Capítulo 14.

164 9 0
                                        

-Siento mucho lo de ayer-comenzó-Pido disculpas a todos los que vinieron ayer a vernos, igual que me disculpo con mi familia por haberme ido antes de que finalizara el concierto. Pero entended que no supe qué más hacer, preferisteis insultar a mi novia a  ver nuestra actuación... Me sentí muy impotente y no podía seguir viendo aquello. Quiero que quede claro que la amo y no pienso separarme de ella, os quiero directioners, pero no puedo y no voy a dejarla marchar...-y con eso finalizó el vídeo que no dudó en subir a youtube.
Durante todo el vuelo a Londres estuve viendo el vídeo. Dándole a replay una y otra vez.
Cuando llegamos a la limusina cada uno se sentó en su sitio y Niall me arrevató el móvil. Le miré enarcando una ceja y él me abrazó y besó mi cabeza.
-Deja el móvil y hazme un poco de caso-susurró antes de separarme de él.
-Lo siento-le cogí las manos y las acaricié mientras le miraba a los ojos-Solo, no me creo que dijeras eso. Me gusta escucharlo...
-Quiero aclararte algo mi amor, no vas a librarte de mí en tu vida.
Reí y le besé.
-De eso estoy segura, porque yo no te dejaré marchar-le sonreí.
Soltó una de esas carcajadas que cada día me enamoraban más y me besó de nuevo. Fue un beso rápido pero cargado de pasión.
Quedé abrazada a mi rubio con mi cabeza apoyada en su hombro y miré al resto. Cada uno manteniendo diferentes conversaciones que entretenían su paseo. Cada grupo formando su propia burbuja sin saber qué podía estar comentándose en la burbuja contigua. 

Dejé que mis pensamientos ocuparan mi tiempo. Como todo había cambiado en cuestión de horas. Ya ni siquiera recordaba aquel sufrimiento, no entendía por qué me había invadido tal pesar. Sabía que Niall era todo lo que necesitaba, ahora se veía absurda mi duda durante tantos años. Junto a él todo mal desaparecía, un mundo nuevo se mostraba ante mí y en él todo parecía ser mágico y especial. Nada podía dañarme cuando él estaba junto a mí, era mi escudo ante cualquier mal que quisiera atacarme, mi medicina ante cualquier malestar que quisiera invadirme por dentro, mi incondicional felicidad durante todo un día transcurrido.

¿Cómo podía una sola persona ser tanto para mí? ¿Cómo podía mi vida depender tanto de otra persona? Una persona en la cual su encuentro había sido mera coincidencia.

Lo más sorprendente había sido sentirme tan débil como lo hice. ¿Por qué me había derrumbado tanto? No lograba entenderlo. Siempre me encargué de mis propios problemas, siempre fui fuerte y pude con todo... O tal vez incluso en ese momento yo misma me engañaba. Decía ser fuerte cuando solo dejaba mis pesares dentro de un cajón para no tener que enfrentarlos. Decía solucionar todos mis problemas cuando muchas veces solo los esquivaba y fingía haberlos superado. Era más débil de lo que yo pensaba y eso me hacía demasiado vulnerable, un blanco fácil para cualquiera que se propusiera como objetivo mi dolor. Debía aprender a ser fuerte, defenderme ante cualquier adversidad y no dejar que nadie me destrozara por dentro como ya lo habían hecho antes.

Miré a Niall un solo instante y de nuevo sonreí, no podía evitarlo. Él ya mantenía su vista en mí cuando le miré y sus mejillas se tornaron con un tono rosado. Le acaricié y comprobé como había aumentado su temperatura en esa zona. Era tan tierno cuando sus mejillas cogían aquel color, por un segundo podía verse tímido, verdadero.

-¿Qué piensas?-le pregunté.

-Nada... Solo te miraba, eres preciosa.-Con esas palabras consiguió que yo también me sonrojara, no estaba acostumbrada a los halagos espontáneos. Más de una vez me habían dicho "estás muy guapa" "Hola preciosa" "estás genial con ese vestido" y demás, pero jamás se había oído tan dulce y tan sincero como en aquel momento.-¿Qué estás pensando tú Jonson?-preguntó juntando nuestras frentes.

-Solo pensaba en lo mucho que te necesito en mi vida-me sinceré.

Me miró fíjamente durante escasos segundos y y dirigió su boca mi oído.

-No creo que me necesites más de lo que yo te necesito a ti-susurró en él.

Esas palabras, ese modo de trasmitirmelas me cautivó, me hizo sentir en una nube, me hizo creer que me mantenía en un sueño del que jamás despertaría. Él me hacía sentir querida, me ayudaba a creer en el amor, me transmitía un inmenso cariño cargado de adoración y apego.

Nuestras miradas conectaron y nuestra burbuja se solidificó. Estábamos juntos y así mos íbamos a mantener siempre. Uní nuestros labios una vez más y ambos creamos un beso lento y lleno de dulzura.

El coche paró y nuestro burbuja explotó. Habíamos llegado a casa, mi hogar era la primer aparada.

Bajé del auto y Niall enseguida me siguió. Asomamos nuestras cabezas para despedirnos y enseguida respondieron. Prometimos volver a vernos pronto y caminamos hacia casa. Cogidos de la mano nos acercamos a la puerta, pero al llegar nos resultó extraño oír ruido. Podía oírse la música muy fuerte en el interior.

-¿Dejaste la música puesta cuando te fuiste?

-Claro que no Niall. Lo dejé todo apagado.

-Pues algo me dice que alguien ha entrado y por lo que veo, no le costó mucho.

En ese instante un hombre se acercó a nosotros por detrás. No nos asustamos, sabíamos quién era y en ese momento necesitábamos su ayuda.

-¿Qué ocurre?-preguntó.

-Mark, necesitamos un favor-le pidió Niall a su guardaespaldas-Alguien ha entrado en el piso durante nuestra ausencia.

-Yo me encargo.

Le di las llaves y le dejé entrar mientras nosotros esperábamos fuera. Oímos a Mark hablar con alguien y enseguida abalanzarse a él. Me mantenía tensa, ¿quién había entrado en mi casa? ¿por qué se habían molestado en hacerlo si quiera? El culpable opuso resistencia, pero enseguida Mark lo puso ante nosotros.

No podía creer lo que mis ojos veían en ese instante. Hacía años que no le veía y que soñaba con nuestro reecuentro. Él solo tenía 5 años más que yo, pero la última vez que había podido estar con él fue a mis 10 años y no había vuelto a saber de él hasta ese momento.

-Adrián-nombré impactada, acercándome a él poco a poco.

-¿Quién es?-preguntó confuso mi novio.

-Es mi hermano. 

Ready To RunDonde viven las historias. Descúbrelo ahora