Capítulo 46: Jessica
- Buenos días enfermera.
- Señora Hennings... ¿que hace aquí?
- Estoy justo donde debo estar, ahora dígame usted como es posible que la señora Robaya no sepa nada de mis llamadas de ayer y los mensajes.
- No se a que se refiere...
- A que están eliminados los registros de su móvil y hablé con usted ayer.
- Se confunde conmigo, no se de que me habla, será un error, debió llamar a otra habitación. - "¿ella cree que me chupo el dedo? Pinta fatal todo esto."
No me lo puedo creer, me esta hablando con toda la altanería que puede ser posible, ¡y una sonrisa de oreja a oreja!, encima la otra enfadada conmigo, no entiendo nada.
¡Joder! Que tarde se me ha hecho discutiendo con Cris, encima no he podido cantarle las cuarenta como me gustaría a la enfermera, se escapó, pero necesito tenerla vigilada, trama algo.
Y la asistente se va a enfadar muchísimo, lo se, de esta no puede salir nada bueno, menudo día me espera, ¿no podré darle al mando y saltarlo?
- Prometió estar aquí a primera hora.
- Buenos días, discúlpeme, en el hospital se complicó la cosa y estaba hablando con los facultativos.
- Su actitud pone a prueba mi paciencia señora Hennings, de verdad se lo digo.
- Le pido perdón mil veces, además hay algo que tengo que comentarle.
- ¿Otro favor? No soy la gallina de los huevos de oro ¿sabe?
- Ha sido un error administrativo mio, en la ignorancia que me caracteriza pensé que podría adoptarlos yo primero y, posteriormente, legalizar la situación con mi pareja, pero he tenido noticias de que es mejor hacerlo bien desde el principio.
Su cara lo dice todo, voy a tener que volver a llamar a los chicos y pedirles que se ocupen, desde luego Cris no sabe hasta que punto es complicado todo esto, y esta mujer mas.
- Si debió hacerlo desde el comienzo como quería, hablaré con mis superiores y veré que me dicen, pero le advierto que es posible que tengamos que estar reunidas todo el día arreglando el entuerto.
- Gracias, no sabe lo que se lo agradezco de verdad, estaré pendiente de su llamada.
Tengo que arreglar esto con los chicos, no puedo mas, necesito un respiro, que me faciliten las cosas, estoy agotada.
- Que mala cara traes Jess.
- Rich te digo que esa enfermera trama algo, encima Cris quiere adoptar a los niños, no puedo creer en que momento se complico mi existencia tanto.
- ¿Eso le pedías a la bruja?
- No me lo puedo creer, ¿Tu también la ves así?
- Por su puesto, es el hueso de la ciudad, no te quepa duda, no se si se podrá hacer Jess.
- Por eso tengo que hablar con Sergio ya.
- No, ahora debes dormir un poco, luego lo llamas, échate aunque sea un par de horas, estas agotada, se te ve.
Tiene razón, voy a desfallecer de lo contrario, necesito un poco de descanso, me paso las noches trabajando y a penas duermo un par de horas, encima todo este lío con los niños me tiene hecha polvo.
No entiendo porque estoy cediendo a lo que quiere Cris, debí plantarme y decirle que no, que eran hijos míos y se acabó la historia, pero creo que en el fondo lo que quiero es criarlos junto a ella.
A penas he descansado un par de horas cuando suena el teléfono, es la bruja, me ordena que vaya a verla sin demora, según ella inexplicablemente han accedido a mi petición, hay que rehacer los formularios de nuevo.
En el salón están Richard y una chica, no recuerdo conocerla, y mi hermano disipa rápidamente mis dudas, es la niñera Nuria, mas española no puede ser, pero tiene muy buenas referencias.
Tampoco tengo tiempo de ponerme quisquillosa, así que quedamos en que, cuando estoy en casa, ella me ayuda con los críos y, cuando me voy al hospital, ella se queda al tanto.
Ahora los dejo poniéndose al día mientras voy a ver a la señora Ruffer, espero que esté algo amable conmigo, teniendo en cuenta las circunstancias, porque no estoy nada de humor.
He estado todo el día con la asistente, pero ya está todo arreglado, tengo los documentos legales y oficialmente son hijos nuestros, ¡por fin una noticia buena!.
Por mucho que llamo a Cris siempre responde la enfermera, esto ya se pasa de castaño oscuro, tengo que poner orden con eso, pero ahora mismo me es imposible, organizo todo para viajar.
Consigo ir unas horas de madrugada a verla, a regañadientes Richard accede a que me escape, esta empeñado, y con razón, en que tengo que dormir yo, pero no puedo evitarlo.
Me preocupa mucho la actitud de esa enfermera y necesito ocuparme de eso también, si no tampoco podría descansar bien, en el cuarto no hay rastro de su teléfono, ni del maletín, esto me huele fatal.
Los sanitarios del turno de noche responden que no tienen idea de lo que les pido y me emplazan a hablar con el director por la mañana, creo que no me queda mas remedio.
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Chispa entre secretos
RomanceDos mujeres con mucho que procesar por delante. Una se enfrenta a un cambio laboral y la incertidumbre de verse atraída por alguien con quien no sabe qué sentir, no ayuda... La otra se enfrenta a sentimientos que hacía mucho no tenía, había bloquead...
