Capítulo 33:

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Aiden empuja el carrito de compras mientras que Mackenzie y Elisabeth colocan lo necesario dentro de el.

- se siente bien- comenta Aiden,
- respirar este aire-

- respiramos aire de tu infancia- sigue Elisabeth.

- y de Killian- recuerda Mackenzie, con la vista en un paquete de cereal hasta que escucha una voz familiar, de una de las visitas de Juliana a Londres,

- no puede ser- la mujer también está de compras en el supermercado,
-¿Mack, Lizzy?- y por poco se olvida de lo frágil de algunos productos que estaban en sus manos, los cuales los deja caer en el carro para abrazar a las chicas inmediatamente.

- señora Juliana- sigue Mackenzie,
- me da gusto verla-

- a mi me da gusto- suelta la mujer que termina abrazando a Aiden,
- Killian no me dijo nada- y todos los ojos terminan en Aiden,

- oh, que raro- cometa el joven,
-quizas no lo sabe aún-

- ¿no?- suelta Mackenzie.

- bueno, pues yo se lo diré- llega de nuevo a su carro, - las espero esta noche para cenar...

- pero.... nuestro padre- trata de agregar Elisabeth pero Juliana ya se va literalmente corriendo solo para darle la noticia a Killian.

- ¿por qué no se lo dijiste?- pregunta Mack a Aiden,

- quería verlo sorprendido-

- ¿y si esa sorpresa no le gusta?-

- te diré algo Mack, Killian no puede estar enojado contigo- le guiña un ojo, - y ahora, vámonos-...

Killian, por otro lado está saliendo del baño, luego de tomar una ducha, derecho a su habitación cuando ve a su madre subir ágilmente las escaleras,

- Killian, hijo- sonrie ampliamente,

- mamá- saluda Killian ingresando a su habitación,

- no sabes a quién ví hoy en el super-

El joven finge interés, - ¿tu amiga?-

-no mía, tuya- levanta ambas cejas perversamente,

-¿mia?- frunce el ceño,

- Mack y Lizzy-

- ¿Mackenzie está aquí?- escupe con mala cara llevándose consigo la sorpresa de Juliana,

- si- ya habla con un tono menos alegre, ya que ahora está confundido.

- ¿Aiden está aquí?-

- si- murmura pero Killian ya no se molesta en contestar sino que sale de su casa para llegar a la casa de Aiden y allí lo espera, sentando en uno de los escalones de la entrada hasta que lo ve llegar.

- hola- saluda Aiden, tratando de contagiar su sonrisa a su amigo,

- ¿por qué no me dijiste?- gruñe Killian pero Aiden se toma su tiempo para abrir la puerta y entrar,

- ¿para que tú volvieras a Londres?-

- no se trata de eso-

- pues yo creía que huías de Mackenzie- se encoje levemente de hombros,

- ¿por qué están aquí?-

- Alessandro y Zac también estan aquí- camina en dirección a la cocina,

- contesta...

- ¡porque también escaparon de Londres!- suelta al fin, - dejaste a Mackenzie sola en esa Cuidad pero él también lo hizo. Christian, el maldito infeliz- tensa su mandíbula, -va a tener un hijo con su novia. Londres se convirtió en una burbuja, pequeña y donde sea que vayan, se seguirían encontrando con ellos, ¿dime que podía hacer? Irme también, dejar que sigan allí. Solo sugerí esa idea, Elisabeth lo tomó y Alessandro lo aceptó porque ve en sus hijas ese maldito corazón destrozado- ante el silencio de Killian, el joven se sirve un vaso de agua,

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