"Tienes que entender que estar con él es como mirarte en un espejo. Él es tu reflejo. Y no puedes escapar de tu reflejo.
Fanfic inspirado en "La casa de papel"
[BERLIN X OC FEMENINO]
[PALERMO X OC FEMENINO]
Fecha de inicio de edición: 29/01/2020
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✨ CAPÍTULO 4. Primeros contratiempos ✨
- Buenos días – Berlín se desplazó entre los rehenes con altanería – En primer lugar, pedirles disculpas por esta intromisión. Desde luego no es la mejor forma de acabar la semana, ¿no creen? – hizo una pequeña pausa – Creo que es algo evidente, pero aún así se lo diré: se encuentran ustedes en un atraco – los gritos de los rehenes se elevaron a su alrededor, y Tirana no pudo evitar poner los ojos en blanco. Mientras Berlín hablaba, ella y Denver repartían a los asustados rehenes un antifaz que debían ponerse – Les informo que yo soy la persona que se encuentra al mando de este atraco, y como tal, les pido tranquilidad. Con nosotros su vida no correrá ningún peligro. Se lo prometo.
"No prometas en vano, Berlín", pensó la pelirroja mientras se situaba frente a uno de ellos. Junto con Denver debían recoger todos los teléfonos móviles con su pin correspondiente.
- Móvil y pin, por favor – pidió. La mujer que estaba frente a ella se lo tendió con rapidez, y no tardó en pasar al siguiente.
- Móvil y pin – pidió Denver a un hombre que, pese a tener los ojos tapados, mantenía una actitud recta, como si pretendiera no dejarse intimidar por nuestra presencia. Tirana supuso que eso no era más que una fachada y que, ese hombre, de estar en una película de terror, sería de los primeros en morir.
- ¿Nos has oído? – habló la pelirroja al ver que el hombre se mantenía quieto. Golpeó su frente con el dedo índice, y el hombre se sobresaltó.
- ¿Para qué lo queréis? – su voz pretendía ser dura, pero el temblor que la acompañó delató su miedo. Sus piernas también temblaron, y Tirana sonrió. Que traicionero podía ser el cuerpo a veces.
- Me parece realmente encantador que te quieras hacer el héroe, pero déjame advertirte que no es ni el momento ni el lugar – habló de nuevo, esbozando una sonrisa que no podía ver – Tengo poca paciencia, así que sólo te lo diré una vez más: dame el móvil y el pin.
- No os lo voy a dar hasta que me respondáis – replicó el hombre, armándose de valor.
La pelirroja soltó un profundo suspiro mientras pasaba por su lado hasta situarse a sus espaldas.
- Dime, querido, ¿en qué momento te hice creer que tenías opción a negarte? – preguntó sobre su oído, antes de apoyar una mano sobre su espalda. Con un rápido movimiento, el rehén terminó en el suelo entre gritos de dolor que alertaron a todos los demás – Me daría mucha satisfacción matarte – susurró aún más bajo, para que sólo él al escuchara – Pero supongo que tú no querrás eso, ¿verdad? – se levantó, y lo levantó con él – Dame el puto pin.
- Un, dos, tres, cuatro – susurró mientras le tendía el teléfono.
Soltó una carcajada que resonó por toda la entrada, y que poco tardó en ser secundada por la contagiosa risa de Denver.