Capítulo 9.

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-¿Puedo decirlo ya? ¡Wow!-comentó nada más salir por la puerta.

Reí.

-Gracias-sonreí-Tú también vas guapísimo cariño.

-Tonterías. Yo voy como siempre.

-Pues lo dicho, guapísimo-le besé.

Niall me abrió la puerta como todo un caballero y, al yo entrar, rodeó el coche para poder meterse en su sitio. Al entrar me miró y enseguida una sonrisa apareció en cada uno de nuestros rostros. Él me cogió la mano y no la soltó en ningun momento. Mi chico rubio mantuvo una de sus manos en el volante, mientras la otra iba del volante a la palanca de marchas; sin llegar a soltar mi mano un solo instante.

La música se mantenía a un volumen reducido ambientando el lugar. Se conversaba poco, pues las palabras sobraban. La vista estaba en la carretera y en el paisaje, nuestras miradas no podían conectar, pero tampoco hacía falta. Bastaba la compañía mútua.

El simple tacto de su mano me tenía embelesada. Era amor, no podía ser otra cosa y sabía que era correspondido y que duraría siempre.

**Narra Harry**

Llegué a la dirección a la hora más temprana posible y llamé al timbre. Enseguida me recibió Sofía, se veía destrozada. Había sido fuerte durante demasiado tiempo, yo lo había visto, había estado a su lado. Ahora había llegado su momento de debilidad e iba a continuar ahí

La quería, era mi amiga. Nos conocíamos de 5 años atrás y cada vez nos llevábamos mejor, casi inseparables.

Al abrir la puerta me cedió una débil sonrisa. Se la devolví inconscientemente, de manera involuntaria, como acto reflejo. Me invitó a pasar y así lo hice dirigiéndome direactamente donde el delicioso olor a pizza casera me guió.

Oía sus pasos seguirme a poca distáncia, pero aun así me giré para asegurar su preséncia a mi lado cuando llegué al destino.

-La acabo de sacar del horno, pero si te atreves puedes coger un trozo.

Quería hacerle caso, es más, lo hice tan solo unos minutos después, pero antes debía de hacer algo muchísimo más importante, algo que Sofía necesitaba y que, aunque sabía que ni ella misma se lo había reconocido, en el fondo lo estaba pidiendo a gritos.

Me acerqué a ella y la abracé fuertemente. No quería soltarle, quería transmitirle todos mis ánimos, todo mi cariño, todo lo necesario para que el dolor la abandonara.

-A mí siempre me tendrás a tu lado-le susurré en el oído-no debes llorar por un tipo como él.

Las lágrimas comenzaron a descender con más intensidad y empecé a oír gimoteos. No era eso lo que quería escuchar, solo quería verla sonreír, pero sabía que en ese momento era lo que necesitaba y no pude hacer más que aguantar el dolor que ese sonido me provocaba y apoyarla y animarla como pudiera.

Me separé de ella y le miré a los ojos. Estaban cristalizados y eso provocaba que los míos se aguaran solo ver su dolor reflejado.

Juntos nos sentamos en el sofá enseguida. No teníamos por qué mantenernos depié. Busqué una película y puse la primera que encontré. Quería que olvidara el dolor y, aunque este era una manera transitoria, me parecía lo correcto por el momento.

La senté a mi lado y la abracé bien fuerte mientras la película comenzaba. Durante estas dos horas iba a encargarme de que en su mundo solo estuvieramos nosotros dos. Porque lo único que buscaba era su risa.

**Narra Niall**

Estaba nervioso, lo confieso. De todas las veces que habíamos salido este era la primera vez que podíamos llamarlo "oficial" ; la primera cita oficial.

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