El goteo de la lluvia era constante. Había sido una noche de insomnio, tenía el estómago revuelto y sentía que vomitaría pronto. Raiden se agitó, le dolía la cabeza. Se cubrió la cara con las manos y se frotó bruscamente los ojos cansados. Tragó saliva y miró al techo. Los pensamientos cayeron en su cabeza fácilmente, unos que lo hicieron gemir. Era frustración contra si mismo. Él cerró los ojos con algo de fuerza. Dejó que los pensamientos salieran tan fácilmente como pudo sentir su cuerpo. Con la cabeza vacía, se relajó y se concentró en el sonido de su propia respiración. No estaba seguro de cuánto tiempo había logrado dormir una vez que sintió que se despertaba de nuevo. Una presión sobre la cama lo hizo luchar para abrir los ojos. Pronto la presión se hundió contra su pelvis. Sintió el calor de otro cuerpo contra él. Raiden abrió los ojos y los cerró tan pronto como vio el resplandor rojo. Murmuró y apretó los dientes, poniendo las manos sobre los muslos desnudos. Intentó moverlo, queriendo sacarlo de su habitación. Una presión más fuerte contra él lo hizo detenerse. Kano estaba encima de él. Su rostro estaba oscuro, pero Raiden podía sentir su mirada alegre. El hombre puso sus manos sobre las de Raiden, movió su peso y se apretó contra él nuevamente.
Raiden respiró hondo, la mezcla de excitación y enojo le hizo perder las palabras.
—Buenos días sol.
Raiden gruñó, volviendo la cabeza hacia un lado. Cualquier cosa menos buenos días.
—¿Qué estás...?– Raiden se detuvo con un suspiro, sintiendo su pene endurecerse bajo el peso. Él movió sus manos, colocándolas en las caderas de Kano. Apretándolas con algo de fuerza, olvidando lo que iba a decir.
—Estoy jodidamente aburrido, pensé en venir a ver si estarías despierto– dijo Kano mientras se levantaba y apartaba las sábanas que cubrían a Raiden. —Parece que estás en eso.– Se rió entre dientes y se acomodó contra el dios del trueno. Rodó sus caderas hacia abajo, empujando con fuerza.
Raiden sintió que le ardía la cara, su ira aumentaba mientras se despertaba más.
—No puedes simplemente entrar a mi habitación sin nada-– dijo Raiden con un gemido mientras trataba de mantenerse firme. Obteniendo un suspiró de Kano en respuesta
—¿Quieres que me vaya?– preguntó con una sonrisa mientras ponía una mano sobre el pecho de Raiden. El dios del trueno se recostó. Recordó los pensamientos con los que había estado despierto toda la noche. Suspiró y volvió sus manos contra las caderas de Kano y este se rio entre dientes. —No lo creo– se lamió los labios y tomó la mano de Raiden, tirando de él hacia su pene medio duro. Raiden gruñó, envolviendo sus dedos alrededor del mercenario y acariciándolo ligeramente. Se concentró en el miembro en su mano, evitando la mirada de su contrario. Respiró hondo y rodó las caderas hacia arriba, su miembro hinchado presionó con fuerza contra Kano. Él movió su mano, agarrando un glúteo y tirando, empujándose contra su entrada. —Mierda.– Kano se empujó contra él y gimió, inclinando la cabeza hacia un lado y mirándolo.
Con esa sonrisa en su rostro, Raiden frunció el ceño, su expresión se deslizó ante la sensación de Kano extendiéndose hacia atrás y sacando su propio pene de sus calzoncillos delgados. Cerró los ojos y escuchó a Kano gruñir mientras lo alineaba. —No quería perder el tiempo.– explicó burlándose de Raiden.
El Dios se recostó contra la cama, dejando su piel sensible contra el calor de esta. Él gimió cuando el humano se dejó caer sobre él. Su mente se volvió vacía de nuevo, el placer lo recorrió. Puso sus manos a cada lado de las caderas de Kano, guiándolo mientras este resoplaba y gruñía por todos los toques. Con la mandíbula apretada, luchó contra el empuje, el calor del castaño temblando a su alrededor era abrumador.
Kano echó la cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados. Puso ambas manos sobre el pecho de Raiden, preparándose. Con la boca abierta, su verga goteando mientras se quedaba quieto encima del platinado. Se levantó sobre sus rodillas, lentamente, haciendo que Raiden gimiera debajo de él. Se dejó caer de nuevo, balanceando sus caderas cuando encontró su ritmo. El dios gimió y tensó sus muslos, construyendo energía en su pelvis. Observó a Kano levantarse y caer sobre su regazo, su calor se cerró sobre su pene. Cada deslizamiento hacia arriba y hacia abajo enviaba placer a través de él. Apretó los dientes y sus ojos se centraron en el grueso eje que se meneaba y se balanceaba frente a el. Lo agarró, apretando la base y girando su mano hacia arriba. Escuchó a Kano jadear fuerte y apretarse a su alrededor, su ritmo era titubeante. Lo acarició más rápido, empujando sus caderas contra las nalgas del hombre mientras lo hacía.
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Mortal Kombat Fanfic
FanfictionUna recopilación de Fanfics que hice con unos amigos, otras mías y traducciones de otros. se aceptan fics o propuestas de la audiencia. Este es un fic que estoy haciendo con la ayuda de @Dvathebestgamer, así que no todo los créditos son para mi.
