
- Es un procedimiento, lo sabes de sobra, los niños se vendrán a casa, pero usa tu cara mas amable de todas formas.
- Hecho, pero hasta entonces nos haces caso sin rechistar...
Mi cara mas amable dice, ni que fuese un otro, ¡mierda! Porque tendría que mandar a los chicos a casa, me va a tocar pedir un favor al personal sanitario.
- Disculpe enfermera.
- Audrey, me llamo así, ¿que necesita?
- Tengo que salir urgentemente y quiero que estén pendientes de la señorita Robayna, si sucede cualquier cosa, por favor avísenme al teléfono de contacto, no se puede quedar nadie mas acompañándola, lo siento.
- Descuide, se porta muy bien, me encargaré personalmente de que no le falte de nada. - "¿personalmente? ¿De que va esta chica? Sin conocerla de nada."
- Gracias.
Tengo que ponerme una nota mental para averiguar que sucede con las confianzas que se ha tomado esta enfermera, se tiene que limitar a hacer su trabajo como el resto.
Por el camino llamo a Richard, tengo que ponerlo en antecedentes por si la señora llega antes que yo, resulta que si, ha aterrizado el tsunami y me pilló fuera de casa, lo que, evidentemente, no le agrada.
Mi hermano se preocupa por explicarle a la buena mujer que hay un motivo justificado para que no haya pasado la noche en casa con los niños, pero parece no atender a razones.
- Tenéis que hacer algo Carol, la pesadilla está en casa y no se cree que he pasado la noche fuera cuidando a Cris.
- A ver, primero deja de llamar a la asistente pesadilla...
- Si la conocieras dirías lo mismo que yo, si me decís borde ella es la elevación a la décima parte de lo que tengo yo.
- Un poco de tu medicina no vendrá mal - "¿como puede reír tanto la descarada esta?"
- ¿Vais a actuar si o no? Porque mi cara amable se esta esfumando.
- Tranquila, está toco controlado, solo limitate a ser amable y dejar pasar el día, ¿has avisado a Cris?
- No, estaba durmiendo cuando me vine, además no quiero preocuparla, no sabe que estoy con esto, y debe seguir así, cuando salga del hospital hablaremos.
- Tu mandas, ahora conduce con cuidado.
Pues no resulta tan fácil, ahora mismo tengo un estado de nervios increíble, ¿para que me habré metido en este lío?, si cuando auguraba que esta mujer me lo iba a poner difícil no me equivocaba.
- Buenos días.
- Señora Hennings, debería usted saber que los trabajadores estamos muy ocupados para estas cosas, no sacamos tiempo a su antojo.
- ¿Agnes se llamaba? Creí escuchar a mi hermano llamarla así.
- Señora Ruffer para usted. - "además del nombre, tiene apellido de bruja."
- ¡Agnes, vamos! Lleva toda la noche en el hospital cuidando de su chica, dale un respiro.
- ¿CHICA?
Creo que vamos a despertar a la casa entera con el grito que acabamos de dar las dos, ¡para una vez que estamos de acuerdo! Y tiene que ser por la incredulidad que mostramos ahora mismo.
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Chispa entre secretos
Roman d'amourDos mujeres con mucho que procesar por delante. Una se enfrenta a un cambio laboral y la incertidumbre de verse atraída por alguien con quien no sabe qué sentir, no ayuda... La otra se enfrenta a sentimientos que hacía mucho no tenía, había bloquead...
