Rutinas de familia que se elige

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07:00 AM

Otro día amanece, hoy toca desayunar en casa de Carol y Sergio, así que me voy a tirar a la piscina con el bautizo y se lo digo antes de que lo olvide y acaben matándome los míos.

07:30 AM

Como ayer con los chicos, me presento antes de la hora para echar una mano, aquí sí que creo que me necesiten, con dos pequeños terremotos seguro que viene bien mi ayuda.

En casa de la familia ya están a tope moviéndose de un lado a otro, me ponen a dar biberones mientras preparan la mesa y todo, yo feliz, entre tanto, me doy cuenta de que es mi momento, antes de que vengan los demás voy a preguntar.

- Chicos una duda, ¿sería muy caradura si pido días para ir al bautizo de mi sobrino? Me lo recordó ayer mi madre cuando hablé con ella.

- No para nada, de hecho estábamos esperando que sacases el tema, acuérdate de que hacemos una investigación previa antes de contratar a nadie, así que ya sabíamos que tenías ese evento, por supuesto, ve todo el tiempo que necesites – "que majo Sergio"

- Es que no creo que me lo perdonasen la verdad.

Conociendo a mi madre me mata si no voy a ese evento familiar, ademas reconozco que me apetece verles.

- Y no hará falta mujer, no te escuses tanto, es más yo de estar en tu sitio iría sin falta. – "Carol que buena es"

- Por cierto ayer comento Jessica que puede ser que me necesite, ¿lo del bautizo no afectaría a eso?

- Hay muy buenos agentes en la sede estadounidense estate tranquila, primero es la familia, si coinciden ambas cosas tú te vas a casa y tiramos de agentes locales, lo tenemos en cuenta - "como me calma Carol de nuevo"

- Muchas gracias chicos, voy a sacar los billetes entonces.

Como empieza a ser tradición, durante el desayuno hablamos de algo que no tenga que ver con trabajo, cuando llegamos a las oficinas nos reunimos en la sala de juntas y de ahí al lío.

Nos explican que el resto de días será todo práctico y físico, coger forma, soltura en el cuerpo a cuerpo o con las arma.

Recibimos palizas descomunales, cada noche quedamos con molidos del trabajo pero contentos, el adiestramiento está dando frutos y nos vamos sintiendo mucho mejor físicamente.

El tiempo pasa volando con este entrenamiento, es el que más tarda, pero como hasta que Jessica no regrese no podemos hacer nada, pues cada día ganamos un poco más.

Ha pasado un mes desde que la conocí y sucedió todo, mi traslado a Madrid, el nuevo trabajo, el aprendizaje y, como ya me veía venir, hemos establecido unas costumbres que nos hacen sentir bien a todos.

Cada día desayunamos juntos, con las parejas y los niños, de ahí al trabajo y a poner en práctica todo lo que nos enseñan, además yo ya tengo mi oficina.

Se divide en dos estancias, una inicial que comparten Jaquie y Jose, con una puerta lateral que se abre a la zona del equipo de Jess y, al fondo, otra puerta dando paso a la segunda zona, mi despacho.

Las oficinas del equipo de doña estirada son igual, de hecho al estar contiguas al nuestro y comunicar las puertas ambas estancias, es muy útil por si lo necesitamos.

Ella sigue en Estados Unidos solucionando lo de su hermano, al final decidió apoyarse en personal de la sede de allí y no nos ha hecho viajar a ninguno, con lo cual las tareas las compartimos entre los cinco que quedamos.

Al mediodía comemos juntos comentando lo que tenemos entre manos y cómo podemos mejorarlo, es la única comida donde se permite hablar de trabajo.

Por la noche cenamos todos también, en familia, en este caso comentamos el día a día de quienes no trabajan en la Agencia y los pequeños no sienten extraña nuestra presencia cuando se tienen que quedar con alguno de nosotros.

En la sobremesa de la cena todo el protagonismo es para ellos y las parejas de Milton y Dott si no se vuelve mono tema tanta Agencia, además, queremos saber que tal les va.

Los sábados son sagrados, no se nombra trabajo, hacemos una salida divertida, bolos, cine...lo que cuadra, siempre organizamos un plan.

Por otro lado, yo viajo mañana a mi tierra, ya está todo arreglado, tanto aquí como lo que respecta al bautizo de Nauzet, he decidido viajar en avión comercial con mi hermana Maria y su chico.

Ellos han de hacer escala en Madrid obligatoriamente desde Londres y yo, pues me uno a su viaje.

Aunque Sergio propuso que volara en el avión de la empresa yo no quise, así el pobre Michael va conociendo por partes a los miembros, aunque el trago del bautizo no se lo quita nadie, las "familias canarias" es lo que tienen, son más largas que un día sin pan.

Cuando llego por las noches a casa termino agotada, sobre todo porque mi madre me hace el tercer grado cada día, después de comentarlo con la familia Madrileña me aconsejaron como tratar el tema.

Sabe casi todo lo que debe, incluso vendrá y vera donde vivo, hay detalles que no podemos contarle por teléfono, pero lo más importante sí, lo demás lo podrá conocer cuándo venga.

Mamá, por su parte está entusiasmada, casi me costó más a mí saber de esto que a ella, lo único que le fastidia es que no puede fardar de hija, pero, a su manera yo sé que algo presume.

Me ayudó a comentarlo con papá y los trillizos, todos lo han visto de escándalo, si te digo que la única que recela soy yo, ni mi familia ni Jose y Jaquie.

Otra costumbre que por lo que se ve llegó para quedarse es el mensajeo con Jessica al final del día.

Me pregunta cómo voy, le cuento, le pregunto por su hermano Richard y todo el jaleo, ella se sale por la tangente, da las buenas noches y san se acabó, en fin,  si no, no sería doña estirada.

Chispa entre secretosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora