"Tienes que entender que estar con él es como mirarte en un espejo. Él es tu reflejo. Y no puedes escapar de tu reflejo.
Fanfic inspirado en "La casa de papel"
[BERLIN X OC FEMENINO]
[PALERMO X OC FEMENINO]
Fecha de inicio de edición: 29/01/2020
#1...
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✨ CAPÍTULO 24. ¿Qué es el amor? ✨
Tras comprobar que el Gobernador, todavía inconsciente, se encontraba en mejor estado, subieron hacia la entrada, donde Tirana se encontró con la Guardia del gobernador bien atada frente a las puertas del Banco. Se situó frente a Gandía con una sonrisa de superioridad.
- Ya te dije que algún día acabaríamos así – lo saludó con una leve inclinación de cabeza.
- Sigo manteniendo la esperanza de que acabes en la cárcel – respondió – O muerta, que sería muchísimo mejor.
Palermo, que escuchaba la conversación a varios metros de distancia, no pudo evitar tensarse ante esa última frase, que sonó como una amenaza.
- Mala hierba nunca muere – la pelirroja no perdió la sonrisa – Y yo soy muy mala, no lo olvides – hizo una pequeña pausa antes de continuar – Vais a salir con esto – alzó los maletines que contenían los secretos de Estado, y sonrió al comprobar como los ojos de Gandía se abrían con horror.
El hombre se recompuso con rapidez y no tardó en soltar una corta carcajada.
- No os vamos a ayudar – respondió, negando con lentitud – No voy a salir.
Mientras hablaba, las primeras bombas de humo fueron lanzadas por la policía, y Tirana comprendió que se les acababa el tiempo. El grito de los rehenes se elevó por el Banco, envolviéndolos por completo. Mientras el resto de la banda apuntaba en dirección a la puerta del Banco, y Helsinki se encontraba arrodillado sobre al Browing, una idea cruzó por la mente de la pelirroja. Una idea peligrosa que sabía que enfadaría a más de uno de los presentes, pero en ese momento no tenía otra opción.
Su mirada se dirigió durante unos segundos hacia Palermo antes de suspirar. Sin que nadie pudiera preverlo se alejó de Gandía y pulsó el botón que abría las puertas del Banco. Sintió los gritos de Nairobi, y pudo ver como Denver trataba de detenerlo, sin éxito.
Cuando estuvo fuera del Banco se vio rodeada por más de una docena de hombres y mujeres armaos que, durante unos breves segundos, dudaron sin disparar contra ella o no. Alzó los maletines, sabiendo que serían el mayor escudo que podía tener. Una sonrisa de superioridad escapó de sus labios, a sabiendas de que no le dispararían.
Se detuvo en lo alto de las escaleras y no tardó en abrir uno de los maletines, dejando que el aire se llevase los papeles que contenía en su interior. Tras ese pequeño espectáculo que no pudo evitar disfrutar como una niña pequeña, fue retrocediendo paso a paso con los brazos en alto, y sólo fue capaz de suspirar aliviada cuando las puertas del Banco se cerraron ante ella.
- ¿Estás loca? – Nairobi se abalanzó sobre ella para abrazarla con fuerza – Podrían haberte matado.
- Estoy bien, Nai – respondió, poniéndose en pie – He hecho lo que había que hacer – añadió.