- Fue hace mucho..
El pequeño rubio caminaba frustrado hacía su casa. Había discutido con sus amigos o mejor dicho seguidores, después de ellos no había nadie más con quién jugar, después de todo había apartado bruscamente al único amigo que realmente tenía.
Unas voces a lo lejos se escuchaban próximas a llegar hacía él. Era un grupo de niños, apróximados a su edad. Sonrió. Quizás podría impresionar a esos niños.
- Hermano, mira. - logró escuchar decir a uno de esos niños, alzó la vista, visualizando a un pequeño rubio señalándolo. - ¿Ese no es el hijo Mitsu-sama?
- Tienes razón, creo que es él. - contestó otra voz, esta vez un rubio un poco más alto que el anterior. - ¡Hey! ¿Eres de la familia Bakugou, no?
- Qué te importa - contestó irritado, ¿no qué quería hacer amigos?
- Venga chaval, no seáis así. - habló el mismo rubio, esta vez frente a él. - Soy Reiji Matsuo.
- ¿Y a mi qué?
- Venga ya, sólo estaba presentándome. - dijo, el desconocido ahora con nombre, Reiji. Este hizo un ademán con sus manos, llamando al grupo de chicos detrás de él. - Ellos son mis amigos.
- Soy Satoru. - dijo el otro rubio, a un costado de su hermano. - Hermano de Reiji.
- ¡Yo soy Nanami Takeda! - exclamó una pelinegra sonriente.
- Souda Yuu, un gusto. - dijo el castaño, seriamente.
- Somos Connie y Azula Blouse. - se presentaron dos peliplatas, señalándose cada una respectivamente cuando dijeron sus nombres.
- Chicos, él es..
- Katsuki. - susurró el rubio cenizo. - Katsuki Bakugou.
- Es un lindo nombre. - alagó Reiji, acariciando el cabello despeinado de Katsuki. - ¿Quiered jugar con nosotros?
Katsuki asintió.
El resto del grupo, animados, corrieron hasta la casa de los Matsuo, claro que los únicos que iban a velocidad normal eran Katsuki y Reiji, caminando lentamente, sin apresurarse.
- Es raro que no haya conocido antes. - soltó de repente Reiji, alzando la cabeza, mirando el hermoso cielo celeste que tenía encima.
- ¿De qué hablas?
- Digo, eres hijo de Mitsu-sama y..
- ¿Mitsu-sama? - interrogó Katsuki, interrumpiendo al otro rubio.
- Tu madre, Mitsuki. - contestó. - Nosotros le decimos Mitsu-sama.
- ¿Por?
- Le da mejor. - dijo con simpleza, alzando los hombros.
Siguieron caminando, deteniéndose frente a una casa de dos pisos, blanca con un pequeño árbol en su delante. Reiji invitó a pasar a Katsuki a casa, donde ya se encontraban los demás niños.
- ¿Qué vamos a jugar? - pregunto Nanami.
- Nana-chan, no te desesperes. - dijo el rubio mayor. - ¡Primero, un apodo a Katsuki!
- ¡Tsuki! - gritó una de las peliplata.
- ¡Si! ¡Tsuki! - grito Nanami.
- Entonces, Tsuki. - anunció Reiji.
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Una ayuda al pasado
Fanfiction¿Qué harías si de la nada aparece un chico con las mismas características físicas y mentales que tú y tu posible pareja? ¿Y peor aún si él mismo revela que es tu hijo? Esas preguntas encajaban perfectamente con el cara descuadrada de Katsuki Bakugou...