Capítulo XIX

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✨ CAPÍTULO 19

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CAPÍTULO 19. en busca de una nueva vida

Cuando el grito de Tokio les alertó de que la policía había conseguido entrar en la Fábrica, Tirana comprendió que acababan de iniciar una carrera contrarreloj. Cogió aire en un intento por calmarse, y se puso manos a la obra. Sabía que su labor en ese momento era conseguir que todos los miembros de la banda salieran de ahí sanos y salvos. Haría todo lo posible porque así fuera.

- ¿Qué hacemos con los rehenes? - le preguntó a Berlín, que en ese momento se dedicaba a observarla en silencio.

- Les entregaremos - respondió, apartando la vista de ella - Mientras tanto necesito que alguien bajo la ametralladora a la cámara.

- Denver está en ello - indició Tokio.

Tanto Berlín como Tirana asintieron antes de que esta última saliera para despedirse de los rehenes, que se encontraban los unos pegados a los otros, llorando entre temblores. Tirana los organizó de modo que quedaron con las caretas puestas, de rodillas, y con los brazos en alto.

- A aquellos que nos habéis ayudado con tanto ahínco - alzó la voz - Que sepáis que en unos meses os llegará un sobre con vuestro millón de euros. Lo prometido es deuda. La mayoría de ustedes han sido grandes rehenes por lo que les doy la enhorabuena. Ha sido un placer atracarles - añadió, despidiéndose.

Cuando llegó a la cámara minutos más tarde, la ametralladora se encontraba en posición, y Denver y Helsinki ya habían trasladado casi todas las bolsas de dinero. Uno a uno los miembros de la banda fueron llegando y pasando al otro lado, refugiándose así en el almacén en el que el Profesor se encontraba esperándolos.

Denver y Mónica fueron los primeros en salir de ahí, con una gran sonrisa; Tokio y Río siguieron sus pasos minutos más tarde. Todos ellos se veían realmente felices, pero Tirana no sentía esa misma alegría. El mal presentimiento que había sentido seguía dando vueltas en su cabeza, y realmente sentía que algo malo iba a pasar.

Nairobi se situó en la entrada del túnel y se giró hacia ella.

- Vamos - le pidió - Tenemos que irnos - añadió con ansia al ver que la pelirroja no se movía.

La pelirroja no tenía pensado moverse hasta que Berlín, que aún no había llegado, apareciera. Lo hizo segundos más tarde, y un suspiro de alivio inundó el cuerpod e Tirana. Ante la atenta mirada de la pelinegra, Kansas y Helsinki, se acercó a él.

- Tenemos que irnos - le dijo, sujetando su brazo para tirar de él - Y tenemos que irnos ya. O será demasiado tarde.

El hombre se soltó de su agarre para sujetar su rostro entre las manos.

- Ya es demasiado tarde, Tir - el corazón de la chica se encogió. Era la primera vez que Berlín se dirigía hacia ella de ese modo, y algo le decía que sería la última - Yo me quedo, Nairobi - añadió, mirando a la mujer - Me quedó a contenerlos. Si nos vamos todos, nos atraparán.

TIRANA {Berlín-Palermo} - LCDPHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora