Vuelve

1K 54 98
                                        

Después de un día y medio de viaje a paso rápido, Matsuri pudo ver finalmente la enorme entrada a la aldea escondida entre las hojas, perteneciente al país del fuego. Sabía bien que los invitados a la boda del Kazekage deberían haber arribado el día anterior, así que esperaba que éstos estuvieran descansando y no toparse a ninguno de ellos, menos a Naruto Uzumaki, ya que era amigo cercano de Gaara.

—Buenos días, ¿viene en una misión de Suna? —preguntó el guardia de la entrada en cuanto la vio llegar, eran pasadas las doce del mediodía, así que aún faltaban varios minutos para la una. El hombre había reconocido el uniforme de Matsuri, aunque ella no llevaba puesta su banda ninja.

—Sí, este es mi permiso firmado para ingresar —contestó la chica, enseñándole aquel papel que le había pedido a Sari que le firmara. El guardia lo leyó con detenimiento, desde la cuarta guerra, el acceso a cada aldea se había vuelto mucho más estricto y se solicitaban permisos de ese tipo si se era extranjero, todo con el fin de cuidar quiénes entraban y salían de las aldeas.

—Todo parece correcto —dijo el hombre, sonriendo al devolverle su documento a la castaña—. Puedes pasar, por favor, dirígete a la oficina del Hokage para entregar tu encargo.

—Por supuesto —la chica hizo una ligera reverencia a modo de agradecimiento y cortesía, para luego atravesar las puertas de Konoha.

El Hokage era actualmente el sexto, Hatake Kakashi, el que antes había sido conocido como el ninja que copia. Él llevaba ya un tiempo en el cargo, había ganado popularidad como soltero codiciado, e incluso había muchos queriendo conocer su verdadero rostro bajo la máscara, incluso Matsuri solía tener curiosidad al respecto, pues Kakashi siempre le había resultado misterioso, a pesar de las pocas veces que lo había visto.

No conocía del todo Konoha, aunque había estado un par de veces de visita, en alguna que otra misión, siempre habían sido visitas cortas, aunque, al menos, sabía exactamente en donde se ubicaba la oficina del líder de la aldea. Había escuchado que la anterior Hokage, la quinta, se había retirado para darle el pase a Kakashi y que ahora se dedicaba por entero a ser la directora del hospital, uno de los centros médicos más avanzados de todas las naciones elementales, debido a que contaban con ella, la poderosa sannin legendaria, dueña de uno de los más increíbles jutsus médicos que se hubiesen conocido. Matsuri planeaba ir a verla, si es que lograba conseguir una cita con ella, claro, para que le hiciera un chequeo completo, necesitaba revisar el estado de su embarazo.

Cuando llegó al edificio en donde se ubicaba la oficina del Hokage, no pudo evitar mirar hacia lo lejos y observar la montaña con los rostros de los anteriores gobernantes de Konoha, incluso el sexto se encontraba ahí. En Suna existía algo parecido, pero en una escala muchísimo menor, se trataba de un salón con estatuas, ahí se encontraba también retratado Gaara, el quinto Kazekage, su amado maestro.

—Buenas tardes —le dijo un custodio que se encargaba de vigilar a los visitantes del ninja más importante de la hoja—. ¿Viene por un encargo? Necesito ver su permiso.

Matsuri solamente asintió con la cabeza, enseñando el mismo permiso que hace rato le había mostrado al ninja de la entrada. Cuando el guardia encontró que estaba todo en orden, la hizo pasar a una sala y le pidió que esperara para anunciarla al Hokage. Matsuri hizo caso en todo, soltando un suspiro cuando sintió que se quedaba a solas en esa sala oscura. Se sentía tan sola en esos momentos, realmente tenía miedo, estaba tremendamente asustada de lo que pudiera pasar en el futuro, porque no tenía a dónde ir, no había nadie que la esperara o la recibiera, ni siquiera tenía un destino planeado, ella simplemente resolvió pensarlo sobre la marcha, solamente quería salir de Suna cuanto antes.

—El Hokage la recibirá ahora —escuchó la voz del guardia, haciéndole dar un ligero respingo debido a su irrupción más que repentina. La castaña asintió con la cabeza, un poco nerviosa, dirigiéndose al encuentro del ninja de cabellera plateada.

Nunca Hubo AmorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora