- Él estuvo en el borde, entre la vida y la muerte. - dijo el señor con bata, secando su frente sútilmente. - Sufrió un paro cardíaco mediante la cesaría, pero una reanimación fue más que suficiente para lograr salvar la vida del paciente.
Eijiro suspiró. Pensó qur algo más grave había sucedido. Agradeció al doctor, y pidió ser llevado a la sala de paternidad, para poder observar a su pequeña Maiko.
Una enfermera le estaba guíando, quitando el hecho de que se le estaba insinuando, era amable y respetuosa.
- Gracias por dejarme verla. - agradeció el pelirrojo apegando su rostro a la fina pared de crital que lo dividía de su hija. - Cuando el doctor me negó el permiso pensé por momentos en entrar a la fuerza.
La chica rió.
- Es normal que el doctor Sugawara no le dejará entrar. - contestó, pasando un mechón rubio de su cabello por detrás de la oreja. - Es muy cuidadoso cuando se trata de los niños. Por eso tiene dos licenciaturas; una en obstetricía y la otra en pediatría.
- ¿Él te gusta? - preguntó Eijiro, provoca do un sonrojo en la chica.
- ¿Qué? Claro que no. - respondió riendo. - Sólo lo admito demasiado. Es un gran médico. Además, ya tiene pareja.
Sonrió. Siguió admirando la imagen de su hija. Sus finos y delgados cabellos rubios que tenía en su cabecita, sus manos apretadas, mientras vestía un lindo traje de color rojo.
La enfermera ya se había ido, estaba solo, junto a su hija. Ansiaba cargarla, tenerla en sus manos. Tenía la necesidad de dejarle al mundo muy en claro que nadie, mientras él viva, le hará daño.
(...)
- Baku-love. - murmuró el pelirrojo apretando la mano del rubio, quien seguía en su sueño eterno. Todavía no despertaba, dos días sin abrir los ojos. - Despierta, mi amor.
Un pequeño apretón en su mano provocó que reaccionará. Llamó a las enfermeras, mientras miraba despertar a su pareja.
- Maiko...
- Baku-love.
- ¿Dónde está? - fue la primera frase que logró soltar una vez abierto sus ojos. - Quiero ver a la mocosa.
- Baku-love, todavía estás débil. - comentó Eijiro, deteniendo a Katsuki, quien quería levantarse.
- Me importa una...
- Señor Bakugou. - llamó un señor de platinado cabello. - Me alegra ver que ya despertó.
- ¿Dónde está mi hija? - preguntó ignorando lo que dijo el doctor. - Quiero verla.
- En unos momentos estará aquí. - contestó sonriendo. - Debe tranquilizarse si quiere verla.
Katsuki frunció el ceño, pero mantuvo la calma.
- Debe entender que durante la cesaría tuvo un problema cardiaco. - comentó el doctor. - No me gustaría saber que un paciente tan joven muera antes de conocer a su hija. - Bakugou bajo la cabeza. - La pequeña es muy saludable, a pesar de nacer antes de lo previsto.
- Se parece mucho a ti. - anunció Kirishima sonriendo. - Es hermosa.
- El señor tiene razón. - volvió a hablar el médico. La rubia cabellera de su residente apareció en la habitación, junto a ella, la incubadora donde dormia plácidamente la pequeña rubia. - Aquí esta su hija.
El rubio alzó la cabeza. Ríos de agua salada recorrieron sus mejillas. No podía emitir sonido.
Su hija. Lo más preciado para él, estaba frente a él.
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Una ayuda al pasado
Fanfiction¿Qué harías si de la nada aparece un chico con las mismas características físicas y mentales que tú y tu posible pareja? ¿Y peor aún si él mismo revela que es tu hijo? Esas preguntas encajaban perfectamente con el cara descuadrada de Katsuki Bakugou...