El tintineo producido por la tobillera obligada a desplazarse de lado a lado inundaba el lugar, pasos que se movían en una sola dirección de ida y vuelta como una línea recta interminable, de vez en cuando el pasillo se sumía en completa oscuridad cuando uno de los truenos que afuera caían era más fuerte que el circuito eléctrico del lugar, a veces el destello de las luces prendiéndose y apagándose se coordinaban con el sonidito del objeto que adorbana su tobillo izquierdo. No había calma en sus movimientos por más sistemáticos que parecieran, una figura que iba y volvía una y otra vez no podía denotar tranquilidad en ningún contexto.
El pasillo de paredes blancas casi relucientes reflejaban con mayor fuerza la sombra del diminuto cuerpo que no encontraba consuelo, parecía un alma en pena, un fantasma atrapado en ese rectángulo que solo irrumpía con su robotizado actuar cuando el sonido producido por la tormenta eléctrica era demasiado para sus nervios; era en ese momento cuando detenía su andar para sostenerse la cabeza con ambas manos. A la par con su andar y el tintineo de su dige se escucha el chasqueo de las uñas mordidas de manera frenética y repetitivamente, un hábito que creyó haber dejado hace años, pero que había retomado en las últimas horas.
Ella se había esforzado como nunca por cambiar sus hábitos, trató con locura por dejar de comerse las uñas cosa que logró después de tres años de pintárselas con ajo y limón, sumergirlas en vinagre y lavárselas con crema dental para que el sabor no la tentara; pero cuando quitar un vicio sin sanar la verdadera causa es como ir cambiando el objeto de desahogo fue en su esfuerzo por dejar sus uñas en paz que encontró reconfortante arrancarse los vellos de su cuerpo sin importar su ubicación, con el tiempo terminó generándose heridas que tardaban eternidades en sanar. Tuvo que renunciar a su desestresante cuando se volvió inviable estar sanando sus heridas e incluso cuando tuvo que recurrir al médico debido a que algunas se habían inconado.
Después de sus heridas siguieron las drogas, pequeñas cantidades al principio un porro después de desayuno era ideal para calmar la ansiedad matutina que le recordaba la cantidad de asignaciones que debía cumplir, con los meses ya no era suficiente con un porro llegando a estar trabada la mayor parte del día. Llegó al punto de ser demasiado evidente para el resto teniendo que intervenir su manager pues los rumores ahora se hablaban casi a parlantes y no podía permitirse dañar su carrera de esa forma, aunque si se lo preguntaban a ella dirá que ya está acabada de todos modos.
Llevaba limpia al rededor de medio año, la habían obligado a asistir a terapia pudiendo al fin tratar algunos de sus demonios lo cual generaba una sensación de bienestar pasajera que es suficiente para permitirle levantarse todas las mañanas a ensayar, cantar, cumplir itinerarios, modelar y sonreír como si su vida fuera perfecta. Las terapias se complementaban con pastillas controladas por su manager generando en ella días buenos y malos, días en los que tenía una energía arrolladora donde podía componer un álbum completo, dar un concierto cinco horas seguidas como si nada y llegar a hablar con sus amigos; pero también estaban los malos donde no podía levantarse de la cama, donde sus ojos pesaban, las ganas de llorar eran abrumantes y tenían que obligarla para cumplir su agenda.
Ese día era por suerte uno normal, pero que peligraba con convertirse en uno horrible pues se encontraba en un set de grabación junto a un montón de estrellas que presentarían sus nuevas canciones y estaba lloviendo a cantaron retrasando la agenda y alertando sus sentidos que odiaban las tormentas ruidosas pues le generaban extremo pavor. Para un alma ansiosa, débil y miedosa el ruido de los truenos era simplemente mucho para manejar haciéndole creer que su corazón podría detenerse en el próximo susto.
- Necesitamos que salgas al escenario - la voz de un miembro del staff interrumpió su cronometrado andar.
Parpadeó varias veces antes de ser consciente de lo que debía hacer, esa persona había entrado en su cuarto solitario donde trataba de calmarse antes de presentarse ante las cámaras así que su cerebro comprendió que se había acabado su tiempo de espera y que ahora tendría que salir a pararse debajo de las fuertes luces blancas que a veces encandelillaban sus ojos. Se relamió los labios antes de asentir con la cabeza, el intruso se esfumó así como llegó dejándola de nuevo sumida en sus pensamientos; se miró las uñas cerciorándose que no se hubiera dañado el manicura, luego alisó su vestido largo hasta debajo de la rodilla, se peinó un poco y se dio una última mirada al espejo prometiéndose que esta noche lo haría bien.
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NCT [One shots]
FanfictionOda al erotismo, la sexualidad, la vida cotidiana y el delirio NCT One shots
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