3. ¿Te gusta esto, verdad?

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Ella dejó que el agua recorriera su cuerpo y por un momento imagino que sus tatuajes desaparecían, que sus cicatrices también y se imaginó que volvía a ser una niña, la pequeña de Jonathan, aquella que sonreía a pesar de todo

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Ella dejó que el agua recorriera su cuerpo y por un momento imagino que sus tatuajes desaparecían, que sus cicatrices también y se imaginó que volvía a ser una niña, la pequeña de Jonathan, aquella que sonreía a pesar de todo.

Narra Amber: Los días pasaban y sin querer, Rose me había dado al excusa perfecta para reunirme con Alex a menudo: el examen y leer el libro.

Yo ya había decidido que le seguiría el juego a Alex, solo que al final, ese el cual él planea ganar, yo ganaré, yo lo dejaré, yo le mostraré que se equivocaron conmigo, no soy una tonta y por más que nunca haya tenido sexo con alguien, la palabra Virgen no va conmigo y con muchas chicas, lastima que nadie lo note.

He descubierto una parte de mí que no sabía que tenía y estoy orgullosa, parece que esta horrenda situación era necesaria para sacar ese lado nada tímido y totalmente necesario de mi.

Había llegado a la casa de Alex, traté de ponerme "linda", aunque claro, yo me siento linda en mi cama, leyendo y usando mi Instagram para publicar cosas body positive.

Luego de seguir el mapa de mi celular, llegue a la casa de Alex, una casa de dos pisos, muy bien cuidados y con aspecto a casita inglesa, me parece muy linda.
Iba a tocar el timbre de la elegante casa cuando un señor canoso salió de ella, pareció agobiado y algo apurado.

—Hola, so...— empecé a hablar, pero él me interrumpió.

—La amiga de Alex, sí, él está arriba, adiós— el señor salió corriendo y se subió a una camioneta que estaba estacionada frente a la casa, luego arrancó.

Raro... me gusta.

Entre a la casa, observando la sala de estar mientras cerraba la puerta detrás de mi. Hay dos sofás de cuero marrón, una mesa de cristal en medio de los dos y una smart tv justo sobre la estufa a leña. Las estufas de leña siempre me parecieron el lugar perfecto donde tener un momento romántico, pero jamás tendré uno con Alex frente a esta, no creo que él pueda llegar a ser romántico, ni conmigo ni con nadie.

Vi las escaleras y las subí despacio, observando el detalle de la baranda de madera. Acaricié hasta el último centímetro y pronto me encontré en el pasillo, perfectamente pintado de blanco y con varios marcos que tenían fotos.
Oí una ducha y según Alex no hay nadie más que el, así que como la buena curiosa que soy, me acerque a los marcos y vi a Alex de pequeño con su mamá, él la abrazaba por los hombros y ella sonreía.
¿Donde he visto a esta mujer antes?
En otra de las fotos, Alex ya era más grande y ahora, ya era más alto que su madre, quien lo estaba abrazando por la cintura mientras que él le besaba la frente.
Alex puede ser cariñoso si se lo propone.

Por unos segundos pensé que tendría que abrir todas las puertas hasta encontrar el cuarto de Alex, pero había una puerta abierta y cuando vi muy levemente el cobertor negro supuse que eran el de Alex, pues conozco poca gente que usa negro a la hora de hacer la cama.
Abrí la puerta un poco más y cuando miré al escritorio supe que era la habitación de Alex, pues no creo que su mamá o su papá vayan a tener este lío en sus escritorios.

Amber's head Donde viven las historias. Descúbrelo ahora