—Sé que usted no mataría nadie, no le veo capaz lo veo en sus ojos —murmuro —. Yo confío en us...
—He matado a más personas aparte de mí padre Volkov —sonrió con sus ojos aguados —. Sé que es un suicidio decirle esto a un comisario, y más usted, es demasiado perfecto y estricto con las normas, pero le quiero Volkov y quiero serle sincero —quito su gorra dejando su pelo hechadola un lado, clavo las uñas en la tela y le miró a los ojos —. Le ate a una silla, le torture, lo disfruté y lo mate —sonrió al recordar la escena, el ruso entre abrió sus labios.
—¿Por qué lo hizo? —murmuro consternado.
—Era el o yo. Me negaba a morir por ser yo mismo, por ser feliz. Por ser Horacio. Lo siento pero no me arrepiento y aunque veo la decepción tras la murallas de tus sentimientos, no me arrepiento, lo disfruto y pienso que podría haberle hecho más daño —el ruso se acercó al más bajo y poso ambas manos en sus hombros zarandeadole.
—¡No le creo! ¿Quién le obligó ha hacerlo? ¡Sé que usted no...!
—Mi madre le abandono después de que mi padre asesinara a su amante, ella amaba a una chica que le ayudaba cuando mi padre le golpeaba, le apuntó con un arma y grito “¡Eres una zorra! ¡No mereces vivir por cambiarte de acera!” —dijo lo último voz rasposa imitando la de su padre, hizo un esto con sus manos haciendo parecer que era una pistola apuntando al comisario.
Horacio observaba la situación con sus labios entre abiertos, sollozaba de manera desconsolada tras su padre observándo como le apuntaba con un arma a su madre, acababa de matar aquélla mujer que le daba dulces y ropa bonita. Temblaba de miedo escuchando los gritos. Miró a su madre, está lloraba desconsoladamente, temblaba, estaba aterrorizada, Horacio miró hacia atrás y logo ver el bate de béisbol, lo agarro con fuerza y golpeó a su padre —. ¡Vete! —grito llorando golpeandole —. ¡Vete, pero vuelve por mi!
—¿Volvió? —susurro sin quitar las manos de sus hombros, Horacio levantó su mirada dejándo ver sus ojos rojos.
—No —susurro decepcionado —. Huyó de los problemas, me dejó solo apesar de todas las conversaciones que teníamos, todos los planes para huir con Carla, su amante, se desvanecieron. Huyó del problema, de mi, de todo.
Diecinueve años y seguía viviendo bajo el mismo techo de su padre, este no le dejaba irse, le torturaba mental y físicamente, Gustabo llevaba planeando escapar desde había demasiado pero Horacio afirmaba que no quería huir del problema, necesitaba intenta hacer cambiar a su padre.
—Pero entonces... Me enamore —susurro dejado que las lágrimas bajarán de su rostro —. Me enamore con la intensidad de mil soles, era mi primer amor... Me enamore de mi mejor amigo.
—¿Gustabo? —pregunto incrédulo.
—No, Gustabo es mi hermano, el título de mejor amigo quedaba corto para él —hablo seguro limpiando con la mano temblorosa sus lágrimas.
—¡Que decepción! ¡Eso qué haces viene de la genética de tu madre! ¡Maricona! —grito histérico, Horacio asustado se abrazo a si mismo —¡Si vuelves a verle te mataré!
—Una vez le torture y le mate, llame a Gustabo entre llantos...
—¡Hostia puta! —se río como un niño en la feria —. Que pasada, pero yo le hubiera quedado los ojos y...
—¡Gustabo por dios! —exclamo temblando —. Acabo de torturar y matar a mi puto padre ¡Y me ha gustado! —grita señalado el cuerpo sin mirarlo.
—Eso no contaba como padre —dijo acuclillandose al cuerpo —. Estoy orgulloso, Horacio —sonrio el rubio pinchando el cadáver con una rama.
—¡Voy a ir a la cárcel! —grito asustado.
—Hombre si sigues girando seguro —las palabras tranquilas de Gustabo hacían que poco a poco se calmara aquel chico de diecinueve años —. No pasa nada, cogeremos la camioneta de este no creo que vaya a usarla —se carcajeó levantándose y caminando a su hermano —. Prepara tus cosas. Nos piramos.
—Me la pasaba toda la vida huyendo. La policía nos buscaba, me querían entre barrotes, bueno nos querían, pero entonces Gustabo apareció con un folleto.
—¡Mira que te traigo! —exclamo dejando el folleto sobre la destrozada y deteriorada mesa.
Horacio miró el folleto —. ¿Los Santos? —pregunto confundido alzando su rostro.
—¿No decías que estabas cansado de huir? ¡En los santos ya no huiremos mas! ¡Mira, lee! —le señalo un párrafo bajo la palabras en grande “los santos”.
—“Todos sus delitos quedan atrás. Una nueva vida, un nuevo comienzo." —leyo, a cada palabra que recitaba más emoción se volcaba en ella.
—Horacio —hablo la voz dirá del mas alto.
—No te molestes, se lo que piensas de mi, soy una vergüen...
—Estoy orgulloso de usted —por primera vez el ruso le regaló una sonrisa seguido de acercarlo a este por los hombros, haciendo que la mejilla de Horacio chocará con su pecho.
—¡Cuidao'! ¡La pintura de mi ropa sigue fresca! —exclamo intentando separarse del abrazo, más el ruso no le dejo apartarse.
—La camisa esta algo desgastada, no me importa —apoyo su barbilla en la cabeza de este.
El corazón de Horacio iba realmente rápido, el ruso le estaba abrazando, el ruso le había entendido. El ruso le había quitado el dolor de su pecho.
—Gracias... —susurro.
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Tenía 39 de fiebre, pero Bros me bajo a 37, no problem.
Chale yo quería hacer el tag con mi mejor amigo Lucy. F. Ahre.
Un beso.
—N.G.A
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Ámame. VOLKACIO.
FanfictionTodo empezó cuando vi por primera vez su sonrisa, era preciosa, pensaba que él ni siquiera sabía que era eso, pero para mi sorpresa me sonrió de manera amable. Ahí empecé a sentir cosas que ni yo podía controlar, ¿Por qué? Por qué cuando un trozo de...
