Capítulo XXIII

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✨ CAPÍTULO 23

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CAPÍTULO 23. Flipper se niega a colaborar

"Una vez activado el protocolo rojo, nadie podrá entrar ni salir del Banco en una hora"

Tirana recordaba esa frase del Profesor mientras en compañía de Tokio y Nairobi se dirigía hacia el despacho del Gobernador del Banco de España. Cuando abrieron la puerta se encontraron viéndose directamente apuntadas por cinco hombres. "Los escoltas del Gobernador", pensó Tirana, cuyos ojos se abrieron de par en par al reconocer a uno de ellos, que no pareció hacer lo mismo, pues apenas le dirigió una breve mirada.

- Señor, me presento – Tokio se cuadró frente al Gobernador – Soy la teniendo Lorenzo. Tengo órdenes directas de sacarle de aquí.

- De momento no voy a abandonar este lugar – respondió el hombre, dejando la taza de café que tenía entre sus manos sobre la mesa.

- Señor, son órdenes directas del general Salas Núñez – insistió Tokio.

- La orden la he oído a la perfección – replicó el gobernador – Pero no la voy a acatar. No hasta que el último de los funcionarios haya salido.

Tirana tuvo que contener el impulso de poner los ojos en blanco, y no pudo evitar que la imagen de Arturito acudiera a su mente. No soportaba a los hombres que tenían la incesante necesidad de convertirse en los héroes del momento.

- Si lo que quieres es custodiarme – añadió el hombre – Pueden tomar asiento – las invitó – Estaré encantado de ofrecerles una taza de café mientras esperamos.

La pelirroja y Tokio intercambiaron una fugaz mirada. La primera de ellas rezaba porque a su compañera no se le ocurriese liarse a tiros con todos los presentes. Con cuidado, y tras un breve gesto de asentimiento, las tres avanzaron hasta sentarse frente a la mesa del Gobernador, que clavó los ojos en Tirana.

- ¿No le apetece desabrigarse un poco? – le preguntó, pues la chica llevaba todo el rostro cubierto, a excepción de sus ojos.

- Me lo prohíbe mi religión – respondió con un tono de burla.

El hombre abrió los ojos con sorpresa, pero no insistió. En su lugar se dedicó a formularles preguntas sobre su trabajo, que fueron hábilmente respondidas por Nairobi, que miraba nerviosa en dirección a Tokio. Esta última no tardó en levantarse.

- Disculpe, Gobernador, ¿puedo usar el baño?

Tras recibir una respuesta afirmativa por su parte, la atracadora se encerró. Tirana clavó la vista en la puerta del baño desde el momento en el que Tokio entró, hasta que vio salir agua por la parte baja. Frunció ligeramente el ceño antes de intercambiar una rápida mirada con Nairobi.

La pelirroja no había sido la única que había visto el agua pues uno de los hombres del Gobernador parecía haberlo notado también, pues se había dirigido a la puerta.

TIRANA {Berlín-Palermo} - LCDPHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora