**Narra Harry**
Me tumbé en la cama con mis piernas en alto apoyadas en la pared. Mi cabeza ya había dado mil vueltas a lo ocurrido la noche anterior. Tenía dos caminos y ambos me conducían a un destino lleno de miedos. Temía lo que pudiera pasar a partir de ahora. Había cometido un error estúpido. Simplemente me había dejado llevar. Me había sentido querido y no había pensado en las consecuencias. Pero debería haber escuchado a mi corazón el cual, por primera vez, se había puesto de acuerdo con mi cabeza. Ambos me advirtieron, Sofía ocupaba todo de mí, ¿por qué había besado a Miriam?
Después de aquella equivocación mi amiga se marchó corriendo de su casa. Pude ver sus ojos llorosos dejando escapar silenciosas lágrimas. Podía sentir su desconcierto unirse al mío, podía notar como todos sus sentimientos se revolucionaban y la confundían por mi estupidez.
No me había atrevido a llamarla desde entonces. Me sentía avergonzado por mis actos. ¿Y si ahora la perdía? Era mi mejor amiga; aquella que se preocupaba por mí, me apoyaba, aconsejaba y quería sin importarle mis errores o estatus social, pero que a la vez no había llegado lo suficientemente pronto para quedarse en mi corazón. Cuando ella llegó mi corazón ya estaba ocupado, lleno por mi amor hacia Sofía, pero un pequeño trozo se mantenía libre para mi amiga, era un sentimiento que no podía comparar.
Me mantenía en la misma posición desde hacía ya una hora. Mirando las diferentes fotos que se mantenían ahí colgadas recordándome los diferentes momentos vividos con la persona que, a pesar de haberme abandonado sentimentalmente un mes atrás, tenía pánico de perder. Solo el pensamiento me mataba por dentro.
Tenía miles de preguntas reprimidas en la cabeza. Estaba frustrado por no tener sus respuestas.
"¿Tendría que elegir ahora que chica mantener a mi lado?" "¿Me perdonaría Miriam por lo que le hice?" "¿Acaso me perdonaría Sofía?" "¿Realmente llegaría a renunciar a alguna de ellas?"
Las dos eran demasiado importantes para mí y no quería perder a ninguna, pero Sofía ya sentía celos por Miriam desde hacía bastante y, para ella, esto sería la gota que colma el vaso. Al menos eso pensaba, por las miles de reacciones que había visto de su parte.
Oí la puerta abrirse y mi corazón se aceleró de forma automática. Las preguntas de mi mente se multiplicaban , cada una más aterradora que la anterior.
Me levanté de un salto y me puse unos pantalones de pijama. Estaba nervioso. Me removí el pelo y salí directo hacia la entrada. Me horrorizaba la idea de ver el dolor en su rostro. "¿Se habría enterado? ¡Mierda! Claro que lo habría hecho, ¿por qué sino hubiera venido tan rápido?"
Caminé con la cabeza gacha hasta llegar frente a ella. Enseguida sentí su mano levantar mi cabeza con la intención de que le mirara los ojos. Ya había nombrado mi nombre en reiteradas veces, pero al ver que no respondía había recurrido a la "obligación". Sus ojos eran el vivo reflejo de la felicidad, aunque su cara presentaba confusión. Durante un mero segundo pensé en no decirle nada y dejar que todo continuara igual, evitarle el mal trago. Aunque en realidad sabía que a quién intentaba pasarle el mal trago era a mí.
Dejé una lágrima escapar reflejando mi temor y haciendole ver que no todo era perfecto. Sin decir nada ella me abrazó, pero ese gesto me hacía sentir peor. Sí, había sido "solo un beso", pero lo que me afectaba no era el beso sino las consecuencias. Me separé y negué con la cabeza caminando hacia el sofá sabiendo que ella me seguía. Se la veía cada vez más preocupada y no dejaba de preguntarme qué había pasado para que mi reacción al verla fuera tan pesimista.
La cogí de las manos y la miré a los ojos una vez los dos estuvimos sentados. Acariciaba sus nudillos una y otra vez intentando dejar que los nervios marcharan y me dejaran expresarme. Empecé a explicarle todo lo que sentía hacia ella. Cuanto la amaba, cuanto le necesitaba. Le expliqué el miedo que tenía de perderla y vi como ella se asustaba cada vez más.
No callé hasta que ella no pidió explicaciones por mis declaraciones y fue entonces cuando mi corazón comenzó a acelerarse todavía más, si eso era posible.
"Bese a Miriam" solté sin más acompañándolo con un suspiro. Ya lo había soltado. Pensé que ahí venía la bronca, la bofetada, los insultos, los reproches. Pero no, todo fue demasiado tranquilo.
-Harry, yo...
-¿No vas a enfadarte?-la interrumpí extrañado.
De todas las reacciones que habían pasado por mi mente, esta no había aparecido en ningun momento.
Ella llegó con la cabeza y continuó hablando.
-Harry, yo me acosté con Nash el otro día.
Todo el temor se transformó en enfado. Yo había pasado dos días horribles pensando en como decirle que había besado a mi mejor amiga y ella me había soltado sin ningun temor que se había metido en la cama con otro.
Las lágrimas comenzaron a salir descosoladamente, pero ya no era preocupación. En ese momento le reproché todo lo que había podido llegar a guardar en algun momento. Incluso juraría que me inventé cosas. Todas las palabras salían de mi boca sin que pensara siquiera en ellas. No podía creérme lo que había pasado. Sabía que eso pasaría en cuanto la dejé sola en LA, pero pensé que tendría una escusa mejor que "estaba borracha", como si jamás me hubieran puesto esa escusa.
Me levanté del sofá y, de forma apresurada, salí de casa. Con mis llaves, mi móvil y mi chaqueta en mano. Me metí en el coche completamente cegado. Dejándome llevar de nuevo por impulsos, sin pensar en lo que iba a pasar ni en las consecuencias que tendrían.
Golpeé su puerta desesperadamente y no paré hasta que la abrió.
-Harry, siento no haber contestado a tus mensajes, es que...
No la dejé continuar. No quería que me diera tiempo a pensar. Me abalancé sobre ella y comencé a besarla transformando mi enfado en un apasionado acto estúpido y ruhín. Me estaba equivocando de nuevo y con la misma persona. Lo que ocurría era tan común como miserable. Miriam no se merecía esto. No se merecía "un polvo por despecho".
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Ready To Run
Hayran KurguSegunda temporada de "Conociendo a los Horan". Tan solo han pasado 3 días desde aquel nefasto día en el que ocurrieron tantas cosas. Se había descubierto a Brandon engañanado a la novia que tanto presumía amar. Noelia dejó a Aarón en plena boda para...
