Capítulo 10

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- ¡Te vas a lastimar, Kirishima! - exclamaron los tres amigos, tratando de entrar en razón a su amigo, Sero tomó la voz: - Podemos tratar de encontrar una entrada.

- No hay tiempo. - susurró el pelirrojo endureciendo, desde su hombro hasta su puño derecho.

Se alejó un poco de la pared y empezó a correr, saltando un poco, dando, con su brazo derecho, un fuerte impacto en la pared, que termino cediendo por el golpe. Alzó su mirada, frunciendo el ceño, sintiendo como su sangre hervía dentro suyo.

Observo como su pareja, como su Katsuki, era violado frente a sus ojos.

- Llegan en un mal momento - empezó a decir el peliceleste, dando otra embestida. - Como ven, estamos un poco ocupados.

Kirishima apretó los puños, frunció más el ceño.

- Tú, maldito... - susurró, antes de levantar la voz con fuerza - ¡¡Suéltalo!!

Shigaraki alzó sus hombros, dando más embestidas sacando gemidos a Katsuki.

Mina tapó los ojos de Denki, aunque este pudo escuchas los gemidos y se sonrojo, mientras Sero desvíaba su mirada. Kirishima se enfureció más.

- ¡¡Que lo sueltes maldito enfermo!! - gritó.

Lanzándose al peliceleste, propinándole un buen golpe en la mejilla, separándolo de golpe de Katsuki, quién cayó al suelo temblando. Mina fue a su rescate, cubriéndolo con la casaca que tenía.

Kirishima siguido golpeando a Shigaraki, siendo detenido por las cintas de Hanta.

- ¿Qué crees que haces? Suéltame.

- Evito que mates a alguien. - contestó mientras tiraba de sus cintas, separando un poco al pelirrojo del peliceleste. - Quieres ser un Héroe, no un asesino.

- Kurogiri. - llamó el peliceleste, aprovechando la distracción de Hanta.

El nombrado apareció, pero no solo, en compañía de Toga y Dabi. Kurogiri corrió a auxiliar a su jefe, transportándolo a otra habitación, dejando al otro teñido y a la rubia para que hicieran su trabajo: acabar a los aspirantes a héroes.

- Es una pena que nos tengamos que despedir tan pronto - dijo la rubia de dos moños despeinados haciendo un pequeño puchero - Pero no se preocupen, se quedaran conmigo para siempre.

- Deja de ser tan absurda - dijo el pelinegro negando con la cabeza. A veces no soportaba la actitud infantil de su compañera.

Toga rió, colocándose su máscara y atacó. Saltó sobre Kirishima, y sin que pudiera hacer algo, este fue acercado a Sero gracias a las cintas al rededor de su cuerpo. Himiko bufó, enojada, odiaba los obstáculos, y digamos que, ante sus ojos, Sero Hanta era uno de ellos.

- ¡Tú! - grito mirando el suelo, señalando con uno de sus cuchillos al pelinegro de codos raros - ¡Deja de ser entrometido!

Corrió hacia él, aprovechando el pequeño descuido que tuvieron Sero y Kirishima. De no ser porque Kaminari se percató de la presencia de la rubia, interponiéndose en el camino de la rubia cubriendo su cuerpo con eléctricidad, sus rayos de eléctricidad tocaron los cuchillos de acero, electrocutando levemente a Toga, quien cayó al suelo retorciéndose suavemente.

- Gracias, Bro - dijo Eijiro, un poco más calmado. - ¡Mierda! ¡Mina!

La nombrada estaba rodeada de muros altos de llamas azules, esta apegaba su cuerpo al de Katsuki, quien temblaba y se hacia bolita escondiendo su miembro erecto y su rostro lágrimeante.

- ¡Yo estoy bien! ¡Bakugou no tanto! - anunció la pelirrosa acariciando suavemente los cabellos despeinados del rubio.

Los tres chicos se acercaron corriendo, deteniéndose al sentir el calor de las llamas, asustando a Kirishima, preocupándose por la salud de su pareja.

Una ayuda al pasadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora