De vuelta a casa

5 0 0
                                        

El tiempo ha pasado volando y ya estamos en el momento de regresar, una semana a solas ha sido poco para estar queriéndonos, necesito mas, esto no es justo.

-    Buenos días dormilona - "dios que guapa esta y como besa"
-    No quiero volver Jess, ¿nos podemos quedar en esta burbuja?
-    Lo siento cariño, tu familia nos mata, de milagro hemos tenido este rato.
-    Lo se, ¡pero no es justo!, hemos pasado por tanto que ahora te quiero solo para mi.

Parece mentira que yo este diciendo eso pero es cierto, ella reacciona acercándose mas a mi y coqueteando con mi cuerpo, me hace ir al cielo esta mujer, parece que conociese cada rincón.

Como si llevásemos juntas media vida, así estamos, sus besos y caricias son la mejor medicina para mi, ya no siento ni mareos ni dolores de cabeza ¡nada! Al final tiene razón el doctor.

Esto era estrés puro y duro y lo que hacían aquellos dos con la medicación no ayudaba, sin saberlo tomaba unas cosas que la enfermera aseguraba eran para mejorarme, pero cada día me tenían mas débil.

Cuando Jess se enteró tuve que tirar de todas las artimañas posibles para lograr que no fuese a romperle los morros, luego se empezó a culpar de nuevo por ello, según ella tuvo que plantarse y no dejarla acercarse a mi.

-    Como sigas así perdemos el vuelo.
-    Tenemos tiempo de sobra, ademas sigo teniendo ganas de ti.
-    ¿Más? Si llevamos tres días en el cuarto.
-    Por unas horas mas no pasa nada, ya has visto la ciudad y yo tengo sitios pendientes de conocer aquí.

¡Que zalamera es! No puedo resistirme a sus encantos, me tiene totalmente embobada, con mimo acaricia cada centímetro de mi cuerpo y saborea partes que yo ni siquiera sabía que existían.

Me regala incontables besos y caricias, yo trato de atesorar cada una como si fuera la última, vistos nuestros comienzos cualquier día vuelve doña estirada, ¡mama! No es el momento, llama mas tarde.

-    ¿Tu teléfono también? Es mi madre seguro Jess, pero no lo cojas, no pares, ahora no...
-    No hay que hacer esperar a la suegra, ademas podrás aguantar.

¿Que? ¿en serio? Y me deja a medias, ¡por hablar con Nieves! No me lo puedo creer, esto no se hace por dios, la mato, yo la mato.

-    Hola Nieves, si ella esta en la ducha por eso no respondió, en un rato, te aviso, ok, un beso.
-    Esto no se hace que lo sepas.
-    Tu madre esta desesperada, no va a parar hasta que estemos en el avión, o en casa, depende como.
-    Me da igual, como se te ocurra parar de nuevo te mato.

Pasamos otro largo rato disfrutandonos, es una diosa y hace que yo sienta que toco el cielo, soy consciente de que en unos días no tendremos esta intimidad, mi familia está en Madrid.

¡Imaginate! Todos esperándome en Madrid, la cotilla de Maria esta deseando que yo llegue para aguantar el pato, la pobre se comió una buena bronca con mama, a sobre protectora no le ganan.

Chispa entre secretosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora