Capítulo 26

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- Fue hace mucho..

El pequeño rubio caminaba frustrado hacía su casa. Había discutido con sus amigos o mejor dicho seguidores, después de ellos no había nadie más con quién jugar, después de todo había apartado bruscamente al único amigo que realmente tenía.

Unas voces a lo lejos se escuchaban próximas a llegar hacía él. Era un grupo de niños, apróximados a su edad. Sonrió. Quizás podría impresionar a esos niños.

- Hermano, mira. - logró escuchar decir a uno de esos niños, alzó la vista, visualizando a un pequeño rubio señalándolo. - ¿Ese no es el hijo Mitsu-sama?

- Tienes razón, creo que es él. - contestó otra voz, esta vez un rubio un poco más alto que el anterior. - ¡Hey! ¿Eres de la familia Bakugou, no?

- Qué te importa - contestó irritado, ¿no qué quería hacer amigos?

- Venga chaval, no seáis así. - habló el mismo rubio, esta vez frente a él. - Soy Reiji Matsuo.

- ¿Y a mi qué?

- Venga ya, sólo estaba presentándome. - dijo, el desconocido ahora con nombre, Reiji. Este hizo un ademán con sus manos, llamando al grupo de chicos detrás de él. - Ellos son mis amigos.

- Soy Satoru. - dijo el otro rubio, a un costado de su hermano. - Hermano de Reiji.

- ¡Yo soy Nanami Takeda! - exclamó una pelinegra sonriente.

- Souda Yuu, un gusto. - dijo el castaño, seriamente.

- Somos Connie y Azula Blouse. - se presentaron dos peliplatas, señalándose cada una respectivamente cuando dijeron sus nombres.

- Chicos, él es..

- Katsuki. - susurró el rubio cenizo. - Katsuki Bakugou.

- Es un lindo nombre. - alagó Reiji, acariciando el cabello despeinado de Katsuki. - ¿Quiered jugar con nosotros?

Katsuki asintió.

El resto del grupo, animados, corrieron hasta la casa de los Matsuo, claro que los únicos que iban a velocidad normal eran Katsuki y Reiji, caminando lentamente, sin apresurarse.

- Es raro que no haya conocido antes. - soltó de repente Reiji, alzando la cabeza, mirando el hermoso cielo celeste que tenía encima.

- ¿De qué hablas?

- Digo, eres hijo de Mitsu-sama y..

- ¿Mitsu-sama? - interrogó Katsuki, interrumpiendo al otro rubio.

- Tu madre, Mitsuki. - contestó. - Nosotros le decimos Mitsu-sama.

- ¿Por?

- Le da mejor. - dijo con simpleza, alzando los hombros.

Siguieron caminando, deteniéndose frente a una casa de dos pisos, blanca con un pequeño árbol en su delante. Reiji invitó a pasar a Katsuki a casa, donde ya se encontraban los demás niños.

- ¿Qué vamos a jugar? - pregunto Nanami.

- Nana-chan, no te desesperes. - dijo el rubio mayor. - ¡Primero, un apodo a Katsuki!

- ¡Tsuki! - gritó una de las peliplata.

- ¡Si! ¡Tsuki! - grito Nanami.

- Entonces, Tsuki. - anunció Reiji.

Una ayuda al pasadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora