Habitación (+18)

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Al llegar al hotel, YoungJae no fue nada discreto al llevarse al mayor lejos de los demás ni tampoco lo fue cuando subían por el elevador hasta la Sweet. Quería besarse con el mayor. Desde hace mucho tiempo. Y ahora que Mark ya lo sabía y no se oponía, resultaban menos difícil hacerlo.

Abrió la puerta como pudo, pues tenía al mayor besándolo con desesperación mientras le tocaba el cuerpo con mucha prisa. Sus dientes mordiendo. Sus lenguas jugando y YoungJae jadeando.
Había estado dos veces con el mayor y ansiaba una tercera.

Al cerrar, el mayor lo levantó por los muslos, llevándolo al sofá donde lo acorralo por primera vez. Lo dejó caer y luego lo siguió besando. YoungJae abrió sus piernas dejando que JaeBeom estuviera en medio de ellas. Deslizando sus largos dedos por sus piernas y sus muslos.

No iba a impedir nada en lo absoluto. Lo quería tanto como lo pensaba.

-JaeBeom, creo que estoy enamorado de ti...

Aquello hizo que el mayor dejará de besarlo en el instante. YoungJae abrió sus ojos mirando a JaeBeom. Se veía impresionado y algo nervioso. Quizás un poco feliz. Daba igual, no estaban besándose y eso le asustó. Quizá era muy pronto para decirlo o quizás el mayor no sentía lo mismo.

Había tantas cosas en medio y YoungJae comenzaba a creer que la había regado horrible al decirlo justo antes de hacer el amor.

¡Maldita sea, YoungJae!

-¿E-en serio?

-¿Esta mal que lo dijera? No quiero que eso arruine lo ¿nuestro? O lo que sea que hagamos.

-YoungJae, yo estoy igual de enamorado de ti.

Y volvieron a besarse, pero esta vez con más fuerza. Las manos del menor se enredado en el cabello de JaeBeom mientras este le quitaba el pantalón a toda prisa. YoungJae elevó sus caderas para luego sentir una corriente fría deslizarse por sus desnudas piernas. Bajo sus manos y como puedo abrió la camisa de JaeBeom, uno a uno cada botón.

Ambos sabían que estaban enamorados, que se correspondía, pero solo uno sabía que se aprovechaba de ello. Solo uno sabía que había hecho mal desde el inicio al mentir. Y sólo uno sentía culpa por hacer sentir de aquella manera al contrario. JaeBeom sabía que estaba jugando con el menor, pero aún así lo desnudo.

Aún así lo llevó a un su cama una vez más mientras lo besaba, mientras lo tocaba y lo hacía delirar como la primera vez. De la misma forma en que lo había imaginado ya en muchas ocasiones. Tenía a YoungJae bajo su cuerpo bañado en sudor. Con los ojitos cerrados mientras él le demostraba cuán enamorado estaba.

YoungJae se aferraba a las sábanas bajo su cuerpo. Con sus labios prisioneros de sus dientes. Sus piernas abiertas y el cuerpo ardiendo. Amaba como el mayor lo llevaba a las nubes una y otra vez, como con tan solo besarlo lo hacía delirar y como con sus dedos lo encendía.

Estaba enamorado de JaeBeom y su cuerpo. De cada maltido centímetro de aquel endemoniado cuerpo que se movía a su ritmo. Nadie podía decir lo contrario jamás. Hacer el amor con el mayor era algo inexplicable. Era simplemente magnífico.

Y mientras sus cuerpo se juntaban, aquellas palabras salieron de su boca para se volver la música favorita del mayor.

-Te quiero, hyung...

Más movimientos certeros, más gemidos de parte de ambos y más extasis barriendo sus cuerpo. YoungJae no podía siquiera hablar más. Su boca era prisionera de los labios ajenos en besos hambrientos y fuertes. Dientes, lengua, labios. Saliva. Una combinación de todo y nada que lo llevaba a tocar el orgasmo en repetidas veces solo para retenerlo un poco más haciéndolo jadear.

Llegó un punto en su demostración de amor, en que sus dedos se mantenía entrelazados sobre la cama. Juntos. Volviendo sus nudillos blancos por la fuerza. Haciendo que sus manso dolieran y que sus piernas temblaran.
Podía sentir todo contra su cuerpo. La piel caliente del mayor. Las embestida desenfrenadas contra su pequeña cavidad muscular. Los besos en el cuello que terminaban en chupetes.

Su vientre contrayendose fuertemente cuando los movimientos pelvicos del mayor dieron junto en aquel lugar dulce. Aquel que lo hizo gemir en voz alta. Un grito brotó de su boca sin ser retenido y JaeBeom entendió que YoungJae lo disfrutaba incluso más que la primer vez. Siguió dando donde mismo, haciendo que el menor no parará de gemir y pedir desesperadamente por más. Enredando sus piernas con fuerza y subiendo sus manos a la espalda del mayor.

Dejando marcas rojas por toda quella blanca piel mientras se intensificaba todo en su vientre. Mientras JaeBeom hacía todo lo que él pedía sin objeción alguna.

-JaeBeom~

El mayor mentiría si dijera que no amaba escucharlo decir su nombre entre gemidos exitantes. Mentiría si dijera que no quería hacerle el amor todos los días por el resto de la vida, pero debía explicaciones que hacían todo las complicado.

-Amor, quiero estar siempre contigo...

Un leve tirón se sintió en su vientre y junto con él, su orgasmo. Aquello que lo hizo lloriquear cuando se corrió manchando su estómago y el contrario. Cuando sintió como JaeBeom también dejaba salir todo su esencia dentro de él, por primera vez sin un preservativo de por medio.

En ocasiones como esa, amaba no ser una chica porque entonces tendría muchos problemas con su padre.

Poco a poco sintió como el mayor deja de moverse sobre él para luego dejarse caer en la cama a su lado. Lo abrazo por la cintura mientras JaeBeom los cubría con la sabana. YoungJae lo miró y sonrió. Tan perfecto como la primera vez, pero con la diferencia de que ahora no se quedaría dormido pronto.
Quería mirar al mayor por unos minutos más. Verlo despeinado y sexy justo después de terminar.

Con la respiración errática y el pulso acelerado. Con el cabello pegado a su frente y sus labios hinchados. Tan perfecto.

-¿Qué sucede? - preguntó el mayor mirándolo también.

-¿Sabían que te ves sexy después del sexo? - JaeBeom elevó una ceja. - te ves malditamente sexy, Bumie.

-Tu de verdad quieres que te lo haga de nuevo, ¿verdad?

YoungJae mordió labio inferior antes de ver como el mayor se levantaba de la cama y descendía por su pecho con un camino de besos hasta su miembro. Y separó los labios cuando sintió la caliente boca del mayor ahí. Usando su lengua en ocasiones para hacerlo delirar.

Gravity HotelDonde viven las historias. Descúbrelo ahora