IV

2.7K 239 25
                                        

Se despertó sobresaltado, aterrado, empapado en sudor frío. El grito desgarrador que había escuchado en su sueño hacía eco en su cabeza, acompañado de una angustia asfixiante que se retorcía en su pecho.

Algo andaba mal.

El grito que escuchó fue de Zero. Reconoció su voz de inmediato. Y eso sólo aumentaba el miedo.

Ignoró el mareo que le azotó cuando se levantó de un salto. Salió por la ventana, forzando a su cuerpo al límite para llegar lo más rápido posible a donde estaba su destinado.

Cabía la posibilidad de que sólo fuera un sueño, una de sus tantas pesadillas-y estaría muy agradecido si así fuera- pero, ¿si realmente había pasado algo? Tenía que comprobar por sí mismo el estado de su destinado.

La desesperación se mezclaba con una tristeza que no era suya.

Mientras corría, mil escenarios fatales cruzaron por su mente en segundos. Su imaginación, alimentada por años de malas experiencias, le atormentaba duramente. Un escenario sobre otro, cada uno peor que el anterior.

Solo se permitió respirar cuando estuvo frente a su ventana, a centímetros de él. Vio como Yuuki lo abrazaba entre sollozos, a Bloody Rose olvidada a un lado en la cama, y no tuvo que hacer un gran esfuerzo para entender que había ocurrido.

Eso lo destrozó en un nivel diferente.

Porque todo hubiera sido en vano si ella no lo hubiera detenido. Porque él no pudo hacer nada por la persona que amaba. Porque sentía que la historia se repetía y era su culpa.

Kaname permaneció allí, en el alféizar, ocultando su presencia; temeroso de marcharse y que ocurriera lo mismo, pero esta vez nadie estuviera allí para Zero.

Una hora más tarde Yuuki salió de la habitación, llevándose-para su alivio- a Bloody Rose con ella. Vio a Zero dar vueltas por la habitación para luego acostarse nuevamente.

Kaname cuidó su sueño por horas. Las clases nocturnas comenzaron, seguramente los nobles estarían preguntándose dónde diablos se había metido. A él poco le importaba el resto del mundo. En ese momento, lo único que le tranquilizaba era escuchar la respiración acompasada de su destinado. Sentir que estaba vivo, junto a él.

Cada vez que cerraba los ojos escuchaba el grito desgarrador de su pesadilla; retumbaba en su cabeza, junto a esa voz insidiosa que le decía que todo era su culpa.

Y él lo creía.

Si hubiera puesto más atención a Zero, o si le hubiese dicho desde el principio que eran destinados, tal vez, nada de eso hubiera pasado.

Kaname se sentía estúpido, un idiota por no darse cuenta de lo riesgosa de la situación. Él mismo había estado en ese escenario antes, tantas veces que ya no podía recordarlas, y aun así no pudo ver a través de Zero.

No pudo ayudarle...

Los primeros rayos solares tocaron su rostro, molestándolo. Las horas pasaron como segundos frente a él. Unos minutos más tarde, sintió a Zero despertar. Le escuchó alistarse perezosamente, para después salir de la habitación.

Kaname se marchó después de que lo vio salir del edificio acompañado de Yuuki. Para su alivio, se veía más relajado. Aunque sabía que no podía confiar en ello.

Tenía que ser más cuidadoso, más atento.

Y, lo más importante, tenía que terminar ya con Hio.




*

*

*



CrisantemoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora