Un día nuevo, nueva tragedia, o eso es lo que piensa Katsuki. Le sorprendía que no estuvieran ciertos pelinegros junto a él.
Miró a todos lados de la habitación y nada. La ausencia de ambos era notaria, hacía tiempo que no sentía la habitación tan sola, dos meses a decir verdad, el silencio no era parte de ella antes de la llegada de Tadashi, Eijiro se había encargado de brindarle felicidad y ruido, sobre todo ruido.
La puerta se abrió, mostrando a un pelirrojo con una bandeja de plata en manos y un pelinegro delante de él. Una sonrisa se instaló en su rostro.
- Buenos días - canturrearon ambos pelinegros, acercándose a la cama.
- Buenos días - saludó el rubio sentándose en la cama. - ¿Dónde estaban?
- Preparando algo para ti - contestó Tadashi sentándose a su costado, sonriendo al ver la tranquilidad de su madre, ¿Hace cuánto no lo veía relajado?
- Son huevos rotos - dijo el pelirrojo sonriente, dejando reposar la bandeja en las piernas del rubio. - Con picante, como te gusta.
- Gracias - sonrió Katsuki, empezando a comer el desayuno que le habían dado ambos Kirishima's. - ¿Por qué esto?
- Pues... - empezaron a decir ambos pelinegros, tramaban algo, de eso estaba seguro Bakugou.
- Hablen de una vez.
- Como es nuestro día libre, pensabamos en salir a pasear. - Dijo Kirishima, el mayor, tratando de evitar la mirada de Bakugou. - Para, ya sabes, crear recuerdos.
- Tengo que estudiar.
- Mamá, por favor, sólo un rato.
- Agh, como sea
Ambos pelinegros, sonrieron, habían logrado su cometido. Empezaron a saltar un poco, mostrando su emoción, siendo vigilados por un rubio totalmente calmado, nada parecido a lo que habían visto antes, un Bakugou totalmente distinto. Quizás ninguno de los estudiantes de la clase 1A describirían a Bakugou como una persona calmada y serena, mejor dicho, dirían todo lo contrario, y estaban en su derecho, puesto que casí nadie, por no decir nadie, conocía esa faceta tranquila y serena de él, a excepción se Eijiro, claro está.
Y, antes de bombardearse la cabeza con pensamientos melosos que después lo harían vomitar, empezó a alistarse. Claro que también obligo a que los pelinegros se alistarán, y como si de niños se tratasé, termino escongiendoles ropa.
Realmente parecía una ama de casa.
Katsuki era consciente que la tranquilidad que tenía ahora no sería constante, y estaba en completa razón, puesto que Ashido y Kaminari entraron a su habitación como si fuera la suya, buscando al pequeño y su padre.
- ¡¿Qué mierda quieren, malditos extras?!
- Venimos por esta pequeña cosita - contestó la rosada jalando del brazo al menor de la habitación - Vamos a divertirnos con él.
- ¿Y quién dijo que iría con ustedes? - pregunto sombrío el pelinegro. - Ya tengo planes.
- ¿Eh? - soltaron los recién llegados, dirigiendo su mirar a la puerta del cuarto de baño que se empezaba a abrir.
- Bakugou, ¿Dónde esta mi camiseta? - pregunto el pelirrojo saliendo del baño con una toalla amarrada a la cintura y pequeñas gotas de agua bajando por su torso. Luego fijó su vista a la puerta, encontrándose a unos Denki y Mina boquiabierto. - ¡Hola chicos!
- ¿Eh? Kiri, ¿Por qué estás así? - pregunto Mina tratando de mantener su vista en otra parte que no sea el torso formado de Kirishima mayor.
- ¿Así cómo?
- Idiota - maldijo Bakugou aventándole una camiseta blanca, él sabía perfectamente que aquella escena se podría malinterpretar - Vístete rápido.
Y ahí se encendió el foco de Eijiro.
Volvió a entrar al cuarto de baño, apenado, era la primera vez que casi lo encuentran desnudo y eso lo avergonzaba, sobre todo si había una chica presente, Mina, en este caso. Trato de cambiarse lo más rápido posible, su hijo y pareja lo esperaban y tenía que correr contra el tiempo si no quería que el rubio cambiará de opinión. Las voces de los presentes en la habitación eran algo claras, podía escuchar perfectamente las ganas de Katsuki para querer matar al rubio electrico, Kaminari, y a la pelirosa, Mina. Rio al pensar que su hijo tendría que lidiar con eso, aunque no se sorprendería si viera dos explosiones fuera, una de cada uno de los ojirojos.
Y en efecto, salió del cuarto de baño, encontrando dos grandes nubes de humo, aunque una era más chica que la otra, en medio de la habitación, alejando a Ashido y Kaminari de la habitación. Rio, tratando de calmar a ambos chicos explosivos.
- ¡Kirishima, ayudanos! - pidieron las pobres almas en desgracia que sufrirían los efectos colaterales de su propia broma.
- Lo siento, pero no puedo hacer nada - dijo tras recibir la mirada asesina de su pareja e hijo.
Sabía que si interfería cavaría su propia tumba. Para su desgracia, y la de todos que supieran que Tadashi es su hijo, este, Tadashi, había heredado el mismo carácter de su madre aunque era un poco más amistoso que él.
Mina y Denki se alejaron de la habitación, más por apreciar su vida que iniciativa propia. Conocían el carácter explosivo de su amigo, y esperaban que Tadashi no fuera así, desgraciadamente era igual.
- ¿Entonces, nos vamos? - preguntó, tratando de amenizar el ambiente, el cual era tenso y terrorifico, todo por las auras sombrías y amenazantes de ambos ojirojos, sin contarse, claro.
Los otros dos asintieron, salieron de la habitación hasta llegar a la sala común, informando que saldrían. Las burlas hacía Kirishima, el mayor, no se hicieron faltar, más si contaban que estaría solo con Bakugou y su hijo.
El tema de que Bakugou era uno de los pocos hombres, dentro de la UA, con la capacidad de progrear un hijo en su interior cayó en manos de todos los de la clase 1A. Aunque pareciera que no tomó mucha relevancia al enterarse de eso, era Katsuki Bakugou, de quien hablamos, nadie en su sano juicio se atrevería a ponerle un dedo encima.
- Hasta luego, mamá Bakugou - dijo en broma Sero, ganándose una explosión en su rostro.
- Cállate.
Salieron de los dormitorios, en un intento de calmar las ansias de asesinato de Katsuki.
Tadashi reía, tenía en claro que la personalidad de su madre no era la más pacifica posible, y que, por ende, él y sus hermanos terminaron heredando ese mal carácter, que se podía contrarestar con el buen humor de su padre. Caminaron por las áreas verdes del campus de la UA, tenían todo el día planeado, primero irían al arcade y luego, quizás, a ver una película, y así, su jornada terminaría en un restaurante, pasando un bello momento familiar.
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Una ayuda al pasado
Fanfiction¿Qué harías si de la nada aparece un chico con las mismas características físicas y mentales que tú y tu posible pareja? ¿Y peor aún si él mismo revela que es tu hijo? Esas preguntas encajaban perfectamente con el cara descuadrada de Katsuki Bakugou...
