Me monté en Mostaza y espoleé con fuerza. La yegua respondió de inmediato, galopando entre los árboles tras la sombra que huía.
Era difícil ver. Midna flotaba a mi lado, proyectando una luz tenue que apenas me permitía seguir el rastro de manchas negras que el espectro dejaba.
El espectro intentó perderme varias veces, girando bruscamente entre la maleza, pero Mostaza era más ágil de lo que esperaba. Finalmente se detuvo detrás de un árbol grueso. Vi cómo la sombra se metía de nuevo en un cuerpo humano que yacía inerte en el suelo.
Salté de la yegua antes de que el caballo terminara de frenar y corrí hacia él con el sable en alto.
-Se acabó.
El hombre abrió los ojos de golpe, aterrado.
-¡Espera! ¡No me mates!
-Dame una razón.
-¡Aún no soy general! ¡Esto solo era una prueba para entrar! ¡No ganas nada matándome!
Apreté la mandíbula. La rabia me pedía terminar con él ahí mismo, pero lo necesitaba vivo... al menos por ahora.
-Midna. Inmovilízalo.
Hilos de maná oscuro salieron de mi mano y le ataron muñecas y tobillos con fuerza. El hombre forcejeó, pero no pudo romperlos.
Me agaché y le quité un objeto extraño que llevaba colgado del cuello: una piedra negra irregular que aún latía con una energía poderosa. El arma divina. La guardé en mi bolsillo.
-Si vuelves a lastimar a alguien en esa granja -dije en voz baja-, no voy a dudar.
Lo cargué a duras penas sobre Mostaza y regresé al rancho. El cielo empezaba a clarear cuando llegué.
Maron estaba parada frente a la casa, con los brazos cruzados.
Me bajé del caballo y tiré al hombre al suelo.
-Este es el que estaba desapareciendo a tus animales.
Maron nos miró de arriba abajo, evaluando la situación.
-¿Qué? ¿Creíste que no volvería? -pregunté.
-Más bien creí que ibas a lastimar a Mostaza.
-¿A quién?
-Es el nombre de esa yegua. Mostaza.
-¿Se llama así porque es amarilla?
Maron bufó.
-Y tú eres muy listo, ¿verdad? -dijo con sarcasmo-. Te la encargo. Ama revolcarse en el pasto y detesta las zanahorias. Prefiere las manzanas verdes.
Había una preocupación genuina en su voz. La entendí perfectamente.
-Te la voy a cuidar. Te lo juro.
En ese momento Midna salió de mi pecho y flotó a mi lado.
-Lo va a hacer -dijo ella-. Puede parecer tonto, pero es un buen tipo.
Maron abrió los ojos con sorpresa.
-¿Viajas con un hada? ¿Ha estado contigo todo este tiempo?
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Battlefox
FantasiEstaba muriendo solo, atrapado en su propio cuerpo. Despertó en un mundo que solo respeta la fuerza. Alois no busca ser héroe. Busca volverse tan peligroso que nadie vuelva a decidir por él. A su lado viaja Midna, un hada que lo sigue por voluntad p...
