Ilegal (Jaemin)

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Era jodidamente difícil ignorar el movimiento de sus caderas al andar, un perfecto balanceo de lado a lado como un péndulo usado para hipnotizar a cualquiera que se atreviera a mirarlo por mucho tiempo, sus muslos torneados resaltaban con ese apretado jean color negro que parecía no poder sostener por más tiempo su carne. Pero era ese tatuaje que recorría toda su columna vertebral lo que terminaba de llamar la atención como si invitara a mirar de cerca para descubrir cada detalle de lo que parecía ser una palabra escrita en japonés. 

Se maldijo por no saber el idioma y por no poder dejar de mirar el cuerpo de curvas pronunciadas que estaba a tan solo unos metros de distancia, no había podido detallar bien su rostro pero era esa combinación de piel cubierta y descubierta de su parte trasera lo que le bastaba para asegurar que esa mujer lo traía loco. Era tanto su interés en aquella castaña de cabello recogido que ni siquiera prestaba atención a lo que decía su mejor amigo, era como si estuviera un hechizo puesto sobre él, como si esos caracteres japoneses fueran un mantra que con solo mirarlos todo su ser quedaba amarrado a ella. 

- Deja de babear, Nana - Jeno habló algo molesto pues llevaba más de media hora tratando de conversar con su amigo, pero este estaba demasiado ido. 

- Lo siento, es demasiado hermosa - ni siquiera ese pequeño regaño detuvo los ojos hambrientos del castaño. 

- La traeré entonces - se levantó de la mesa de bar que ambos compartían, ni siquiera permitió que Jaemin lo detuviera pues fue más rápido acercándose al grupo de chicas que estaba a unas mesas de ellos. 

Su rostro se puso de todos los colores mientras miraba como su mejor amigo le dedicaba una sonrisa al grupo de chicas intercambiando algunas palabras que no podía descifrar y luego voltearse para verlo ahí sentado solo con el rostro posiblemente sonrojado. La chica se quedó observándolo por lo que pareció una eternidad hasta que le dedicó una sonrisita coqueta que le hizo creer a Jaemin que esa chica era en extremo ilegal para su sanidad mental. 

La vio levantarse de su puesto para acercarse lento, paciente, como si tratara de desesperarlo con ese vaivén de caderas que lo único que hacia era excitarlo más.  No podía sentir su cuerpo, ni escuchar sus pensamientos ni la música del bar ni podía ver nada más que ese cuerpo acercándosele creía incluso que tenía la boca abierta en una perfecta O y que si se descuidaba caería baba por la comisura de sus labios; se concentró en darle un trago largo a la lata de cerveza tratando de no perder la poca dignidad que le quedaba. 

- t/n un gusto - la forma en que le habló le pareció tan erótica que creyó que se vendría en ese momento. Le estiró la mano mientras seguía de pie frente a él. 

- Jaemin - tomó su mano como si fuera de porcelana llevándosela a los labios para depositar un suave beso que le pareció tan cliché que quiso que la tierra lo tragara en ese momento. Recibió una risita como respuesta que le ayudó a recobrar la confianza. 

- ¿A qué te dedicas, bonito? - tomó asiento donde antes estaba Jeno el cual ahora se encontraba bastante a gusto conversando con las amigas de la chica. 

La conversación era fluida, cargada de confianza como si se conocieran de toda la vida y se hubieran encontrado después de mucho tiempo, la seguridad que desprendía la chica lo hacía sentir mucho más calmado pudiendo así coquetearle con la brillante personalidad que lo caracterizaba. Aunque debía admitir que aún tenía esos elefantes que pateaban con fuerza su estómago cada que sus miradas se conectaban, ella era demasiado para sus sentidos, demasiado para apreciar, tan brillante, coqueta e ilegal que quería llevarla rápido a su casa y hacerla suya todo el resto de la noche. 

No se dio cuenta en qué momento su mejor amigo había desaparecido del bar junto a las amigas de t/n, pero no dudó ni un segundo en invitarla a pasar la noche en su pequeño apartamento no sabía que excusa debía darle pues a pesar de haber conectado tan bien no creía que ella fuera de las que aceptaban esas propuestas a la primero. Grata fue su sorpresa cuando con una sonrisa brillante se levantó de su asiento para tomar la mano de él y empezar a caminar por las frías calles con dirección a la casa del castaño. 

NCT  [One shots]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora